Antes de ir a un par de informaciones imprescindibles sobre Boca Juniors, la reproducción de un fragmento periodístico para quienes cuestionaron la información de Urgente24 (ver nota adjunta) sobre las diferencias irreconciliables entre Juan Román Riquelme y Martín Palermo: Andrés Burgo escribió en el diario Crítica de la Argentina:
"(...) "La pelea es a morir", jura, ante Crítica de la Argentina, un hombre con acceso directo al vestuario. "Por un lado está Palermo y por el otro, Riquelme. No se hablan. No se cruzan la palabra. Casi no se miran. El plantel está dividido, y la mayoría sigue a Palermo", agrega el informante.
Detrás de Palermo se encolumnan: Palacio, Morel Rodríguez, Vargas, Abbondanzieri y Battaglia. Los aliados de Riquelme son Ibarra, Figueroa, Javier García y paren de contar. Hasta ahí llega el grupo de Román, que no sólo en Boca sufre el estigma de no tener buena onda con el plantel: también en la Selección fue un héroe solitario, un muchacho desconfiado, casi sin aliados entre sus compañeros. Si el fútbol se pudiera jugar uno contra uno, en vez de 11 contra 11, Riquelme estaría encantado.
La pelea con Román viene de lejos: Guillermo Barros Schelotto y Diego Cagna no profesan ninguna simpatía hacia el 10. El DT de Tigre ya habría mandado a decir que no lo tengan en cuenta como reemplazante de Carlos Ischia hasta que Riquelme no se vaya de Boca. "No lo soporta", dijeron en el entorno de Cagna, que sabe que Román digita y dirige todo lo que pasa en el club. O si no, pregúntenle a Guillermo Barros Schelotto, que a fines de 2007 estaba a punto de asumir como DT en lugar de Miguel Russo. "¿Y yo con ése qué voy a aprender?", bramó Riquelme, en referencia al Mellizo. Y los dirigentes de Boca, sumisos, aceptaron el designio del 10.
Tampoco los éxitos taparon la mala convivencia: la pretemporada de Tandil, luego del Apertura ganado en 2008, fue calificada como "escandalosa" por testigos. Para ir y venir de las prácticas, los riquelmistas se subían a una combi y los palermistas, a otra. (...)".
La venganza de Urgente24 sobre el 'caso Riquelme-Palermo'
Cuando meses atrás, cuando Julio Cáceres cuestionó a Juan Román Riquelme y luego, en forma insólita, Boca Juniors 'colgó' al buen arquero Mauricio Caranta, Urgente24 publicó que Juan Román Riquelme y Martín Palermo ni se hablaban. La información, en un comienzo, la publicó Jorge Rial en PrimiciasYa.com. Pero cuando Urgente24 la confirmó, en fuentes muy cercanas al plantel de Boca Juniors, la ratificó. En el correo de lectores y los comentarios de las notas de Deportes, simpatizantes de Boca Juniors se mofaron, en el mejor de los casos, e insultaron, en el peor, a Urgente24 por aquella información. Ahora, llegó el momento de ajustar cuentas pendientes porque esos infundios hacían a la credibilidad de Urgente24:
23 de mayo de 2009 - 00:00
"(...) Si la continuidad de Hugo Ibarra, Martín Palermo y Fabián Vargas era una negociación que gozaba del viento a favor, ahora la situación se modificó notablemente. Los futbolistas, si desean seguir en Boca, deberían aceptar una importante quita en sus sueldos. Algunos dicen que la reducción podría ser de hasta un 50%.
El caso de Luciano Figueroa es diferente. El valor de su pase es de US$ 1.500.000, pero ése no sería el impedimento. La traba es el contrato, que sería de unos US$ 650.000 anuales. Figueroa se quedará si es que el club concreta 2 ó 3 transferencias.
Los coletazos de la crisis económica y un desequilibrio financiero condujeron a Boca a un laberinto, obligado a tomar decisiones austeras. Creció el pasivo, aumentaron los gastos del fútbol profesional y los ingresos ya no son los de antes, mucho menos tras ser eliminado de la Copa Libertadores.
¿Es conveniente tener a Bianchi como manager a cambio del dinero que recibe? Esta pregunta se la hicieron ayer los dirigentes xeneizes. Bianchi percibe US$ 1.700.000 libres de impuestos por temporada, mucho más de los US$ 700.000 que recibe el actual entrenador, Carlos Ischia.
Seguramente desde la comisión directiva surgieron remordimientos por aceptar la firma de esa cláusula que impide al Virrey reemplazar a Ischia.
Sin atisbos de malicia, los cortocircuitos internos del plantel son evidentes. Desde divisiones y rencores, hasta historias de divismos y malos entendidos. Las palabras de Palermo tras la eliminación no fueron en vano.
"No era el camino correcto. Hace rato que me doy cuenta, pero hay muchas cosas que aprender y analizar. Hay que analizar el futuro inmediato. Todos debemos ser autocríticos, desde el primero de arriba hasta abajo. Por algo pasan las cosas. Me hago cargo en decir que no era el camino correcto", dijo el delantero, al ejercer ese liderazgo que le reconoce una mayoría importante del plantel.
Otra porción del grupo observa a Román Riquelme como su referente. De este episodio ya brota un conflicto, como lo fueron las polémicas declaraciones de Julio Cáceres o la ruidosa salida de Mauricio Caranta.
El presidente del club, Jorge Amor Ameal, no desestimó los focos de insurgencia. "Las cosas que pasaron deben servir de experiencia, son cosas para analizar. Son temas para poner arriba de la mesa y mejorarlo. Acá pasaron cosas y esto no es casual. Es un día muy triste y la pase muy mal", dijo el dirigente en radioLa Red. (...)".
"(...) Los pasillos de la Bombonera hablaban desde temprano. Cuando las reuniones Bianchi-Ischia, Ischia-jugadores, Ischia-Palermo, Bianchi-Ameal ya eran parte del agitado día post eliminación, un hincha se cruzó con el presidente de Boca, un ratito antes de que éste ensayara ante los medios un discurso contradictorio que aventuraba el final que precipitó la eliminación de la Copa.
-¿Qué mal, Jorge, no?
-Sí, esto no da para más.
Cosa juzgada: el ciclo de Ischia, para los dirigentes, está terminado. Lo quieren afuera. Ahora, el lunes o en junio, pero afuera. Lo que falta definir es eso, cuándo será el final y, sobre todo, la forma. Porque en Boca quieren que suene a un "acuerdo" de partes. ¿Qué significa? Que no sea una renuncia ni tampoco un despido, más allá de que técnicamente al Pelado lo estén echando. De algún modo, el presidente lo había dado a entender. Del "Boca es respetuoso de los contratos de sus técnicos" al "Creo que Ischia dirige con Vélez", alcanzaba con leer entre líneas.
Sin embargo, lo que a esa altura del día se cocinaba en las oficinas de la presidencia era un pescado más gordo. Con Bianchi presente, Ameal, London (hombre fuerte del fútbol) y Macchi (gerente de finanzas) analizaban el contrato del Pelado para ver la forma de rescindir el vínculo y empezar a elegir su sucesor. A esa hora, el Virrey se mantenía en la postura de no dirigir haciendo valer la cláusula que le impide tomar el cargo después de Ischia. Pero con el correr de los minutos le hicieron entender al manager que la situación económica actual (al quedar tan rápido fuera de la Copa el club se perdió de recibir US$ 2.360.000), hacían imposible la contratación de un técnico de peso, con nombre, un Alfio Basile por ejemplo, de buen recuerdo en el club y con el temperamento suficiente para manejar un vestuario convulsionado. Fue ahí, entonces, cuando salió la propuesta, la idea: que Bianchi sea el Ferguson de Boca.
¿Qué implica esta figura? Que el Virrey siga teniendo injerencia en la compra-venta, pero también en el armado del equipo, en la táctica, en el manejo del vestuario y en la supervisión de los trabajos de campo, como lo hace Alex (ver aparte). Así, los dirigentes apuestan a cumplir su deseo: que Bianchi vuelva a agarrar el timón y que, al no ser él quien salga al campo, la cláusula quede vulnerada pero de manera elegante.
¿Pero entonces quién sería el DT que entre a la cancha con el equipo? La idea es que sea uno de segunda línea, de suma confianza de Bianchi, de modo que esté dispuesto a aceptar las condiciones de manager-entrenador y a su vez no le represente al club un alto costo. ¿Puede ser el Patrón Bermúdez? No, ya no corre por las duras críticas que alguna vez le hizo a la dirigencia. ¿Alfaro? Los dirigentes prefieren alguien del riñón de Boca y, además, es difícil que acepte someterse a esa posición. ¿Carlos Veglio? ¿El Pepe Basualdo? A no apresurarse, de todos modos, porque Bianchi ni eligió ni aceptó, todavía, este modelo inglés.
Por lo pronto, tomada la decisión de que Ischia no siga siendo el DT ahora o en junio, el plan de los dirigentes es Bianchi o Bianchi, lo que deja en claro que la cláusula firmada con él, para poder tenerlo en el club, fue un formalismo que hoy se convirtió en insólita traba. Disparó Maradona al respecto: "Lo de la cláusula es ridículo. ¿A quién se le ocurre firmarle un contrato millonario a Bianchi y que no pueda ser técnico? ¿Cómo se lo explicás ahora a la gente? Después salen a decir que él es amigo de Ischia, cuando algunos sabemos que no lo son tanto... Por eso, el que arregló esa cláusula se tiene que ir. No se puede andar regalando prestigio".
Por todo, por estas horas, es el Virrey quien está en una situación incómoda. Porque si él avala la continuidad de Ischia y la dirigencia ya tomó otra decisión, ¿no estarían yendo contra su voluntad? ¿Y en ese caso, no debería irse él también? (...)".






