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Que Cuba utiliza su sistema sanitario como herramienta geopolítica no es nuevo, y el caso aparece como ejemplo de táctica en todo manual de 'soft power' en las universidades estadounidenses de Ciencias Políticas. Más allá de eso, a algunos países les ha resultado útil. De hecho, Brasil tuvo médicos cubanos hasta el arribo de Jair Bolsonaro, gobernante de horrible comportamiento sanitario en la pandemia. También Bolivia y Venezuela tienen grupos. Pero Italia acaba de incorporar uno, y no se armó el despelote tan argentino. Por algún motivo, los medicos cubanos se convirtieron en las últimas horas se convirtió en debate en la Argentina, probablemente gente aburrida de la cuarentena que tenía que entretenerse, o periodistas escasos de noticias y que tenían que realizar su exposición televisiva. Por ejemplo, Eduardo Feinmann. Desde un punto de vista mediático, un éxito porque logró colocar 2 hashtags: #NoALosMedicosCubanos y #bienvenidosmedicoscubanos/ Pero desde un punto de vista práctico, un desastre: 86 casos nuevos y una perspectiva de espiral obligan a echar mano a todos los recursos posibles.
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Que Cuba utiliza su sistema sanitario como herramienta geopolítica no es nuevo, y el caso aparece como ejemplo de táctica en todo manual de 'soft power' en las universidades estadounidenses de Ciencias Políticas. Más allá de eso, a algunos países les ha resultado útil. De hecho, Brasil tuvo médicos cubanos hasta el arribo de Jair Bolsonaro, gobernante de horrible comportamiento sanitario en la pandemia. También Bolivia y Venezuela tienen grupos. Pero Italia acaba de incorporar uno, y no se armó el despelote tan argentino. Por algún motivo, los medicos cubanos se convirtieron en las últimas horas se convirtió en debate en la Argentina, probablemente gente aburrida de la cuarentena que tenía que entretenerse, o periodistas escasos de noticias y que tenían que realizar su exposición televisiva. Por ejemplo, Eduardo Feinmann. Desde un punto de vista mediático, un éxito porque logró colocar 2 hashtags: #NoALosMedicosCubanos y #bienvenidosmedicoscubanos/ Pero desde un punto de vista práctico, un desastre: 86 casos nuevos y una perspectiva de espiral obligan a echar mano a todos los recursos posibles.
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Si bien Ciudad de Buenos Aires es el distrito con más casos de COVID-19, todos insisten en que la pandemia se define en el Gran Buenos Aires, donde habría mucho más casos de los notificados en forma oficial, temen los intendentes. Además, la gestión de crisis de Horacio Rodríguez Larreta luce impecable y no todos los intendentes bonaerenses tienen capacidad de reacción similar. No se trata solamente de recursos sino de 'expertise'. Ahora, bien: también precisan dinero por la baja de la actividad, tal como las familias, las empresas, los comerciantes. El problema es que los intendentes tienen mala fama, en su mayoría. El trato que con ellos estableció Axel Kicillof -aleccionado por Cristina Fernández de Kirchner- demostró la desconfianza dentro del propio Frente de Todos hacia los alcaldes. Es que la administración de los recursos escasos los ha encontrado en falta en muchas ocasiones, y es lógico que Alberto Fernández retenga los recursos hasta evaluar qué es lo que realmente hay en GBA porque hasta ahora son todas especulaciones, con más o menos fundamentos, pero sin confirmar. Alberto tiene 2 ex intendentes cerca para consultar cuál es el límite entre la paja y el trigo: Gabriel Katopodis y Sergio Massa. Será interesante evaluar cómo sigue esto. Es cierto que si los intendentes se coordinaran con inteligencia podrían establecer sinergias que reducirían muchísimo la necesidad de dinero (en la gerencia privada se llama 'hundir costos') pero tampoco en esto se han demostrado previsores. Acerca de una parte de todo esto, escribió Sebastián Dumont:
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Si bien Ciudad de Buenos Aires es el distrito con más casos de COVID-19, todos insisten en que la pandemia se define en el Gran Buenos Aires, donde habría mucho más casos de los notificados en forma oficial, temen los intendentes. Además, la gestión de crisis de Horacio Rodríguez Larreta luce impecable y no todos los intendentes bonaerenses tienen capacidad de reacción similar. No se trata solamente de recursos sino de 'expertise'. Ahora, bien: también precisan dinero por la baja de la actividad, tal como las familias, las empresas, los comerciantes. El problema es que los intendentes tienen mala fama, en su mayoría. El trato que con ellos estableció Axel Kicillof -aleccionado por Cristina Fernández de Kirchner- demostró la desconfianza dentro del propio Frente de Todos hacia los alcaldes. Es que la administración de los recursos escasos los ha encontrado en falta en muchas ocasiones, y es lógico que Alberto Fernández retenga los recursos hasta evaluar qué es lo que realmente hay en GBA porque hasta ahora son todas especulaciones, con más o menos fundamentos, pero sin confirmar. Alberto tiene 2 ex intendentes cerca para consultar cuál es el límite entre la paja y el trigo: Gabriel Katopodis y Sergio Massa. Será interesante evaluar cómo sigue esto. Es cierto que si los intendentes se coordinaran con inteligencia podrían establecer sinergias que reducirían muchísimo la necesidad de dinero (en la gerencia privada se llama 'hundir costos') pero tampoco en esto se han demostrado previsores. Acerca de una parte de todo esto, escribió Sebastián Dumont:
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