Medtronica, un marcapasos bajo la lupa

Antonio Díaz estuvo a punto de morir porque falló el marcapasos que le hacía funcionar su corazón. La fabricó la empresa Medtronic, ahora en problemas.

Antonio Díaz no es un hombre que se asuste con facilidad. Vivir con un aparato conectado al corazón le ha templado los nervios.
Pero el pasado 9 de marzo, Alberto Negrete, un electrofisiólogo que preside la Sociedad de Cardiólogos de Occidente, en Colombia, exclamó al examinar el marcapasos de Antonio Díaz: "¡Esto no puede ser!". Así comenzó la investigación de la revista Semana acerca del desconcierto de Negrete, que en 10 años de actividad colocó más de 2.000 marcapasos
Un marcapasos trabaja normalmente entre 200 y 400 ohmios, su capacidad de reacción máxima, cuando el corazón se infarta, es de 2.500 ohmios. Pero el que de Díaz marcaba 9.999 ohmios. En 6 meses se sabrá si esa falla afectará su salud.
En octubre de 2002, Díaz recibió su 1er. marcapasos. Era un equipo marca Medtronic, muy recomendada por cardiólogos.
El lunes pasado, Joaquín Azpilicueta, presidente para América Latina de Medtronic, llegó a Cali y se puso al frente del caso de Díaz, quien reclamó la garantía del equipo.
Y exigió que la empresa hiciera pública la información sobre las fallas de 19 de los 28.000 marcapasos producidos bajo la serie Sigma entre 2002 y 2005, todos defectuosos.
Según Medtronic, la aplicación de un disolvente durante la fabricación de los aparatos provocaría que estos se desconectaran de improviso. La empresa hizo efectiva la garantía y le ofrecieron "US$ 800 por el susto", como lo expresó Díaz.
Para el representante de Medtronic, lo que le pasó a Díaz hace parte de las estadísticas de esta gigantesca industria. "Las fallas en los dispositivos médicos, al igual que los medicamentos, se producen por la velocidad de innovación y por la presión de la misma sociedad, que requiere productos cada vez más avanzados para curar los males que la afectan".
Agregó que las dos terceras partes de sus productos no tienen más de dos años de haberse inventado.
Joaquín Azpilicueta y Antonio Díaz defienden causas distintas.
Díaz lucha por su vida y las de otros tantos que llevan marcapasos defectuosos, Azpilicueta batalla para que una mala noticia no afecte el buen nombre de Medtronic.
"Información errónea haría que miles de pacientes en todo el mundo busquen los servicios médicos para saber si sus equipos están bien, lo que llevaría al colapso de los sistemas de salud en varios países", explicó Azpilicueta.
"En noviembre de 2005 nos enteramos de que esto sucedía y seguimos el protocolo, que consiste en ubicar las personas con los marcapasos defectuosos a través de los distribuidores y los médicos que usan nuestros productos", señaló Azpilicueta.
Al menos en Cali, los médicos que trabajan con esta marca sólo recibieron el aviso en marzo de 2006.
Azpilicueta recalcó que no todos los usuarios son dependientes totales del equipo y por eso sus vidas no están en riesgo inminente. Sin embargo, aunque las probabilidades son mínimas, estos existen. Por eso no se entiende que continúen vendiendo la serie defectuosa.
Antonio Díaz no está satisfecho, sobre todo después de su amarga experiencia.
"Con una historia clínica como la mía, si me hubiera muerto, nadie habría pensado que fue por culpa del marcapasos. Esta es una industria en la que el porcentaje de quejas es muy bajo, ya que los clientes mueren antes de poder hacerlo, por eso deben ser más responsables con lo que ofrecen".
Antonio Díaz busca otros pacientes para entablar una demanda contra Medtronic.