Santiago del Estero: Gasto público y Protectorado

POR CASTOR LÓPEZ y GUSTAVO LAZZAI (*) Un diagnóstico básico y una agenda prioritaria para Santiago del Estero, antes de la intervención federal, con el propósito de que algo cambie de verdad y no pura cosmética.

Hay una pregunta que debería desvelar a los santiagueños: ¿por qué no crecemos? Sin embargo, no figura en nuestra agenda. Es tradicional pensar que algunas regiones están condenadas al atraso y a la pobreza.

Muchos hablan aún de la existencia de condiciones naturales adversas. Como si los desiertos y la falta de recursos no fuera un problema solamente mental. La pobreza no es un derivado de la escacez de recursos naturales o de lluvias abundantes. Basta repasar un planisferio y preguntarse por qué crecieron países castigados por la fortuna geográfica.

Santiago del Estero es un caso ejemplar. No siempre fue pobre, sin embargo hoy presenta indicadores africanos.

En 1870 la población residente en Santiago del Estero significaba aproximadamente el 7% de los habitantes del país. En 1945 la participación provincial en la producción total de Argentina era superior al 1,5%.

Actualmente, dispone de solo el 2,2% de la población nacional y la contribución de Santiago al PBI de la Nación apenas alcanza al 0,8%.

La evidencia empírica del modelo de desarrollo bajo régimen de Protectorado y vía gasto publico demuestra, en el caso Santiago, un contundente fracaso.

Durante los últimos 50 años, el gasto publico por habitante, en términos reales, creció alrededor de un 1.700% (18 veces). En ese mismo periodo, también en similares términos, el producto bruto provincial per capita solamente se incremento un 100%.

Esto quiere decir que el gasto del sector público creció 17 veces mas que la producción del sector privado.

¿Es culpa del desierto?, ¿fue el clima?, ¿fue la distancia?. La causa de la pobreza de Santiago del Estero hay que buscarla en la voracidad fiscal y en el enorme peso del estado santiagueño.

Esta escasa productividad del gasto publico, demuestra la histórica y formidable ineficiencia con que se lo efectúa bajo regímenes caudillescos, porque es innegable que se trata de bienes (caminos, canales, etc.) y servicios (salud, educación, etc.) intensivos en beneficios a la sociedad en su conjunto.

Este improductivo gasto publico, que incluye ineficiencias mas impuestos no legislados (corrupción), provoca además un fenomenal desplazamiento de la inversión privada y de los empleos que de ella se derivan.

Los resultados del modelo de estado creciente y caudillismo político son patéticos. Una obra maestra de la pésima gestión:

** El 77% de la población económicamente activa tiene, como mayor nivel de educación, los estudios secundarios incompletos.

** El 66% de la población total no tiene cobertura social de salud.

** El 32% de los habitantes tienen necesidades básicas insatisfechas.

** El 57% de las personas son pobres.

** El 30% de las familias están en situación de indigencia.

** El 40% mas pobre de la población solo recibe el 16% del ingreso provincial.

Estos concretos resultados del progresismo político de los protectorados del ultimo medio siglo en la provincia, prueban que pensar en un desarrollo liderado por estas formas de gestión del gasto publico es un descomunal desatino.

# Una agenda de crecimiento para Santiago del Estero

Una moderna agenda de crecimiento para Santiago debería fijarse las siguientes metas de políticas publicas para la próxima década:

1. Restablecer los genuinos comportamientos democráticos en las instituciones publicas y privadas.

2. Recuperar un pleno estado de derecho para la sociedad.

3. Fijar sólidos derechos de propiedad y seguridad jurídica para la inversión y el empleo.

4. Acumular capital humano calificado (inversiones productivas en salud y educación).

5. Hacer de las exportaciones provinciales (al resto del país y al mundo) una política de estado.

6. Presionar para volver al Sistema Federal de la Constitución Nacional para recuperar la autonomía impositiva.

7. Reformar el estado provincial para disminuir su peso y proveer bienes públicos esenciales y de manera eficiente.

Solo así, transformaremos al actual Santiago triturador de recursos (con el 2,2% de la población, el 3,6% de la superficie y el 4,1% de la coparticipación de impuestos del país, logra el 0,8 del PBI nacional) en una sociedad que comience a aspirar a desarrollarse.

Muchos analistas e incluso dirigentes políticos consideran que hacer de Santiago del Estero un polo de desarrollo y crecimiento enriquecedor es una quimera inviable. Incluso algunos toman en broma tal posibilidad.

Las ideas de mercado libre, gobierno limitado, impuestos bajos, propiedad privada y seguridad jurídica lograron resultados mucho mas difíciles en lugares y situaciones aún mas hostiles.

Pocos pueden explicarse como China está saliendo de la Edad Media, cómo una colonia habitada por presos peligrosos es una de las principales potencias del mundo, y como pueblos sumergidos en la tragedia del comunismo durante siete décadas hoy están creciendo a tasas vertiginosas.

En materia de políticas públicas no hay quimeras ni milagros. Solo existen palos en la rueda que lucran mientras muchos piensan que los cambios no son posibles.

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(*) Castor Lopez es Presidente de Recrear Santiago y Gustavo Lazzari es Director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas.
www.atlas.org.ar/