Crece la generación eléctrica con gas (escaso) y combustibles líquidos (caros)

Según un informe de la UIA, la oferta de potencia eléctrica se incrementó en 3.606,8 MW en el período Enero 2008-Agosto 2010. Casi todo es de origen térmico. En un contexto de escasez de gas, el futuro para este tipo de generación parece complicado.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El parque de generación eléctrica aumentó su potencia en 3.606,8 megawatts (MW) en el período Enero 2008-Agosto 2010, según un informe del Departamento de Infraestructura de la Unión Industrial Argentina.
El documento, publicado en el sitio web de la central fabril, hace hincapié en que este crecimiento fue aportado fundamentalmente por las centrales termoeléctricas, o sea, aquellas que producen energía utilizando gas o combustibles líquidos tales como el gasoil o el fuel oil.
El único caso por fuera de esta fuente, fue el de la represa hidroeléctrica Los Caracoles en San Juan, que sumó una potencia acumulada para ese período de 60,7 Mw, tanto en su unidad 1 como en la 2, según señala el documento de la UIA.
En cuanto a la generación térmica, los mayores aportes provinieron por parte de la Central de Timbúes, General Belgrano y Salta.
Pero no todo es color de rosa. El crecimiento de la generación termoeléctrica tiene su contrapartida en la crisis que atraviesa uno de sus principales sostenes: el gas.
La producción del hidrocarburo viene declinando, lo que obliga a las centrales a sustituir el recurso por otro más costoso como lo es el combustible líquido. Esto representa, también, un mayor esfuerzo por parte del Estado que subsidia ese gasoil o fuel oil para que las usinas no tengan mayores costos por la generación.
Durante el último invierno las centrales sufrieron, como todos los años, recortes en su provisión de gas natural porque se privilegió el consumo domiciliario que se disparó ante la llegada de las mínimas temperaturas.
La misma UIA reconoció entre uno de los factores que perjudicaron la performance industrial de julio a la falta de gas, ya que estos grandes consumidores también resultaron afectados por las restricciones.
De continuar creciendo la generación termoeléctrica (que hoy cubre casi el 60% de la matriz eléctrica), sin incrementar otras fuentes (nuclear, hidroeléctrica) y sin aumentar la producción de gas, el futuro parece estar condenado a vivir de las importaciones (de gas y combustibles líquidos) para abastecer a las usinas. Un destino muy pesado para la billetera del Estado.