Yasmina Reza es dramaturga y novelista francesa. Sus textos han sido traducidos a 35 idiomas. Su obra de teatro 'Art' (Arte) ha estado en cartel años en todas las capitales donde se ha estrenado y, entre ellas, algunas de tanta solera teatral como Londres (5 años) y Nueva York (2 años).
Ella es la primera no británica que obtiene el premio a la mejor comedia. Su 14to. libro 'L'aube le soir ou la nuit' (El alba, la tarde o la noche) es el relato de un año siguiendo a Nicolas Sarkozy. Un retrato que ella le propuso.
Y Sarkozy supo enseguida que corría un gran riesgo, pero... "Incluso si me destruye, saldré engrandecido", le dijo.
Para Reza, detrás de toda la agitación de Sarkozy está una infancia no satisfecha, no culminada, infeliz y que tuvo que abandonar demasiado pronto.
De ahí ciertas bromas infantiles. En Saint-Étienne, antes de un mitin, ante un pabellón de deportes repleto, le dijo: "Mira, tú has estado 5 años en cartel en Londres, 2 en Nueva York, pero en Saint-Étienne no eres nadie".
En otro momento, tras una entrevista televisiva, se vanaglorió de haber conseguido "el mejor rating del canal".
El libro obvia las descripciones de lugares para limitarse a las relaciones entre personajes del entorno Sarkozy, con él en el centro.
Aprendemos que tiene muchos tics del mundo, que cojea, que no escucha casi nunca, que siempre tiene prisa y que sólo deja de mover las piernas cuando algo le interesa mucho. Y es extremadamente inteligente. Cuando por fin ganó la elección presidencial le confesó: "En el fondo estoy contento, pero sin alegría".
Según ella, Sarkozy "quiere a no importa qué precio, aunque sea al de los mayores sacrificios, algo que ya no le excita y que ha dejado de amar".
¿Por qué el libro?
Según Yasmin, porque los políticos "se la juegan. Eso me emociona. Apuestan fuerte. Y son al mismo tiempo el jugador y la apuesta. Se ponen encima de la mesa. No se juegan la existencia sino algo más importante, la idea que se han hecho de ella". Es el punto de vista de Yasmina Reza.
Según Sarkozy: "Ganar es gustar, mi oficio es decidir. Estaba inquieto sobre mi capacidad para gustar".
Una autora consagrada corre más riesgos que el propio político al proponerse como retratista de éste.
Si lo pone en ridículo, nadie va a sorprenderse pero si lo elogia, todos sospecharán que es a cambio de algo.
Pero el talento de la escritora funciona cuando cuenta con exactitud y rapidez lo que ha visto.
Durante un diálogo con el presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, éste no cesa de servirse de la muletilla "si Dios quiere", a lo que Sarkozy responde: "Yo debo mi futuro a los electores y usted a Dios".
De Ségolène Royal afirma: "En Francia no está claro que ser una nulidad sea un inconveniente".
Habla de los embajadores franceses en Moscú y Beirut tratando al primero de "cretino" y al segundo de "célebre estúpido".
En cambio, todo son elogios para "Zapatero y Rubalcaba, Blair y Prodi, que no son de izquierdas".
Sarkozy: "Soy de derechas, pero no soy conservador. El Partido Socialista es el partido del inmovilismo. El peor riesgo es no correr ninguno".
Tiene prisa y no sabe lo que es la nostalgia: "Soy extranjero de mi pasado. Lo único que me interesa es esta tarde, mañana".
Sarkozy no parece alguien capaz de disfrutar el presente, pues "la ambición transforma el deseo en incandescencia. Lo tengo todo para estar contento: quería un partido y lo tengo; quería las mejores carteras y las he tenido; soñé con hacerme una situación y lo he logrado. Pero no estoy excitado. Es muy duro. Ya estoy en la Presidencia. Ya no soy el de antes".
Y Reza dice asistir a su "fosilización". Basta con ganar, con obtener lo que se quería, para que el motor del deseo se apague.
En el libro, hay una ausencia que salta a la vista: Cecilia Sarkozy.
La esposa del Presidente apenas es mencionada una vez, no la "vemos" casi nunca.
¿Incompatibilidad entre las dos mujeres? ¿Acuerdo previo entre retratista y retratado?
Sí sabemos es que la noche misma de la elección de Sarkozy, en la fiesta del restaurante Fouquet's, Yasmina Reza no figuraba en la lista de invitados. La había confeccionado Cecilia.
¿Le ha gustado a Sarkozy? Éste ha dicho lo de siempre: "Nunca leo lo que escriben sobre mí".
A veces los diálogos parecen salidos de una buena comedia americana, como ese instante en el que el ex primer ministro Alain Juppé y Sarkozy hablan de teatro. El primero asegura que "se puede ser feliz en un papel secundario", y el segundo inmediatamente ordena: "Anota esto, Yasmina. 12 de febrero 2007, de regreso de Berlín. Alain Juppé dice que se puede ser feliz en un papel secundario".
Pero Juppé precisa: "No lo he dicho yo".
Y Sarkozy concluye: "Eso es aún más grave. El indeterminado es una tentativa de disimulación".
Algunas referencias son demasiado breves, como la de su primera esposa, Marie, quien recuerda: "Cuando vivíamos juntos, Nicolas y yo éramos muy practicantes; espero que él siga creyendo en Dios; le deseo que encuentre la paz".
En Dios no se sabe, pero sí en sí mismo: "No hay nada peor que los consejos. No los escucho. Pueden resumirse en esto: nunca es buen momento".
La autora de 'Art' escribió la biografía autorizada de Nicolas Sarkozy pero olvidó a Cecilia
Yasmina Reza retrató al presidente francés Nicolas Sarkozy en su nuevo libro 'El alba, la tarde o la noche'. Tiene una significativa omisión que le quita interés: Cecilia Sarkozy se encuentra ausente.
25 de agosto de 2007 - 00:00






