Por Vanessa Azócar (*)
Adiós Lilí: la increíble historia de Marleen
Ya conocerá la historia porque se ha escrito y filmado al respecto pero bien vale la pena recordarla con motivo de la muerte de Norbert Schultze, el autor de la canción más popular de la 2da. Guerra Mundial.
A los 91 años murió Norbert Schultze, autor de la canción que acompañó a las tropas alemanas en el frente de batalla, que encantó a Adolf Hitler y conquistó a los aliados aún antes de la derrota nazi. Traducida a 27 idiomas, también es la preferido del general (R) Augusto Pinochet.
Una vez terminada la 2da. Guerra Mundial, y mientras realizaba una inspección a la División de Regenhogen -en Tirol- , un oficial se le acercó al general Dwight D.Eisenhower y le informó que allí se encontraba el músico Norbert Schultze, compositor de la canción Lili Marleen.
Ansioso, Eisenhower pidió a uno de sus subalternos que lo trajera lo antes posible a su presencia. Pese a la dureza de la petición, el oficial explicó a su superior que el artista solía irse a la cama antes de las 22:00, pero que si quería lo despertaría. El general estadounidense cambió el tono de voz y replicó: "No le molestemos entonces, es el único alemán que durante la guerra alegró al mundo entero".
El célebre compositor, autor de famosa canción Lili Marleen -una de las melodías preferidas en el mundo militar- murió a los 91 años, en su casa de Mallorca. Pese a haber sido uno de los músicos oficiales del gobierno nazi, el éxito de Lili Marleen le permitió ser uno de los pocos colaboradores del régimen que pudo seguir trabajando tras la derrota de los alemanes en 1945.
Schultze, un compositor de ritmos suaves y tenues, en 1938 construyó la melodía, a partir de un poema que el soldado alemán Hans Leip había escrito en 1915 -en plena 1ra. Guerra Mundial- para evocar a dos amores que había dejado en Alemania.
A Schultze le pareció un gran historia, que resumía la fuerza de las tropas germanas y la nostalgia por la tierra natal, para musicalizarla y alentar a las tropas nazis. Lili Marleen se convirtió en un himno para los soldados alemanes, que desde el campo de batalla soñaban con volver a encontrarse con sus madres, esposas o amantes. Pero extrañamente, también se transformó en la favorita de los británicos, que aunque no comprendían la letra, captaron la sensibilidad de la música compuesta por el alemán.
El origen
Schultze, quien hasta 1936 había trabajado como asistente del gobernante Partido Nacional Socialista en el área musical, siguió componiendo temas y obras musicales alusivos a la guerra.
La musicalización del poema de Leip, que había descubierto un año antes entre una colección de poesía titulada La canción de un joven centinela, le había llamado la atención por la sensibilidad con que transmitía la vida en los cuarteles, pero no tenía muchas expectativas de que fuera a gustar entre las huestes alemanas.
Pese a ello, el compositor se apresuró en buscar una voz adecuada para que interpretara su canción. La elegida fue Lale Andersen, una cantante de relativo éxito que se dedicaba a interpretar canciones marineras en los casinos de oficiales.
En principio la artista rechazó incluir el tema, pero tras la insistencia del compositor, accedió. La canción, sin embargo, no tuvo mayor aceptación luego de su lanzamiento. Apenas se vendieron 700 copias en el 1er. año.
No fue hasta 1941 que Lili Marleen tuvo la oportunidad de reivindicarse. A mediados de ese año, Radio Belgrano de Alemania solicitó con urgencia a una emisora en Viena que le enviara una remesa de discos, para renovar un escaso stock de melodías para alentar a las tropas alemanas en el norte de Africa. Las novedades en Radio Viena tampoco eran muchas, de modo que el oficial encargado incluyó una caja que advertía el estado del contenido musical: "Pasados de moda". En el interior iba Lili Marleen.
A partir del 18 de agosto de 1941, Radio Belgrano comenzó a tocar la canción. Se reproducía todos los días, exactamente a las 21:57. Luego comenzó a ser solicitada por los mismos soldados, hasta que llegó a transmitirse hasta 30 veces al día.
La voz de Lale Andersen se hizo conocida en todos los cuarteles y comenzaron a llegar miles de cartas a la Radio Belgrano dirigidas a ella. El éxito del tema obligó al resto de las emisoras alemanas a adquirir la canción y reproducirla para todos los frentes de batalla.
La furia de Goebbels
Pese a su éxito, la canción tuvo su primer -y mayor- enemigo al interior del gobierno nazi. El ministro de propaganda del régimen, Joseph Goebbels, rechazó el tema apenas tuvo en sus manos la primera versión. Consideraba "macabros" los versos y no estaba de acuerdo con el sentimentalismo de la música compuesta por Schultze.
Goebbels usó toda su influencia para reemplazar el tema por una marcha marcial.
Sin embargo, la popularidad de Lili Marleen no sólo era tema entre soldados y oficiales, sino también entre otros altos personeros del régimen que no querían prohibirla. Goebbels pensaba diferente y exigió que fuera retirada de las radios.
La prohibición tampoco dio resultado. Tal fue la presión de los soldados sobre las emisoras para que repusieran Lili Marleen, que Goebbels tuvo que dar marcha atrás. Pero su intérprete, Lale Andersen quedó en la mira del ministro.
La cantante comenzó a ser vigilada muy de cerca por la Gestapo, hasta que los agentes descubrieron que la artista, cansada del acoso, había solicitado ayuda para huir rumbo a Suiza. Rápidamente fue detenida y encarcelada en un campo de concentración. Noticia que la BBC transmitió en territorio aliado. Furioso, Goebbels desmintió esa versión y obligó a Andersen a presentarse nuevamente ante el público y cantar lo que todo el mundo quería escuchar: Lili Marleen.
A raíz de la fobia que tenía por la canción, el ministro de propaganda tuvo serios roces con su compositor, Norbert Schultze. Este, no obstante, gozaba de la simpatía del resto de los jerarcas nazis y de Hitler.
Tras el éxito, Schultze volvió a trabajar en forma estable para el régimen, para el que ya había compuesto algunas piezas como la ópera Pedro el Negro, escrita en 1936.
El músico, nacido en 1911 en Berlín, escribió un total de 25 canciones patrióticas para el gobierno nazi. Algunas de ellas fueron parte de la banda sonora de películas propagandísticas que coordinó el mismo Goebbels, como Bombas sobre el país de los Angeles, Los tanques ruedan en África y Marcha al Este".
Tras el fin de la guerra, Schultze se escudó en que jamás había pertenecido formalmente al nazismo. Y así, cuando los soldados rusos irrumpieron en su casa, saltó al piano para interpretar algunas canciones típicas de la jerarquía soviética.
El gesto, sin embargo, no lo libró de ser catalogado como "simpatizante" del nazismo y su música fue prohibida. Esto lo obligó durante un tiempo a trabajar en la construcción y como jardinero, hasta que pudo volver a componer. Años más tarde Schultze declararía: "No puedo arrepentirme de haber escrito todas esas melodías. Eran una exigencia de la época, no mía. Otros disparaban, yo escribía canciones".
Las versiones aliadas
El hecho que Lili Marleen se convirtiera en un himno para las tropas alemanas, no impidió que conquistara a los soldados aliados. La inmensa popularidad que alcanzó entre los británicos y franceses, obligó a crear una nueva versión manteniendo la melodía creada por Schultze.
La letra fue modificada en los estudios de la BBC por Tommy Connors. La idea era que se ajustara más al sentir de los aliados. Ambas versiones fueron utilizadas con fines propagandísticos y en algunas ocasiones con el fin de distraer a las tropas enemigas.
La cantante británica Vera Lynne fue la primera en interpretar la nueva versión de Lili Marleen, pero a ella la siguieron muchas otras figuras de la época como Edit Piaf, Bing Crosby y Marlene Dietrich.
Lili Marleen ha sido traducida a 27 idiomas y existen alrededor de 40 versiones de ella. Cada una, sin embargo, mantiene la melodía original compuesta por Schultze y la esencia de los versos que Hans Leip escribió a Lili y a Marleen, las dos mujeres a las que había dejado en Berlín antes de partir al campo de batalla.
El 3 de marzo del 2000, cuando el general (R) Augusto Pinochet llegó al aeropuerto Arturo Merino Benítez, luego de permanecer 15 meses detenido en Londres, el ex comandante en jefe del Ejército, general (R) Ricardo Izurieta lo esperaba en la terminal aérea junto a la banda del Ejército para darle la bienvenida. Apenas el ex Mandatario descendió del avión comenzaron a sonar los acordes de las canciones favoritas del ex Jefe de Estado: Erika y Lili Marleen.
Mientras fue Comandante en Jefe, cada 25 de noviembre las tropas de la Escuela Militar se apostaban en las afueras de la casa de Pinochet, para entonar Lili Marleen como regalo de cumpleaños.
El gesto del Ejército se convirtió en una tradición. Y se practicó hasta que el General abandonó la comandancia en jefe del Ejército en 1998.
La recepción que la banda de las FF.AA hizo a Pinochet a su llegada de Londres fue criticada por el gobierno de Eduardo Frei, entre otras cosas a causa de Lili Marleen. "Estos himnos que recuerdan a las tropas nazis ingresando a las ciudades durante la Segunda Guerra Mundial, dan una mala imagen para el país", dijo un ministro en aquella ocasión.
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(*) Diario La Tercera, de Santiago de Chile.






