CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El actor Hugh Jackman, 1er. australiano y 1er. no comediante (desde 1985, cuando Jack Lemmon cubrió ese papel) que condujo la entrega de los Oscar, demostró en el Kodak Theatre que Broadway sigue pariendo los grandes talentos, no Hollywood, donde sí consiguen más dinero.
Jackman estuvo en Broadway, en la obra musical The Boy From Oz, basada en la historia del compositor Peter Allen que le hizo merecedor de 1 Tony (los Oscars del teatro estadounidense) como Mejor Actor.
Si bien Jackman ya se había revelado como bailarín, cantante y monologuista durante 3 temporadas en la entrega de los premios Tony, ahora obtuvo su consagración ante sus pares en la gala de la Academia de Artes Cinematográficas de Los Angeles pero mejor conocido por su interpretación del héroe de historietas Wolverine en la serie de filmes de los X-Men, puso a prueba su talento como veterano de Broadway en un número musical que satirizaba a los cinco filmes que competían por mejor película.
En la mitad del número, Jackman se dirigió a la primera fila del teatro, tomó en sus brazos a la nominada a Mejor Actriz Anne Hathaway y la llevó al escenario para interpretar un dueto donde rendían homenaje a Frost/Nixon.
El espectáculo tuvo una buena acogida del público, que le brindó una ovación de pie, pero aún queda por ver cual fue su repercusión entre los televidentes, que cada vez se sientan menos ante el televisor para ver los Oscar.
Los productores Laurence Mark y Bill Condon, que trabajaron junto en el exitoso filme musical del 2006 Dreamgirls, desarrollaron una serie de giros para lavarle la cara al espectáculo, incluyendo segmentos de montaje de escenas de los filmes de acción, romance y comedias del año.
Además, Jackman como maestro de ceremonias tuvo bromas a la larga lista de comediantes predecesores, algo que ayudó a 'descontraturar' la velada.
Incluso se divirtió a costa de Meryl Streep, quien obtuvo un récord con su 15ta. nominación por su trabajo en Doubt, un filme acerca de acusaciones no probadas en torno a la Iglesia Católica.
"Odio decirlo, pero cuando alguien consigue marcas como estas, no es difícil dejar de pensar en esteroides", dijo Jackman.
Los oscars ya no son lo que eran. La ceremonia que ayer retransmitió la ABC no fue el filón publicitario que antaño fuera el largo y, mucha veces tedioso, espectáculo televisivo.
Este año los espacios para los anuncios se han vendido por un máximo de US$1,7 y US$1,4 millón cuando el año pasado el precio fue de US$1,8 millón. La razón no solo es el mal momento económico.
A falta de que la cadena ABC ofrezca las cifras, se anticipaba que los ingresos por publicidad caerían este año -16%. Y si, la crisis ha tenido parte de culpa, pero no toda.
Según los expertos en marketing, cine y audiencias, el problema es que las películas que han competido este año no han conseguido llevar público al cine como en el pasado lo hicieran El señor de los anillos o Titanic, y eso resta interés a la competición.
Según Box Office Mojo, las 5 películas nominadas este año apenas consiguieron recaudar US$291 millones antes de los Oscars y solo una, El curioso caso de Benjamin Button, sobrepasó la barrera de los US$100 millones (124.194.000 para ser exactos).
Frost/Nixon recaudó US$17,4 millones y la taquilla para The Reader, la cinta que hizo de Kate Winslet la ganadora de la noche en la categoría de mejor actriz, fue de US$23,1 millones.
Milk, trampolín de Sean Pen para su Oscar como mejor actor, no ha tenido mejor éxito de público: US$28,1 millones de recaudación.
La mejor película, Slumdog millionaire, ha sumado solo US$98 millones por venta de entradas.
En el año 1998, el año de Titanic, L.A Confidential, Good will hunting, Mejor imposible y The full monty, la recaudación conjunta de las nominadas fue de 996 millones de dólares. La historia sobre el hundimiento del Titanic fue responsable de dos terceras partes de esa suma. Aquel año, más de 57 millones de personas se pusieron delante del televisor para ver el espectáculo.
El año pasado, películas duras como There will be blood, No es país para viejos, Juno o Michael Clayton, apenas consiguieron hacer la mitad de la taquilla de Titanic. La retransmision de los Oscars fue seguida por algo más de 31 millones de personas en EE UU.
Este año se esperaba menos.
Es posible que los Oscars no hayan brillado tanto cara a su público pero la dorada estatuilla ha ganado en peso. Merece la pena ir al cine a ver las películas de este año.
Benjamin Button es un bonito cuento de hadas, muy en la línea de Forrest Gump.
Milk es una historia que necesita ser recordada y está bordada por Pen.
También es importante tener en mente a Nixon porque la historia hay que cuidarla.
Y aunque no se coló entre las mejores películas, es impresionante ver The Wrestler, la dura, triste y sórdida película en la que el olvidado Mickey Rourke compone magistral y dolorosamente la vida de un perdedor.
Aprovechen esta ocasión y vayan al cine porque en América no se suelen contar así, con toda su crudeza, muchas historias de perdedores. Y haberlos… haylos ¿Su taquilla? US$21,5 millones.
4 videos que anticipaban que Hugh Jackman sería la revelación de los frágiles Oscar
No fue una buena noche para la cadena ABC (Disney) que transmitió la entrega: bajó US$16 millones la recaudación publicitaria respecto de la entrega anterior de premios Oscar. Pero sí fue una buena noche para el aceptable cantante y bailarín y notable humorista en monólogos, el australiano Hugh Jackman, aún cuando el público lo conozca en especial por su composición aguerrida de Wolverine, en X-Men. Aqui 4 videos que anticipaban el éxito que consiguió en Los Angeles, durante la noche del domingo 22/02, conduciendo la entrega de los Oscar.
23 de febrero de 2009 - 12:26






