El 22 de marzo de 2003, un español logró por 1ra. vez la pole-position en un Gran Premio de Fórmula 1, el de Malasia. Y 24 horas después, el asturiano de 21 años se subió al podio. En España hubo furor como si un español hubiese llegado a la Luna.
La fascinante historia de Fernando Alonso, la nuestra estrella de la F-1
Abran paso: después de dos 3ros. lugares, llegó una 2da. posición memorable. Fernando Alonso fes el 1er. español que se sube a un podio del Gran Premio de España de F-1 en 32 años que lleva la competencia. Pero, ¿quién es Alonso?
Cuando Fernando Alonso cenaba con su manager y padre deportivo, Adrián Campos, y con varios amigos, entre ellos Eddie Jordan, antes de salir hacia el aeropuerto de Sepang, sonó el teléfono.
–¿Señor Campos? Le llamo de Zarzuela... Su Majestad tiene mucho interés en hablar con Fernando Alonso. Yo volveré a llamarle dentro de 20 minutos, y cinco minutos más tarde llamará directamente Su Majestad.
Pasados 25 minutos, Campos le pasó el teléfono a Alonso. "Fernando, te he estado viendo esas 14 vueltas, paseando la bandera de España en cabeza, y se me han saltado las lágrimas", le dijo el Rey mientras Alonso se separaba un poco el teléfono de la oreja, tapaba el micrófono y le hacía gestos a Campos: "¿Cómo debo llamarlo: Majestad, señor, usted…?".
Toda la parte trasera del casco de Fernando Alonso es una bandera española. La historia recuerda un casco igual hace 20 años: el de Adrián Campos. Esa semejanza es una casualidad, que contribuyó a que Campos se fijara en Alonso: "Lo vi por primera vez en un karting indoor en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en i996. Él tenía que disputar su manga con otros jóvenes, pero a la vez, llevaba la cámara para filmar nuestra manga. Allí estábamos René Arnoux, Arturo Merzario, Jacques Laffitte, Emilio de Villota, Luis Pérez-Sala y yo peleándonos por la victoria, cuando aquel chico se dejó pasar por todos para luego adelantarnos uno a uno y filmarlo todo. Me impactó, y también me llamó la atención su casco: llevaba una bandera española de lado a lado, como yo".
Ésa fue la génesis de una asociación que luce muy fuerte en el campeonato 2003 de la Fórmula 1 y que muchos creen que acabará con Fernando Alonso como campeón del mundo de Fórmula 1.
"En toda mi vida, sólo he dicho que iban a ser campeones del mundo dos pilotos. El 1ro., Aspar. El 2do., Fernando. Ya tengo el 50% acertado. El otro 50% llegará pronto. Fernando y Renault estarán luchando por el título en 2005 ó 2006", afirmó campos hace un mes Campos, pero a este paso puede ocurrir en 2004.
¿Quién es Aspar? Adrián Campos lo cuenta: "Yo quería ser piloto de motos, pero en mi pueblo (Alzira) había un chico que siempre me ganaba. Pensé que, si en mi pueblo me ganaba uno, en España me ganarían 20, y en el mundo muchos más. Así que me dediqué a los coches. Yo llegué a piloto de Fórmula 1 en 1987. Pero resulta que aquel chico de mi pueblo fue cuatro veces campeón del mundo en moto. Se llama Jorge Martínez Aspar".
Campos es de esos agraciados que podría vivir sin trabajar, habida cuenta de la gran fortuna familiar de su abuelo, Luis Suñer, dueño de Avidesa durante décadas. Pero eligió el difícil, y para muchos frustrante, camino de la Fórmula 1.
"Se equivocan. Jamás nadie me verá derrochar. Mi abuelo fue el primero que me enseñó lo que vale el dinero. Y sólo lo puso para mí un año, en 1983, cuando fabricamos los Fórmula 3 para correr", cuenta el manager de Alonso, explicando una doctrina que su representado imita en la carrera: arriesga lo que corresponde y que no comprometa al automóvil.
Campos y Aspar, junto a un ex alcalde llamado Eduardo Zaplana, construyeron el Circuito de Valencia, en el que uno es ahora responsable de la escuela de motos y el otro de la escuela de coches.
En Valencia, Campos fundó el equipo Adrián Campos Motorsport para correr la recién creada Fórmula Nissan –las Superfund World Series de hoy día– y contrató a Marc Gené y Antonio García.
Cuando Gené ganó el campeonato y saltó a la Fórmula 1, Campos buscó el teléfono de aquel joven que, cargado con una cámara, le había pasado como una flecha en el karting de Barcelona. Desde aquel momento ya no le había quitado el ojo. Campos llamó al padre de Alonso y se encontraron en Alzira: "Ese día supe que Fernando sería campeón del mundo. Sólo me dijo hola y adiós, pero me recordó muchísimo a Aspar. Tenía la misma mirada, le importaban las mismas cosas, se comportaba igual, también hablaba poco… Mientras yo estaba con su padre, él no paró de dar vueltas alrededor del coche, sin dejar de mirarlo. No le importaba nada más". .
Campos relata: "Cuando llegué a Minardi, me preguntaron que quién iba a ser el español que iba a conseguir triunfar en la Fórmula 1. Dije que aún no había llegado, que debía tener tres o cuatro años" (Fernando Alonso tenía cinco). Cuando a Campos le preguntan ahora sobre quién será el siguiente Alonso, responde lo mismo: "Si existe, probablemente ahora tiene tres o cuatro años".
Alonso manejaba un kart fabricado por su padre en el parking de un hipermercado.
José Luis Alonso, el padre de Fernando y hoy director del equipo de Adrián Campos Motorsport, venció su escepticismo –"¿De verdad que no tenemos que pagar nada para que Fernando corra en tu equipo?"– y firmó un contrato de tres años para que su hijo fuera piloto. Ese contrato se hizo pedazos en un año, y Campos dejó de ser el patrón de Alonso para ser su representante. La razón era que el joven ya viajaba hacia el triunfo a la velocidad de la luz.
Jamás había pilotado otra cosa que no fuera un kart. Campos y Marc Gené tuvieron que enseñarle el uso del embrague justo antes de su 1er. entrenamiento, en Albacete. Aquel día, Alonso se salió de la pista. Al día siguiente, volvió a estrellarse. Pero poco después del 2do. incidente, esa misma tarde, igualó el tiempo de la pole de Marc Gené del año anterior. Gené, cuando vio el registro, se echó a reír: "Adrián, este chico nos ha engañado: no es posible que no se haya montado nunca antes en un coche".
Poco después, en 1999, llegó su primera carrera, también en Albacete. Se puso en cabeza en la 1ra. manga, pero se salió. "Yo estaba con un nudo en la garganta por lo que había visto, pero él se acercó, me dio un abrazo y me dijo: ‘Tranquilo, que voy a ganar la 2da. manga’". Y lo hizo.
En su primera carrera contra algunos veteranos de fuste, Alonso venció. Tenía 17 años. Ese 1999 fue campeón de la Fórmula Nissan y obtuvo como premio probar el Minardi de Fórmula 1 en Jerez.
Allí, con el asfalto mojado, volvió a asombrar a todo el mundo. Después de sus 16 primeras vueltas en un Fórmula 1, Minardi lo obligó a pararse. Ya estaba a menos de un segundo de los tiempos de Gené. El equipo italiano lo quiso subir en su monoplaza ya ese mismo año, pero Telefónica, su patrocinador, pensó que aún era pronto y que el joven necesitaba rodaje.
Y se rodó en la Fórmula 3000 dejando boquiabierto a todo el mundo. Tras un principio de temporada horrible, acabó seduciendo a los entendidos en los circuitos más difíciles: victoria rotunda en el mítico Spa, segundo en el resbaladizo y revirado Hungaroring, vuelta rápida en Mónaco… Su dominio acabó siendo abrumador.
Pero antes, cuando aún peleaba en el barro con un coche mal puesto a punto por los ingenieros, llegó el gran momento de tensión: antes del Gran Premio de Alemania, Gabriele Rumi, propietario de Minardi, dio un puñetazo en la mesa delante de Adrián Campos: "O Alonso firma con nosotros antes de las seis de la tarde, o jamás se subirá a un Minardi de Fórmula 1".
Aunque Alonso pasaba desapercibido aún en la Fórmula 3000, Minardi ya había visto que era oro puro en la prueba de Jerez. Campos y Alonso, que habían tratado de demorar la firma esperando un escenario mejor, se comprometieron por cinco años. Desde la perspectiva de hoy, tal vez pareciera prematuro. Pero aquel contrato ya era una revolución para la historia del automovilismo español: Minardi se comprometía a pagar a Alonso, no le pedía dinero por conducir su coche…
Ese mismo año, Minardi invitó a Alonso a unas pruebas privadas en el circuito de Maranello, donde también estaba rodando Ferrari, propietaria del trazado.
En su 2do. día al volante de un Fórmula 1, Alonso hizo el mismo tiempo con su Minardi que Luca Badoer con su Ferrari.
La telemetría –sistema de recolección de datos– de Maranello es externa, así que los responsables de Ferrari, sorprendidos por el prodigio, pudieron comprobar la forma de pilotar de Alonso.
"Me llamó el director deportivo de Ferrari y me explicó que Jean Todt –el gran jefe– quería comer conmigo. Quedamos y Todt me dijo que querían a Fernando. Su idea es que pasara un año en Prost y luego sustituyera a Barrichello. Me dejaron ver que era a petición de Schumacher. Pero nos dijeron que ellos no le comprarían nuestro contrato a Minardi. Pusieron sus abogados a nuestra disposición para buscar cómo romper el contrato, pero dijeron que no pensaban pagar porque Fernando aún era un piloto desconocido", cuenta Campos.
Con los acontecimientos cabalgando desbocadamente y con Fernando Alonso en la portada de la Gazetta dello Sport –"Ferrari quiere a Alonso como relevo de futuro de Schumacher"–, Campos estaba nervioso.
Se estaba jugando un momento histórico y equivocarse era un riesgo enorme. Alonso fue rotundo al expresarle su voluntad a su manager y amigo Campos: "Minardi apostó por mí y no vamos a dejarlos tirados. Si alguien me quiere, que negocie con ellos". Eso era decirle no a Ferrari…
Siguió sonando el teléfono. Llamó Jonathan Williams, hijo de Frank Williams, cuya escudería quería a Alonso como probador. Y también marcó el número de Campos el responsable de Renault, Flavio Briatore, injustamente famoso por su noviazgo con Noami Campbell cuando el hombre hizo a Benetton escudería campeona del mundo, años atrás.
Campos decidió llamar a su amigo Pascuale Lacunedu, la mano derecha de Bernie Ecclestone. Le explicó su situación. "Dame media hora y te llamo", le prometió Lacunedu. Media hora después sonó el móvil: "El jefe –Ecclestone– os espera mañana a las 10 en su despacho".
Campos se estremeció: "En año y medio en la Fórmula 1, yo le había dado la mano dos o tres veces a Bernie. Fernando ni siquiera había empezado, y ya nos llamaban a su despacho".
Esa noche se reunieron en Londres con Briatore, quien se ofreció a comprar el contrato a Minardi y diseñar el siguiente plan: un año cedido en Minardi, un año como probador en Renault y, en 2003, piloto oficial de la escudería francesa si se lo ganaba. A la mañana siguiente los recibió Ecclestone en su despacho, presidido por una escultura que simula un montón de billetes de dólar. "Olvidaos de Minardi. Williams tiene ahora dos pilotos –Ralf Schumacher y Montoya– que le van a durar mucho tiempo. A Ferrari, Fernando irá cuando sea campeón del mundo. En Renault es donde hay que estar".
Campos guardó en secreto esa visita y esa conversación. Recibió multitud de críticas cuando corrieron los rumores de que había rechazado a Ferrari. Él y Alonso fueron censurados duramente por ser fieles a Minardi…
Pero el plan que Ecclestone y Briatore trazaron para Alonso, se cumple al pie de la letra. Y más a partir del 22 de marzo de este año, el día en que Fernando Alonso presidió la rueda de prensa sobre la pole de Malasia, con Michael Schumacher a su izquierda.
En ese momento, Campos aguantó, a duras penas, las lágrimas. Y un día después, cuando su amigo y joven pupilo Fernando Alonso lo señaló desde el podio para brindarle el éxito, Adrián Campos Suñer se acordó de su abuelo, de su amigo Aspar, de Eduardo Zaplana y de un montón de gente querida.
Imagínense cómo habrá estado hoy, en su propia tierra, con Alonso en el podio...






