CRISIS

El decadente fútbol argentino: los casos de Juventud Antoniana y Central

El fútbol argentino vive una etapa de decadencia que se agudiza con el paso de los años. Sin embargo, no es nada nuevo en este fútbol cada vez más profesionalizado y arruinado por el perverso marketing, (tal como lo describía Dante Panzeri en sus dos libros “Fútbol Dinámica de la Impensado” y Burguesía y Gansterismo en el Deportes, dos obras tan vigente y que no pierden actualidad con el paso de los años) en los jugadores, devenidos en figuras, que quedan vueltos en escándalos mediáticos y con dirigentes cada más corruptos. Todo este cóctel explosivo acarrea la constante caída en el desarrollo de los partidos, más aburridos, con peor calidad futbolística y falta de creatividad de sus protagonistas. Un caso que muestra a las claras esta crisis es lo ocurrido en las últimas semanas con Juventud Antoniana y Central Norte, dos de los tres clubes más grandes y convocantes de la provincia de Salta y del Norte argentino. Uno porque sus jugadores hace 5 partidos que no cobran sus sueldos y tienen la costumbre de asistir a locales bailables. El otro, porque su presidente les miente y no les paga los haberes adeudados. Impunidad, de un lado y del otro.

Desde hace casi 60 años, más exactamente desde las doradas décadas del ’30, ’40 y 50’ del fútbol argentino, con el final de la denominada ‘Máquina de River’ y con el arribo a principios de los años 60’ del mal llamado “fútbol espectáculo”, el fútbol argentino se encuentra en constante caída de su nivel y tiende a empeorar cada vez más. Este declive podría haberse hecho mucho más evidente si la Selección Argentina no se clasificaba al mundial de Rusia.

Sin embargo, no es nada nuevo en este fútbol cada vez más profesionalizado y arruinado por el marketing (tal como lo describía Dante Panzeri en sus dos libros “Fútbol Dinámica de la Impensado” y Burguesía y Gansterismo en el Deportes, dos obras tan vigentes y que no pierden actualidad con el paso de los años) ver a jugadores devenidos en figuras que quedan vueltos en escándalos y a dirigentes cada más corruptos. La desaparición de Julio Grondona no alteró el escenario: clubes endeudados, corrupción, violencia y falta de competitividad.

El diario El Tribuno reflejó esta decadencia este martes (7/11) en un artículo donde cita el caso de Juventud Antoniana y Central Norte, dos de los tres clubes más grandes y convocantes de la provincia de Salta y del Norte argentino, lo que demuestra que los cuestionamientos a los clubes 'grandes' se repiten a todo nivel.

Un grave problema es la disciplina. Los jugadores cada vez se ven más envueltos en escándalos y aficionados a las fiestas nocturnas. El otro caso es un presidente que miente y no les paga los sueldos adeudados.

En Juventud Antoniana los fracasos son sistemáticos, y el club sigue deambulando en el Federal A sin una opción seria de ascenso. Un vestuario convulsionado y quebrado. Sin un referente. Porque uno de sus referentes Juan Pablo Cárdenas fue echado del santo. Por otro lado, Gustavo Ibáñez tiene un rendimiento muy bajo aunque siempre rindió, pero esta temporada su juego es paupérrimo.

En tanto, el entrenador Nazareno Godoy parece no tener influencia en lo más mínimo en el vestuario, porque si tres jugadores (se habla que serían la Chancha Zárate, Reta y Antunes), asisten a locales bailables cuando únicamente deben pensar en entrenar, jugar y descansar, es porque está lejos de ser un líder, publicó El Tribuno de Salta.

El santo hace 5 partidos que viene en caída y está a tres puntos del último puesto de clasificación (esta semana está en manos de Gimnasia y Tiro), y con un entrenador que no le encuentra la solución a esa caída libre. El presidente José ‘Pepe’ Muratore fue ratificado en su cargo, según ese medio.

Central Norte, del otro lado, sufre en el Federal B hace 4 años, con ascensos perdidos en forma sistemática, está líder, clasificado a los play offs, con un entrenador serio, trabajador, y con un plantel que hasta ahora respondió siempre. No obstante, su presidente Héctor De Francesco le debe varios sueldos al plantel. El lunes hubo una reunión y un “principio de acuerdo” para evitar un paro que sería bochornoso a esta altura. Su entrenador Norberto Acosta intenta mediar para que el equipo continúe por buen camino, aunque todo puede caerse y explotar en la parte más importante del torneo. Y a esto hay que agregarle que muchos jugadores piensan que los referentes del plantel juegan a favor del titular del club.

Otro episodio ocurrido hace casi un mes, justo antes de la penosa clasificación de Argentina a la Copa Mundial de Rusia 2018 (luego de ganarle a Ecuador por 1-3 en la altura de Quito), el equipo comandado por Jorge Sampaoli, estaba en la mira por los malos resultados en la Eliminatorias. 

Tras el empate sin goles ante Perú en la Bombonera, el mediocampista Ever Banega tuvo una mala actuación pero horas después del encuentro se conoció una foto del jugador en una disco. Cabe recordar que Sampaoli les había dado el día libre a los jugadores de Argentina.

Banega había pasado la noche festejando el cumpleaños de su mujer en un boliche. Así lo había demostrado el perfil de Instagram de Sofía, una de las mejores amigas de Valeria Juan, la mujer del mediocampista que había cumpliado 31 años. La foto se vio en Instagram Stories pero no tardó en viralizarse por los grupos de WhatsApp.

Estos casos demuestran lo desastroso que es el fútbol, cada día que pasa se suman más fracasos y más negocio en el que pierden todos sus protagonistas pero nunca sus empresarios.