Termómetro: El primer acto oficial de Cristina es un verdadero circo

Cristina Kirchner encabezará hoy el primer acto oficial tras sus polémicas vacaciones con el lanzamiento del Programa de Reconversión Ambiental de la cuenca Salí-Dulce, junto al gobernador de Tucumán, José Alperovich. Pero lo que probablemente no sepa la presidenta es que la esposa de Alperovich, la diputada Beatriz Rojkés, presentó un proyecto para que se suspendan por cinco años los juicios por delitos ambientales a las industrias que contaminan. En la última década se anunciaron varios programas que no fueron concretados. En 2006, Picolotti había anunciado una inversión de $ 100 millones. Un plan con pocas perpectivas de concretarse exitosamente.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (URgente24) El primer acto oficial de Cristina Kirchner tras sus polémicas vacaciones en El Calafate  no está vinculado a solucionar la crisis energética que jaquea a todos los argentinos. No. Se trata de un programa para sanear la cuenca Salí-Dulce, un plan que comenzó en 2006 la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, que en la última década se anunciaron varios programas que no tuvieron resultados satisfactorios y que tiene pocas expectativas de concretarse.  Ese es el peso que tiene hoy la mandataria.
Aprovechará la ceremonia para mostrarse junto a los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti; de  Salta, Juan Manuel Urtubey; de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; de  Tucumán, José Alperovich, y de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral; además  de la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti.
La cuenca Salí-Dulce es la segunda más contaminada de la Argentina y en la  última década se anunciaron varios programas que no fueron concretados.
Lo que debe saber la Presidente es que por un lado, el gobernador de Tucumán, José Alperovich promovió el plan de saneamiento, pero en en un claro doble discurso y tavés de su esposa benefició a los empresarios. En contraposición a las iniciativas ya presentadas y que podrían impulsar presentaciones judiciales contra los industriales que degradan el medio ambiente, el año pasado los diputados Gerónimo Vargas Aignasse y Beatriz Rojkés de Alperovich presentaron un proyecto para que se suspendan por cinco años los juicios por delitos ambientales. Los legisladores fundamentaron su posición en que ese amplio margen de tiempo permitirá a las industrias tucumanas montar plantas de tratamiento de efluentes.

El saneamiento del Salí-Dulce es un viejo reclamo de los pobladores ribereños  de esta extensa cuenca, que nace en las Sierras Subandinas, en el sur de Salta,  y tras recorrer Tucumán y Santiago del Estero, desemboca en la laguna Mar  Chiquita en Córdoba.
En los últimos años, un activo grupo de ecologistas y vecinos de Las Termas de  Río Hondo realiza protestas contra la contaminación del dique El Frontal, que  recibe aguas con desechos de los ingenios azucareros y de otras fábricas  tucumanas.
La cuenca Salí-Dulce, según un estudio de la asociación ambientalista Pacto  Verde, está encaramada en un triste podio: es la segunda más contaminada de  la Argentina después de La Matanza-Riachuelo.
El 18 de octubre de 2007, industriales tucumanos se comprometieron a realizar  inversiones por $ 156 millones para reducir la contaminación en la cuenca.
Según informa La Gaceta de Tucumán, las autoridades de 15 ingenios y siete citrícolas firmaron el acuerdo con la  secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, y con el  gobernador, José Alperovich. De acuerdo con el convenio, los dueños de  ingenios tienen 24 meses para hacer las inversiones que les permitan dejar de  arrojar vinaza y cachaza en los ríos y arroyos tucumanos. Para esto, el Banco  Nación abrió una línea de créditos, a tasa cero.
Antecedentes
Pero este no es el único antecedente que tienen los proyectos de saneamiento.  En 2006, Picolotti había anunciado que la cuenca Salí-Dulce sería "recuperada  ecológicamente" gracias a una inversión de $ 100 millones, aunque aclaró que  llevaría tiempo revertir tantos años de contaminación.
Aún más vetusto es el Plan de Producción Limpia (PPL) que se intentó  implementar en 2002, cuando Julio Miranda ocupaba el sillón de Lucas Córdoba.  En ese momento el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Carlos  Merenson, viajó hasta la provincia de Tucumán para firmar un convenio con más  de 20 empresas entre las que se destacaban algunas de gran relevancia como  Grafa, Arcor, Cervecería Quilmes, Tecotex y el frigorífico Bella Vista.
En 2005, la entonces secretaria de Medio Ambiente de la provincia, Patricia  Jalil, dijo que el PPL había logrado reducir en un 20% la contaminación  ambiental en 12 meses. La Secretaría de Recursos Naturales de la Nación  presentó en 1996 un programa tendiente a eliminar el 95% de la contaminación  orgánica producida por los ingenios tucumanos.
Las pautas de aquel entonces eran: prohibir que se arroje cachaza a los cursos  de agua; construir un sistema de tratamiento secundario en la fábrica Papel del  Tucumán (objetivo que se cumplió en el año pasado), y comenzar acciones  descontaminantes en el ingenio Concepción, que en esa época era señalado  desde la Nación como la planta azucarera más contaminante de la provincia.
La polución ambiental es un problema de larga data y las soluciones que se  proponen en el acuerdo rubricado en octubre de 2007 no difieren de las  propuestas de hace más de una década .
Lineamientos del convenio
1- El 18 de octubre de 2007 firmaron un convenio los directivos de 15 ingenios y  siete citrícolas con la titular de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti.
2- Los industriales tucumanos prometieron llevar a cabo una serie de  inversiones, por $ 156 millones, a fin de reducir la contaminación del curso de  agua.
3- En un plazo de 24 meses, los ingenios deben montar plantas de tratamiento  de residuos para que dejen de arrojar cachaza y vinaza a los ríos y arroyos.