Mordejái Vanunu (o John Crossman, dependía la ocasión), fue un técnico nuclear marroquí que se nacionalizó israelí y trabajó en el CINN (Centro de Investigación Nuclear del Neguev), situado en la ciudad de Dimona, Israel.
31 AÑOS DEL SECUESTRO DE VANUNU
El judío héroe que no quieren los judíos
Hoy día se conoce que Israel -que tanto se opone al poder nuclear potencial de Irán- tiene una enorme capacidad atómica que oculta, gracias al judío marroquí Mordejái Vanunu. Muchos israelitas judíos que descreen el significado de la Torá y creen que Israel es su Edén terrenal, odian a Vanunu porque confirmó lo que todos sospechaban pero Tel Aviv lo negaba.
Dimona fue una de las "ciudades de desarrollo" creadas en los años '50 por iniciativa de David Ben-Gurión. Fundada en 1955, sus primeros habitantes eran inmigrantes del norte de África. Si bien la ciudad declinó en los '80, su población volvió a incrementarse con la inmigración rusa en los años '90.
Hoy día es el eje de los "hebreos negros", ronda los 33.000 habitantes: 33% de la población trabaja en las plantas químicas del mar Muerto y en industrias de alta tecnología y textiles, y 33% en el sector servicios, pero tiene una tasa de desempleo considerable.
El armamento nuclear es considerado uno de los mayores secretos de Estado, y el espionaje nuclear, tanto de diseño como el de composición, sistema de propulsión y ubicación, es un problema a padecer por todos los países que poseen este tipo de armas.
A veces ni siquiera es necesario robar información: Abdul Qadir Khan, 'el padre de la bomba atómica pakistaní', por ejemplo, armó su negocio vendiendo estos datos.
USA, Rusia, India, China, Irán y Corea del Sur, por ejemplo, han sufrido alguna vez -y a veces más de una vez-, una filtración en su sistema de seguridad y hasta el robo de información nuclear.
Israel nunca aceptaría que domina tecnologías nucleares y por ese motivo es uno de los 5 países que permanecen fuera del Tratado de No Proliferación Nucelar (junto a India, Pakistán, Sudán del Sur y Corea del Norte). Es más: Israel integra el trío de países que nunca firmaron el Tratado.
ELos 5 no lo firmaron porque rechazan el restringir su posesión de armas nucleares. El Tratado sólo permite que puedan poseer armamento nuclear USA, Francia, Inglaterra, Rusia y China. Harto polémico porque esos países se autodenominan 'gendarmes de la seguridad global', pero tienen herramientas para provocar extorsiones continentales.
Vanunu y el programa nuclear israelí
Un ejemplo muy interesante lo proporcionó el presidente de Rusia, Vladímir Putin, al denunciar que USA utiliza la amenaza del programa nuclear de Corea del Norte para el despliegue de su escudo antimisiles en la región del Pacífico.
"Incluso si Corea del Norte declara mañana que cancela todos sus ensayos nucleares, el despliegue del sistema de defensa antimisiles de USA continuará. Será con otro pretexto o sin pretexto, como hacen en Europa", dijo Putin en una entrevista con los presidentes de 10 grandes agencias de prensa.
El jefe del Kremlin recordó que cuando USA y la OTAN se plantearon desplegar en Europa el escudo antimisiles, lo hicieron con el argumento de la amenaza nuclear que representaba Irán.
Pero es mejor regresar al caso de Israel.
Luego de estudiar algunos años Física en la Universidad Ben-Gurión del Néguev, Mordejái Vanunu (o John Crossman, dependía la ocasión) se postuló para una vacante que descubrió leyendo un periódico para trabajar en el CINN del desierto de Dimona.
Cuando el programa nuclear israelí comenzó, en los años '60, se escogió albergar el Centro de Investigación Nuclear del Néguev (CINN) cerca de Dimona, debido a su relativo aislamiento en el desierto y la posibilidad de edificar en el lugar.
Él ingresó al CINN como técnico especializado en la producción de plutonio, haciendo la separación y almacenaje. La planta producía al rededor de 2 kg de plutonio por semana, lo que daba para 10 ojivas nucleares al año. A medida que se iban actualizando las máquinas y avanzando la tecnología, la producción también aumentaba.
Vanunu trabajó en el Centro entre 1976 y 1985. A medida que ganaba experiencia y tenía más responsabilidades, también comprendía la cruel realidad de la que era parte. Vanunu era técnico del reactor, trabajaba para fabricar armas nucleares, llegaba a su casa y en el noticiero de la TV veía como los conflictos bélicos azotaban el mundo.
El marroquí comenzó a memorizar todo, para luego tomar notas de sus informaciones. Anotó los número exactos de la producción, sacó fotos y más tarde dejó de trabajar en Dimona por su propia decisión. Él mismo dice que una vez que consiguió la información, renunció. Sin embargo otras fuentes aclaran que fue despedido en 1985 a causa de que se lo identificó ideologizado hacia la izquierda y pro árabe.
Günter Grass publica poema que elogia a Mordejai Vanunu
Sin miedo a las consecuencias, luego de viajar por Asia decidió ir a Londres, donde analizó en detalle con quien compartir su información. Terminó eligiendo al influyente dominical "The Sunday Times", que necesitaba verificar la información antes de publicarla.
Israel, además de negarse a renunciar a su armamento nuclear y mantenerse al margen del Tratado de No Proliferación, se niega a las visitas de control de su armamento nuclear.
El Pentágono estadounidense, 10 años antes de la denuncia de Vanunu, ya había realizado un informe confidencial que revelaba que el programa nuclear de Israel estaba casi en paralelo al de los laboratorios gubernamentales de USA.
The Sunday Times organizó algunas reuniones entre el ex técnico marroquí y otro científico conocedor del tema, para comprobar la veracidad de la denuncia.
Vanunu develó a la prensa británica información crucial y extremadamente secreta sobre el programa de armas nucleares israelí, confirmando las suposiciones generalizadas de que Israel tenía un programa secreto y avanzado de armas nucleares, así como también un arsenal.
El ranking del club nuclear global es claramente liderado por Rusia y USA, con un armamento nuclear de entre (7.500 y 7.000 cabezas atómicas), seguido por Francia (300), China (250), el Reino Unido (225), Pakistán (120), India (110) y Norcorea (10). Sin embargo Israel tiene la sorprendente cantidad de 500 ojivas nucleares, lo que lo posicionaría en el 3er. lugar.
Sin embargo, el Mossad -servicio de inteligencia israelí que depende directamente del 1er. ministro-, logró conocer la información antes de su publicación. El Mossad está a cargo de la inteligencia externa de Israel. La inteligencia y el contraespionaje dentro de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza, está a cargo del Shabak.
48 horas antes de la publicación ocurrió el Operativo Vanunu: secuestro y detención ilegal, en vez de asesinato, del ex empleado del laboratorio nuclear.
Según reveló el propio Vanunu más tarde, en una entrevista con Kristoffer Larsson, "no es cierto que Israel no me mató porque 'judíos no matan judíos'. Ellos no sabían qué hacer en este caso. Pero estos espías judíos del Mossad, matan a muchos judíos pero en secreto, en algunos casos lo llaman “ataques cardíacos”. Ellos, el Mossad, incluso tuvieron que ver con el asesinato de (Isaac) Rabin (5to. 1er. ministro israelí). Así que eso de que 'judíos no matan judíos' es una mierda."
El Mossad decidió utilizar la trampa sexual para la operación: enviaron a una espía femenina, Cheryl Hanin Ben Tov, bajo el nombre de Cindy, a intimar con Vanunu en Londres.
La trampa sexual fue la opción elegida porque es lo que surgió del análisis del perfil psicológico del investigador. Al descubrir que se trataba de una persona fácil de manipular a causa de su personalidad solitaria, sin amigos, y heterosexual, Cindy inició la misión: se le presentó casualmente en una calle londinense, y luego de tener relaciones lo convenció de viajar a Roma (Italia).
Totalmente seducido por la espía, él aceptó. Luego de que un taxi los llevara al hotel donde se hospedarían, al entrar a la habitación 3 'katsas' (oficiales de inteligencia del Mossad implicados en operaciones de campo) lo sorprendieron y ella le inyectó un somnífero.
Vanunu: "Sí, me desilusionó mucho que el mundo no hiciera nada, desde Roma a Washington, desde Londres a Estocolmo. A nadie le importó, nadie habló para defenderme. Sigue siendo igual. Ninguno de los gobiernos habla de mi y de mi caso, todos se quedan callados."
En Israel fue juzgado en secreto y condenado a 18 años de prisión por traición y espionaje.
Y 11 de los 18 años fueron en la terrible situación de aislamiento y maltrato.
Pero fue la condena más leve. Tommy Lapid, ex ministro de Justicia israelí, líder del partido laico centrista Shinui y fallecido en 2008, a veces descontrolado, lanzó uno de sus exabruptos habituales y pidió que lo ahorcaran.
Luego de 6.500 días de aislamiento, el 21/04/2004 Vanunu fue liberado, aunque siguió preso de Israel. Su pasaporte le fue retirado, debió registrar su lugar de residencia en una ciudad de su elección pero si deseaba en algún momento trasladarse a otra ciudad debía informarlo previamente a las autoridades. Se le prohibió el contacto, tanto telefónico como personal, con extranjeros y también el ingreso a embajadas, sitios de embarque, y acercarse a menos de 500 metros de la frontera internacional.
Sin embargo, él se las arregló para conceder múltiples entrevistas, lo que multiplicó las detenciones. Volvió a ser arrestado luego de declarar a un medio periodístico que Israel estaba detrás del asesinato del ex presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy.
Hoy en día es recordado como un "héroe de la era nuclear" y, a pesar de que ningún gobierno hizo nada por él, excepto el de Palestina, le fue otorgado el premio Sean MacBride de la Paz, el premio al Sustento Bien Ganado (1987), el LennonOno Grant for Peace (2004). A pesar de ser reiteradas veces nominado al premio Nobel de la Paz, Vanunu siempre lo rechazó porque no quería recibir el mismo premio que recibió Shimon Peres, el hombre que estuvo detrás de toda la política atómica israelí.









