5 AÑOS DE LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI
"Gracias de corazón y pido perdón por mis errores"
Joseph Aloisius Ratzinger, conocido como el papa emérito Benedicto XVI, fue el predecesor del pontífice Francisco, elegido el 13/03/2013, y el 1er. jefe de los católicos apostólicos romanos en renunciar a su cargo en más de 600 años.
Hace 5 años, la noticia sorprendió a todos, incluyendo al entonces cardenal Jorge Omar Bergoglio, quien ante las novedades se preparó para el viaje a Roma.
Benedicto XVI, nacido el 16/04/1927 en Marktl, Alemania, y electo pontífice por el Colegio Cardenalicio el 19/04/2005 tras el fallecimiento de Juan Pablo II, formalizó su renuncia el 28/02/2013 con la intención de dedicarse a la oración y el retiro espiritual.
No se tenía registro de un caso así desde 1415, cuando dimitió Gregorio XII. Previo a éste ocurrió lo de Celestino V, en 1294.
El jefe católico justificó su decisión, anunciada el 11/02/2013, en su avanzada edad y su desgaste físico, poniendo en primer lugar a la institución, y asegurando que no se encontraba en las condiciones necesarias como para guiar a los fieles y clérigos.
Sin embargo, otras teorías resultaban/resultan más creíbles: Benedicto XVI fue un religioso conservador que ejecutó un acto revolucionario: renunciar a su cargo, provocando que 2 sumos pontífices convivan en el Vaticano.
Luego, las diferencias: a diferencia de su sucesor, el papa Francisco (Bergoglio), que busca en forma constante ganar el favor de multituds con la construcción de un personaje humilde y no tan tradicional, Ratzinger intentó imponer su intelecto, una oratoria florida que despertaba la admiración de otros teólogos.
Él llegó a Papa desde la administración del credo (la Congregación para la Doctrina de la Fe, ex Tribunal del Santo Oficio, ex Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición), y entonces resultó casi una obviedad su intención de recuperar, en lo formal, antiguas tradiciones de los Papas en su forma de vestir: los llamativos zapatos rojos del Papa Inocencio V, la esclavina o incluso el camauro (gorro rojo ribeteado con armiño, muy usado en el Renacimiento para invierno).
Y en lo teólogico el enfoque con respecto a la homosexualidad: Benedicto XVI mantuvo la demonización del matrimonio igualitario propio de Juan Pablo II, tendencia que consideró "minaba el porvenir mismo de la Humanidad”. En cambio el papa Francisco se alejó de ese pensamiento: “Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, quién soy yo para juzgarla”.
Benedicto XVI y Francisco sí coinciden en impedir el sacerdocio a las mujeres y acabar con el celibato de los religiosos.
Pero, volviendo a la "falta de fuerzas" que alegó Benedicto XVI para explicar su renuncia, su papado fue manchado y revuelto por diversos escándalos que lo empujaron hacia la cornisa.
Los pedidos de renuncia del pontífice provinieron desde la propia curia. Fue el caso del sacerdote suizo Hans Küng, quien en 2009 exigió la dimisión del Papa por "una cadena de errores en los que Benedicto XVI ha ido poniendo obstáculos en el diálogo de las iglesias cristianas entre sí y con otras religiones".
Küng no tenía nada para perder: en 1979, el Vaticano había cancelado la autorización a Küng para dictar teología católica. Por ese motivo muchos creen que Küng fue vocero de otros clérigos, de mayor envergadura, que estaban expresando las limitaciones que veían en la gestión de Joseph Aloisius Ratzinger.
Aún hoy son recordadas las manifestaciones en Europa en marzo de 2010 cuando se conocieron los escándalos de pederastía ejecutadas por sacerdotes. Desafortunadamente para el Vaticano hay una historia que vincula a sacerdotes con el abuso sexual, en especial de menores de edad.
La diferencia en el caso de Benedicto fue que él, como antiguo Arzobispo de Múnich y Frisinga, y a partir de 1981 prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue acusado de estar al tanto de abusos cometidos en esas diócesis, y no haber reaccionado. Peor aún, las denuncias salpicaron al hermano, Georg Ratzinger, también sacerdote y director del coro de niños de 3 escuelas religiosas en Alemania donde ocurrieron denuncias de abuso sexual contra menores.
Hubo otro caso que debería haberse conocido con Juan Pablo II pero el polaco logró zafar y le cayó a Benedicto XVI: los escándalos del cura y empresario mexicano Marcial Maciel, fundador de Legionarios de Cristo.
Las denuncias contra Maciel aparecieron en 1997 pero en días de Juan Pablo II fueron 'cajoneadas' mientras el polaco visitaba una y otra vez México. Pero en 2006 Ratzinger anunció el cierre de la investigación sobre Maciel a causa de su avanzada edad y quebrantada salud, ordenándole la jubilación para consagrarse a una vida de "oración y penitencia". Un escándalo porque era la consagración de la impunidad.
Era evidente que Ratzinger no tenía idea de que los tiempos habían cambiado. Carecía de contacto con el mundo real. Tardíamente intervino la orden Legionarios de Cristo pero ya era tarde.
Y hubo un 3er. frente de conflicto: las denuncias contra el IOR (Instituto para Obras de Religión), el banco del Vaticano, que comenzó a ser investigado por lavado de dinero.
Esto llevó al Papa a promulgar el 1er. documento contra el blanqueo de dinero en las instituciones financieras vaticanas.
Ettore Gotti Tedeschi, presidente del IOR; y Paolo Cipriani, director general, fueron investigados en la causa que dejó 2 conclusiones:
> la débil autoridad de Benedicto XVI, o bien su complicidad, ya que los funcionarios del banco tomaban decisiones estratégicas sin informar al pontífice; y
> los manejos económicos por los cuales el IOR pagaba tasas de interés más altas que las del mercado.
Cuando un informante trató de reformar el sistema, funcionarios en la corte papal convencieron al desafortunado Benedicto XVI de promoverlo a un cargo a casi 6.500 kilómetros de Roma.
Como si no fuera suficiente, en enero de 2012, estalló el escándalo "VatiLeaks": la difusión de una serie de documentos secretos que involucran al Vaticano en gravísimos casos de corrupción. A diferencia de los papeles de WikiLeaks, no fue información conseguida por hackers sino que filtrada por el mayordomo del papa, Paolo Gabriele, quien se la acercó al periodista Gianluigi Nuzzi.
Gabriele aseguró que no lo hizo contra Benedicto, a quien apreciaba mucho, sino que "había visto muchas cosas horribles dentro del Vaticano y que, en determinado momento, no pudo soportarlo más" (...) "había visto muchas mentiras y pensaba que el Papa había sido ignorado en temas clave".
Corrupción, blanqueo de capitales, abusos, y luego apareció lo del chantaje a una red de Obispos homosexuales en medio de una avanzada lucha de poderes: la decadencia de Juan Pablo II y la ausencia de liderazgo de Benedicto XVI dinamitaban al Vaticano.
1 año más tarde, Benedicto, de ahora 90 años, anunció su renuncia, y tras acordarse algunas formalidades como la vestimenta que tendría, el nombre que conservaría y donde viviría, dejó su cargo el 28/02/2013, esperando que su sucesor llenara el vacío de poder.












