CONFIDENCIAL

La Cámpora, una patota suelta en Diputados

Los militantes camporistas coparon los alrededores el recinto y los alrededores de la Cámara de Diputados durante la sesión en la que se sancionó el ‘voto joven’. Se generaron situaciones caóticas y aprietes. Denunciaron que hubo un control “laxo” del ingreso de las “barras”. Enojo con las autoridades de la Cámara por parte de los empleados.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Cámpora fue protagonista de la sesión de este miércoles (31/10) en la Cámara de Diputados, donde se aprobó de forma muy polémica la ley que habilita a votar de forma optativa a los jóvenes de 16 y 17 años. 

La agrupación ultracristinista dio la nota de la mano de su secretario general, el diputado del FpV Andrés 'Cuervo' Larroque. El camporista generó un escándalo al referirse al socialismo como "narcosocialismo", en alusión a la crisis desatada en el gobierno de Santa Fe tras la detención del exjefe de la Policía de la provincia, vinculado con una red de narcotráfico. 
 
La intervención de Larroque, que también apuntó contra distintos bloques opositores por ser supuestamente "voceros de las corporaciones", no sólo produjo que los diputados no oficialistas se retiraran del recinto antes de la votación, sino que además incurrió en varias violaciones al reglamento de la Cámara Baja. 
 
Si bien no figura en la versión taquigráfica de la sesión, las filmaciones muestra que el presidente del cuerpo legislativo, el cristinista Julián Domínguez, llama la atención de Larroque en 7 oportunidades. Aunque Domínguez no le dice que el tiempo destinado a las expresiones haya terminado ni que modere sus dichos que no versaban sobre el proyecto (el titular de la Cámara suele recordar a los legisladores que se aboquen al tema en cuestión si no van al punto). 
 
Recordemos que se discutía la ampliación de la edad para votar, pero Larroque despotricaba contra la oposición e hizo alusión a un tema político-policial, el que ocurre en Santa Fe. 
 
Además de la lectura sobre la falta de autoridad que se notó en Domínguez frente a la avanzada camporista, el titular de la Cámara no intentó en ningún momento cerrar el micrófono del legislador que claramente no atendió sus llamados, una práctica que cuando se trata de opositores no tiene miramientos en aplicar y que se le reprochó también.
 
Sobre este punto el artículo 187 del reglamento de la cámara es claro: "Cuando un diputado ha sido llamado al orden por dos veces en la misma sesión, si se aparta de él una tercera, el Presidente propondrá a la Cámara prohibirle el uso de la palabra por el resto de la sesión".
 
7 veces "llama" Domínguez a Larroque. Pero en la versión taquigráfica sí aparecen los pedidos de silencio a la oposición y al final recién a los jóvenes que tampoco pudo silenciar y que ocuparon las bandejas -reservadas previamente- del recinto, y que impedían con sus gritos el desarrollo normal de la sesión.
 
Esto también se contituyó en una violación, en este caso, del artículo 218 del reglamento de la Cámara que establece: "Queda prohibida toda demostración o señal bulliciosa de aprobación o desaprobación".
 
Y La Cámpora volvió a dar la nota cuando sus militantes generaron una situación caótica tanto dentro del recinto, como en sus alrededores, todo bajo la vista gorda del titular de la Cámara, de Julián Domínguez. 
 
Según pudo constatar Urgente24, los controles de seguridad de ingreso estos "barras" fueron por lo menos "laxos". Se permitió el ingreso y despliegue de banderas en el recinto dentro de las que pueden esconderse otros elementos. Aún se recuerda lo ocurrido en el senado en 2006, cuando integrantes del grupo Quebracho que dijeron ser estudiantes universitarios arrojaron panfletos y bombas de olor durante una sesión por lo cual ambas cámaras habían endurecido los controles.
 
La falta de controles y la actitud de los jóvenes que deambulaban por el palacio legislativo, muchas veces con prepotencia, provocó fastidio entre los empleados del Congreso que este jueves aún comentaban algunos episodios y reprochaban a los encargados (y superiores) de Seguridad por su actitud sumisa y por no haber respaldado a sus compañeros en algunos cruces con los miembros de La Cámpora.
 
En la cafetería del palacio un grupo de jóvenes exigió "Café para Todos".Esa cafetería es la encargada de suministrar las pocas efusiones de las que dispone (café, mate cocido o té) para los legisladores y el personal de la cámara, no para los visitantes que además no debían estar en ese lugar.
 
Pero los camporistas no entendieron razones y ante la falta de autoridades y el apriete, fueron servidos. "Los jefes se escondieron todos", "se comieron los mocos con los pendejos...", "ahora que no nos vengan a decir que controlemos a nadie" comentaban amargamente por lo bajo en los pasillos mientras otros recordaban que "todavía no sabemos si nos van a dar el Día del Legislativo" (cae este domingo pero quieren pasarlo al lunes y aún no tienen noticias).