La Bonaerense regresa a las fuentes: requisar, cachar y detener por merodeo

Un decreto que se apresta a firmar en las próximas horas el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, que deberá ser refrendado por la Legislatura provincial, pondrá en marcha un sistema que supone una fuerte contradicción con las normas vigentes en territorio bonaerense desde los días de León Carlos Arslanian.

La Policía Bonaerense podrá requisar vehículos, cachear personas en la vía pública, y detener por "merodeo" ante "actitudes sospechosas".

El decreto que Felipe Solá faculta a los fiscales para autorizar allanamientos requeridos por la Bonaerense sin la necesidad de consultar antes a un juez.

También se otorgará estas facultades a las fuerzas federales que actúan en la Provincia (Gendarmería y Prefectura).

Esto implica un endurecimiento de la política de seguridad bonaerense que, desde la reforma que encararon en su momento Eduardo Duhalde y León Arslanián, había renunciado a las facultades policiales de requisa de vehículos y de personas.

Desesperado, Solá busca reflotar figuras como las del "merodeo", que hace años había quedado fuera de la estructura legal de la provincia de Buenos Aires.

En el decreto también se otorga a los jueces de paz la facultad de recibir denuncias como si fueran magistrados penales, en las pequeñas localidades en las que no hay jueces o en las que para hacer una denuncia hay que trasladarse a una ciudad más grande.

Solá encabezará mañana un acto de entrega de 250 patrulleros a la Bonaerense, y se especula con que realizará los anuncios de las nuevas medidas en materia de seguridad, y del nuevo titular de la Policía: o Eduardo Colacci o Julio Frutos o Héctor Díaz o Ricardo Bogoliuk, titular de la Departamental La Matanza.