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Assange, el anarquista: La contracara de Manning y Lamo

Bradley Manning, soldado que filtró los documentos que publica Wikileaks, y Adrián Lamo, delator de Manning, representan dos caras de la misma moneda que es Julian Assange: por un lado un denunciante de hechos horrorosos y, por otro, un delator. Assange ha sido considerado un terrorista y anarquista en USA, donde ya se desató una fuerte persecusión en su contra.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) -  "Julian Assange no es un periodista, es un anarquista". Así de contundente se ha mostrado el portavoz del Departamento de Estado de USA, Philip Crowley, cuando en rueda de prensa le han preguntado si tras la filtración en Wikileaks de los informes secretos de la diplomacia estadounidense Washington se planteará seguir informando a la prensa.

Crowley ha señalado que el fundador de Wikileaks no merece tener los derechos de información que tienen los periodistas. "No merece la protección de un periodista", ha insistido. El portavoz del departamento que dirige Hillary Clinton ha señalado que Assange ha actuado "sin consideración por el riesgo que la filtración ha podido causar a gente de carne y hueso".

Assange, que está buscado por la Interpol por un supuesto delito de abuso sexual, escapó de la justicia británica por un error en la orden de arresto dictada el pasado 18 de noviembre por la fiscalía de Suecia, según publica hoy el diario The Times. Según el rotativo, la policía británica sabía dónde se ocultaba Assane, al parecer en el sureste del país, pero no pudo detenerle debido a errores judiciales.

En este contexto, Assange viene a ser las dosa caras de una misma moneda representada mejor por el soldado Bradley Manning (quien filtró los datos desde la red gubernamental de USA a Wikileaks) y el colombo estadounidense Adrián Lamo.

Por un lado, Manning es obviamente acusado de traidor y recibe toda clase de amenazas. El ex gobernador de Arkansas y ex aspirante presidencial republicano Mike Huckabee considera que Manning debe ser "ejecutado".

Según el político, que el martes firmó ejemplares de su nuevo libro para niños "Can't wait till Christmas", "quienquiera en nuestro Gobierno que haya filtrado esta información es culpable de traición y cualquier castigo que no sea la ejecución es demasiado amable".

Para Huckabee, el responsable o responsables de esta filtración han "puesto vidas estadounidenses en riesgo y relaciones que sólo se reconstruirán en décadas". El ex embajador ante la ONU John Bolton dijo incluso que estrangularía al cabo Manning con sus propias manos.

Ocurrió en una base militar a 60 kilómetros de Bagdad, donde el cabo tenía acceso a dos redes por las que circulan algunos de los secretos más inconfesables de la diplomacia norteamericana: SIPRNet (Secret Internet Protocol Router Network), para los mensajes entre los departamentos de Estado y Defensa y las embajadas, y Joint Worldwide Intelligence Communications System, por la que se transmiten los de alto secreto o la información considerada más sensible.

La primera red, la de la fuga del cuarto de millón de cables, fue sellada el martes, después de que un colaborador de Hillary Clinton recomendara simplemente "desenchufarla" para que ningún Manning más ponga en ridículo al Gobierno de USA.

Lo malo es que, como Manning, hay otros tres millones. Ésa es la astronómica cifra de personas que tienen (tenían) acceso a SIPRNet. ¿Y por qué tantos? Pues porque, tras los fallos de coordinación entre las agencias gubernamentales que dejó al descubierto el 11-S, se buscó un modo de compartir la información que, inevitablemente, la hizo accesible a un número mucho mayor de personas. La guerra contra el terror de Bush hizo el resto.

Ahora, Manning lleva encarcelado desde mayo en la base de los Marines en Quantico (Virginia) y se expone a ser condenado a 52 años de prisión. El Gobierno ya lo ha hecho. Y los medios de comunicación norteamericanos, también. Él es el "hacker" malo; el bueno es su antiguo amigo Adrian Lamo, que fue quien lo denunció al FBI en mayo, una vez que el ingenuo cabo -o eso al menos ha contado Lamo- confesó que todo lo que se había descargado en Irak obraba ya en poder de Wikileaks.

La revista Wired ha publicado extractos de las conversaciones entre Lamo y Manning que completan el perfil del segundo: además de tímido e incomprendido, es honesto y convenientemente libertario. "Si tuvieses acceso sin precedentes a redes clasificadas durante 14 horas al día, siete días a la semana durante ocho meses, ¿qué harías?", preguntó Manning a Lamo. Él lo tuvo claro enseguida: los documentos contenían "cosas horrorosas que deben ser de dominio público".

La parte de Lamo

A la vez, Manning tiene a su propio delator.El colombo-estadounidense Adrián Lamo confesó que delató a Manning por la gravedad de los hechos y porque si no lo hubiera delatado se acostaría pensando que alguien estaría siendo asesinado por su culpa.

Lamo hizo esta revelación en una entrevista que publicó hoy la página electrónica del diario "El Tiempo" de Bogotá y realizada por su corresponsal en Washington.

Este joven de 29 años, quien vive en Boston y pasó algunos años de su vida en Colombia, país de donde es su padre, se dio a conocer como "hacker" cuando en febrero de 2002 se infiltró en la base de datos del diario estadounidense The New York Times, Yahoo, Google y Microsoft.

Y en mayo de 2010 reveló a las autoridades que el soldado Manning había filtrado miles de documentos a WikiLeaks, que ha puesto en graves aprietos al Gobierno de USA.

En la entrevista, Lamo asegura que Manning lo contactó mediante mensajes codificados y que no tiene idea de las razones por las cuales lo hizo.

"Quizá porque pensó que yo sería solidario con su caso, que podía apoyarlo y ayudarlo a bajar todos esos archivos. Estaba involucrado en la filtración de documentos más grande en la historia del espionaje, pero no tenía con quién hablar y me escogió a mí", dice Lamo.

Inicialmente no delató a la persona que filtró los documentos, pero, explicó, que cuando se dio cuenta del alcance de los hechos entonces cambió de decisión entre otras razones porque esas filtraciones eran a extranjeros.

"Cuando me dijo que le estaba entregando cientos de miles de documentos a una gente en el extranjero me di cuenta que estaba poniendo a muchas personas en peligro, comprometiendo sus operaciones en el terreno", aseveró Lamo a El Tiempo.

"A cada rato se me han acercado 'hackers' que pude haber delatado y no lo hice. Manning fue el primero y, espero, el único", insistió.

Para Lamo, el propósito de WikiLeaks ha pasado de revelar documentos secretos "a ser la plataforma para la agenda política de Julian Assange".

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