Cuando ocurrió la explosión en la central nuclear de Chernobyl, el gobierno de la ex URSS ocultó lo ocurrido. Sólo reconoció públicamente la tragedia ocurrida en esa región de la ahora independiente Ucrania cuando la gigantesca nube radioactiva cayó sobre los países de Europa Occidental. Lo que habría ocurrido en Santa Cruz, en la usina de Río Turbio está muy lejos del accidente radioactivo de Chernobyl, pero los métodos de ocultación se asemejan y no sólo alcanzan a funcionarios de gobiernos provinciales y nacionales sino también a empresarios extranjeros.
USINA DE RÍO TURBIO
Santa Cruz: Grave denuncia de un accidente radioactivo ocultado por los K
La denuncia es gravísima. En agosto de 2015 operarios de la usina termoeléctrica de Río Turbio manipulaban aparatos de radiación defectuosos. Se trata de equipos de Gammagrafía Industrial que llevan un núcleo irradiante de Iridio-192 (Ir), una sustancia que puede provocar lesiones de distinto tipo y con consecuencias devastadoras para los tejidos. La máquina se disparó e irradió a muchos trabajadores a distintos niveles de contaminación. Pero dos de ellos recibieron una altísima dosis, uno fue irradiado por 130 segundos pero con una potencia equivalente a lo que recibieron los operarios de Fukuyama en 4 días, que tampoco es normal porque la cantidad debería corresponder a un periodo de entre 13 y 15 años de exposición, dentro de los umbrales de seguridad. Todo fue ocultado por las autoridades de la Termousina de Río Turbio, la empresa española, autoridades de la Autoridad de Regulación Nuclear y el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
La denuncia del incidente radioactivo en Río Turbio la realiza el portal OPI Santa Cruz, que investigó algo ocurrido en agosto de 2015, a pocos meses de la finalización del mandato de Cristina Fernández y del gobernador santacruceño Daniel Peralta. Nada podía desconocer el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
El día 27 de agosto de 2015, se produjo un incidente gravísimo en la Termousina de Río Turbio, como consecuencia de la falta de protección y seguridad en equipos de Gammagrafía Industrial a cargo de la empresa AkurEnds, de Cristian Andres Acuña, contratada por Isolux Corsán, firma española que tiene a su cargo la construcción del complejo termoeléctrico.
El incidente es de tal magnitud que no existiría (al menos conocido públicamente) ningún caso similar en todo el país, ocurrido por la manipulación de equipos de este tipo, que llevan un núcleo irradiante de Iridio-192 (Ir), material radiactivo a cuya exposición, dependiendo del tiempo la distancia y la cantidad absorbida por el cuerpo humano, ocasiona lesiones de distinto tipo y con consecuencias devastadoras para los tejidos, teniendo como afecciones más significativa la opacidad de los cristalinos (pérdida de la vista), caída del cabello, esterilidad, anemias y leucemias.
En este caso en particular, dos operarios de los cuales vamos a dar los apellidos reales (Navarro y Gómez), el 27 de agosto del año pasado operaron un equipo de Gammagrafía (Proyecto telecomando y tubo guía) Sentinel Delta 880 serie D12521 con fuente de Ir-192 QSA Global Serie 17818G, de cuyo manejo (no está establecido si por defecto del equipo o negligencia) al primer disparo de la máquina, ambas personas quedaron expuestas por algunos segundos a la radiación de Iridio-192 (Ir), aunque el más afectado fue Navarro, quien es un radiólogo certificado para esta especialidad, hombre de 50 años y más de 20 de experiencia en este tipo de tareas.
Ambos (radiólogo y ayudante) trabajaban para la empresa santafecina AkurEnds, contratada por Isolux Corsán (constructor de la Termousina de Río Turbio) para realizar estudios de los metales, a partir de un aparato que dispara rayos Gamma e imprime una placa fotográfica, a través de cuyo procedimiento se puede obtener información sobre defectos del material y proceder a su sustitución. Como dato complementario, digamos que el profesor Jorge Hisano de la Facultad de Ingeniería de Rosario explicó que el Iridio-192 es un elemento radioactivo que emite rayos gamma con una energía 250.000 veces superior a la luz normal y esterilizan toda forma de vida. La exposición que sufrió Navarro en 130 segundos es la equivalente a la que recibieron los operarios de Fukuyama en 4 días. Sin embargo, el ser humano puede recibir, dentro del umbral de seguridad, solo hasta 100 mSv por año, pero al ser acumulativa la radiación y calculando la magnitud y el cortísimo tiempo en el que Navarro fue irradiado, el equivalente a lo recibido por el operario correspondería a un periodo de entre 13 y 15 años de exposición, dentro de los umbrales de seguridad; solo que Navarro lo recibió en 2 minutos.
Detectado el problema, Isolux Corsán puso en práctica el protocolo de seguridad, teniendo en cuenta que como empresa responsable de la obra, toda la seguridad dentro del predio de la Teromusina corresponde a la Gerencia comandada por Juan Carlos De Goycochea. Las fuentes concuerdan que aquí comenzaron las primeras “reservas” y ocultamiento del incidente, al punto que ni siquiera el resto del personal de la empresa fue alertado de lo ocurrido y los elementos radioactivos podrían haber estado cercanos al lugar de tránsito de los obreros, sin que estos pudieran medir el peligro al que se exponían. Las fuentes acusan al Gerente De Goycochea, a sus directivos en España y a las autoridades de la ARN, todos ellos bajo el conocimiento total y absoluto del entonces Ministerio de Planificación de Julio de Vido como responsable político de la obra, de maniobrar expresamente para que la información no saliera a la luz y dejar ocultos los detalles.
La Autoridad de regulación Nuclear (ARN) llevó a cabo una inspección en la Termousina, a la empresa de Andrés Acuña, operadora del aparato de gammagrafía el día 14 de octubre de 2015 a través de sus empleados Sr Navarro y Gómez, destacando allí a los funcionarios María Teresa Alonso y Luis Pagni, quienes fueron atendidos por Horacio Flores, responsable de Seguridad de Isolux y Gastón Mazzei, responsable de la empresa Fainser SA, otra de las contratadas por Isolux para realizar trabajos similares sobre metales.
Allí los profesionales inspeccionaron el equipo que mantenía en guarda Isolux Corsán y verificaron una importante lista de irregularidades entre ellas, que las condiciones físicas del depósito de seguridad radiológica no cumplían con las normas de aplicación por cuanto en el mismo cajón Isolux había dejado guardado (desde el día del incidente) el equipo de la empresa de Acuña y dos equipos de la otra empresa (Fainser SA) del empresario Agüero.






