Extraños paisajes naturales: Los 'agujeros verdes' de Venezuela (Galería de imágenes)

En el Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, en la frontera venezolana-brasileña, se encuentra una serie de cavidades que se han convertido en pequeños ecosistemas por la flora y fauna que se hallan en su interior.

El Sarisariñama es una meseta abrupta (tepuy) del Parque Nacional Jaua-Sarisariñama en el extremo sureste del estado Bolívar en Venezuela, cerca de la frontera con Brasil.
Según consigna Wikipedia, esta meseta es una de las más aisladas del país, encontrándose a cientos de kilómetros de la carretera más cercana. En la actualidad el acceso se encuentra restringido a investigadores científicos exclusivamente.
La característica más distintiva y peculiar de este tepuy de 2.300 metros de altura es la presencia de simas (cavidades) prácticamente circulares que aún hoy son un misterio para la geología.
Estas profundas depresiones tienen un diámetro en la boca de 350 metros, y una profundidad vertical de 350 metros igualmente. Las paredes de estos pozos, completamente verticales y por lo tanto insuperables para las criaturas que habitan el fondo del precipicio, han permitido aislar un ecosistema único, habiendo especies de plantas y animales que no se encuentran en ninguna otra parte del planeta (endémicas).
Estas simas fueron documentadas y exploradas por primera vez en 1974.