Menem - Romero cortaron el lastre de Kohan y Bauzá, intentando relanzar su campaña y evitar la amenaza de Duhalde

Una profunda crisis en la campaña de Carlos Menem y Juan Carlos Romero derivó, anoche, en el desplazamiento de Alberto Kohan y Eduardo Bauzá del monopolio de las decisiones rumbo al 18 de mayo.

Carlos Menem decidió algunos cambios profundos en su campaña electoral, durante una decisiva y extensa reunión en el hotel Presidente, donde durante todo el día se sopesó qué había fallado en la 1ra. vuelta electoral cuando el candidato esperaba un triunfo por entre 10 puntos (apuesta máxima que hubiese evitado una 2da. vuelta) y 7 puntos (apuesta minima pero que le habría otorgado una sólida ventaja para el 18 de mayo).

En verdad, el resultado de menos de 3 puntos arriba de Néstor Kirchner afectó el entusiasmo de Menem y sus seguidores, y estimuló a sus rivales que lidera el senador nacional a cargo, Eduardo Duhalde.

Alberto Kohan fue quien más cuestionamientos recibió al diseño de campaña electoral que siguió Menem, la aplicación de recursos financieros, la estrategia de alianzas especialmente en la provincia de Buenos Aires (donde Kohan es precandidato a gobernador) y el embudo que diseñó en derredor del ex Presidente.

Kohan, quien se acostumbra rodear de personajes de escasas cualidades intelectuales y famosos por su afán arribista, sufrió las críticas de la familia Menem (Eduardo y Adrián), del compañero de fórmula (Juan Carlos Romero), y otros integrantes del grupo que más escucha el ex Presidente.

"Kohan ha sido apartado de la campaña", se dijo anoche en el lobby del hotel de la calle Cerrito, que pertenece a Aldo Elías, tan amigo de Menem como de Alfredo Yabrán y quien llegó a ser director nacional de Aduanas a comienzos de los '90.

El otro integrante del grupo íntimo de Menem que dio un paso al costado fue Eduardo Bauzá, aunque en su caso hay que rescatar que, en forma permanente, reclama desde hace meses que el ex Presidente renueve su plantel de colaboradores.

Bauzá se encuentra muy mermado físicamente y reconoce que para lo que serán las tres próximas semanas él no se encuentra en condiciones.

Kohan y Bauzá han rivalizado en forma permanente cerca de Menem.

Debe recordarse que en 1988, cuando Menem le ganó la interna justicialista a Antonio Cafiero, su jefe de campaña fue Julio Mera Figueroa.

Durante el verano, en la ciudad de Mar del Plata, Alberto Kohan y Carlos Grosso, le arrebataron la conducción a Mera Figueroa; y, tal como el ex intendente porteño se lo recuerda en sus tertulias a la periodista Carina Alonso Piñeiro, que escribe la biografía de Grosso, éste y Kohan fueron los jefes de campaña en los comicios de 1989.

Kohan y Bauzá llevaron la voz cantante en 1995, para la reelección, aunque tenían su propio rol tanto Luis Barrionuevo, el artífice del Pacto de Olivos, como Domingo Cavallo, que aún era ministro de Economía.

Pero ese esquema entró en crisis desde el inicio del proselitismo 2003 de Menem, y el gobernador de Salta y compañero de fórmula, Juan Carlos Romero, calló durante meses sus cuestionamientos a una figura muy limitada desde lo político y desde lo organizativo como es Kohan.

Lo ocurrido en el hotel Presidente, en la noche del lunes, es un triunfo de Romero, quien reclama una apertura de Menem, en especial a los caudillos peronistas del interior, para articular alianzas que dobleguen la red tejida por Eduardo Duhalde y Juan Carlos Mazzon para Kirchner.

Los prominentes banqueros y ex banqueros que rodean a Romero, estuvieron de acuerdo con los cambios y la nueva estrategia que, se supone, debería suponer una ofensiva a partir de hoy martes de parte de Menem.

A propósito de Romero, es curioso que teniendo peso propio y una buena reputación, haya jugado un rol tan secundario cuando Daniel Scioli ha pesado en forma decisiva en el proselitismo de Kirchner.

Así, el menemismo se prepara para intentar un audaz y desesperado cambio que le impida el descalabro que le auguran casi todos los encuestadores.