La isla de Java, en medio del desastre y el dolor: Ya son más de 5.000 muertos

Ya son más de 5.000 los muertos por el terremoto. Decenas de miles de personas volvieron a pasar la noche al aire libre por temor a nuevos temblores. En tanto, comenzó a llegar la ayuda internacional para los sobrevivientes, y se complican las tareas de rescate por la falta de medios de transporte y personal.

El número de víctimas mortales tras el terremoto de 6.2 grados en la escala de Richter se elevó a 4.611, según las autoridades, que pidieron ayuda internacional, mientras fuertes sismos de 6.7 y 6.2 grados sacudieron Toga y Papúa Nueva Guinea, sin que se reportaran víctimas.

El balance oficial de muertos se elevó a 4.611, informó el Departamento de Asuntos Sociales del país. En la zona de Bantul, por ejemplo, se registraron más de 2.000 de los fallecidos y allí la mayoría de los edificios quedaron destruidos.

Luego de una reunión de gabinete, el vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, dijo que el periodo de emergencia durará tres meses y que el gobierno busca completar "la reconstrucción y rehabilitación" en un año. "Los objetivos son entregar comida, asistencia médica y refugio", dijo Kalla a los periodistas.

Es que en total unas 35.000 casas y edificios fueron destrozados y 50.000 personas necesitan ayuda, señaló Kalla, quien agregó que el sismo arruinó infraestructura energética.

Según el portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), John Budd, hay al menos unas 20.000 personas heridas. "Hay tres hospitales en Bantul y cinco en Yogyakarta, y todos están desbordados y sin posibilidades de atender la menor herida". Además, "hay más de 4.000 hogares destruidos", y señaló que "40% de los desplazados son niños, y 15 por ciento son menores de cinco años".

Otro funcionario del Unicef, Anton Susanto, dijo que, entre 30 % y 40% de los heridos son niños, que sufren traumatismos craneales o fracturas en otras partes del cuerpo.  Por su parte, la Cruz Roja Internacional evaluó en unos 200.000 los desplazados por la catástrofe.

La provisión de agua potable era otro problema, según la autoridades. En Bantul, los 12 sistemas de distribución de agua quedaron destruidos completamente o no funcionaban correctamente, según el Unicef.

Suministros médicos y bolsas para cadáveres empezaron a llegar al aeropuerto de Yogyakarta, a unos 25 kilómetros de la costa del océano Indico, donde el terremoto tuvo su epicentro bajo el agua.

Un vulcanólogo afirmó que el terremoto aumentó la actividad volcánica en el cercano Monte Merapi, que los expertos creen que podría estar a punto de entrar en erupción.

El Merapi ha retumbado durante semanas y emitió esporádicamente lava caliente y gases altamente tóxicos.

La comunidad internacional se movilizó en favor de los damnificados y ofreció su ayuda. Así lo hicieron, entre otros países, China, Estados Unidos, Pakistán, Canadá, Gran Bretaña, Francia y España.

Además, la mañana de este domingo, un fuerte terremoto de 6.7 grados de magnitud sacudió las islas Tonga, al sur del Pacífico; luego, otro sismo de 6.2 grados estremeció Nueva Bretaña, en la isla de Papúa Nueva Guinea, según el Servicio Geológico estadunidense, sin que se informara de daños o víctimas mortales.

Indonesia, un archipiélago de más de 1.700 islas, está situado en el llamado Anillo de Fuego, una zona del Pacífico de fuerte actividad sísmica. Todos los años se registran cientos de temblores, aunque la mayoría de ellos no ocasionan daños.