Uno de los indicadores básicos para evaluar el nivel de confianza en las instituciones es el nivel de bancarización de una economía, es decir el nivel de depósitos con el que cuentan los bancos en relación con el tamaño de una economía medido a través de su PBI. Una mayor intensidad en el uso del sistema financiero tiene una gran importancia sobre la actividad económica no sólo porque permite agilizar y eficientizar las transacciones entre los distintos agentes, evitando el uso del dinero en efectivo y posibilitando el acceso al canal formal del crédito, sino también porque deriva en una mayor formalización de la
economía, reduciéndose la evasión tributaria, el fraude y las actividades ilícitas.
Inflación vs. bancarización
POR PAOLA TASSONE (*) Adémas del perjuicio que causa la inflación en los sectores de menores ingresos, ésta tiene un impacto negativo en la intermediación financiera, sobre todo en aquellos países que operan con escasos niveles de crédito en relación al PBI. El nivel de bancarización en Argentina detuvo su crecimiento en 2005, paralelamente al aumento inflacionario. Esta relación se manifiesta como un gran condicionamiento para lograr el desarrollo económico.
Luego de la gran crisis de diciembre de 2001, el sistema financiero argentino fue recuperando confianza paulatinamente y los depósitos volvieron a los bancos quizás mucho antes de lo previsto.
A fines de diciembre de 2005, el sistema financiero contó con unos $ 135.000 millones en depósitos totales de efectivo equivalentes a US$ 44.500 millones y al 25,2% del PBI, de los cuales el 72% pertenecía al sector privado, 41% en cuentas a la vista y 31% en plazo fijo.
Respecto del máximo histórico alcanzado en 2000, el nivel de bancarización actual de nuestra economía se encuentra 4,2 puntos porcentuales por debajo, superando en 3,1puntos al mínimo tras la última crisis, y resulta similar al de países como México y Perú, pero inferior a los de Brasil (28%), Chile (36%), EE.UU. (56%) y Malasia (93%).
Al margen del problema de la concentrada distribución regional que caracteriza a la Argentina, que hace que en el interior del país la mayoría de la población se encuentre prácticamente fuera del sistema bancario, en 2005 la evolución del ratio depósitos totales/PBI dejó mucho que desear: bajó 0,3 punto respecto del año anterior.
La aceleración de la inflación, que significó además niveles de tasas de interés reales cada vez más negativas, junto al mantenimiento del Impuesto a los Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias son factores muy adversos al crecimiento de los depósitos. Además, durante 2005 el sector público redujo drásticamente el ritmo de suba de sus saldos: luego de duplicarlos en 2004, en 2005 crecieron en promedio un 15% interanual.
Así, mientras que en diciembre de 2004 los depósitos totales crecieron a un ritmo interanual del 28%, durante 2005 dicha tasa se fue reduciendo paulatinamente hasta alcanzar el 18% en diciembre. Al mismo tiempo, el efectivo en poder público aceleró su crecimiento desde 26% interanual a fin de 2004 a 29% interanual en 2005.
Una mayor preferencia por la liquidez se observa también al analizar la evolución de los agregados monetarios. El M2, definido como el circulante en poder del público más las cuentas a la vista, continuó creciendo el año pasado a una tasa similar a la de 2004 (25%) en tanto que el agregado más amplio, M3, que incluye los depósitos a plazo subió 7 puntos porcentuales menos que en 2004 (20%).
El stock de crédito otorgado al sector privado representó a fin de 2005 el 39% de los depósitos totales del sistema y el 10% del PBI. Al cierre de 2004, dicho stock equivalía al 34% de los depósitos totales del sistema y el 9% del PBI, por lo que la performance del crédito durante el año pasado ha sido auspiciosa al crecer al 36% interanual frente a una tasa del 25% observada en 2204.
Los créditos al consumo (personales y tarjetas de crédito) fueron los principales impulsores de dicho comportamiento, registrando éstos un ascenso del 70% en relación al cierre de 2004. Le siguieron los préstamos comerciales (descuento de documentos, adelantos en cuenta corriente y documentos a sóla firma) que en conjunto mostraron una tasa de suba del 40% promedio y finalmente, mucho más retraídos, los préstamos con garantías reales (hipotecario y prendario) que al menos lograron revertir la tendencia, mostrando un suba del 6% respecto a diciembre de 2004.
Conclusión: el principal problema que genera la decisión de la autoridad monetaria de sostener el tipo de cambio generando inflación y manteniendo las tasas de interés reales en niveles muy negativos es su impacto sobre los sectores de menores ingresos. No obstante, no se debe perder de vista el perjuicio que ésta genera sobre un sistema financiero que está saliendo de una enorme crisis de credibilidad, luego del "corralito" y la gran estafa para los ahorristas que fue el llamado "corralón". Se acortan los plazos de los depósitos, hay una marcada preferencia por la liquidez y en definitiva, mantener los ahorros en los bancos implica una pérdida importante de poder adquisitivo. Esto es particularmente grave en un país en el cual hay mucho por hacer en materia de intermediación financiera, dados los bajísimos niveles de crédito al sector privado con los que opera. De esta manera, se transforma en un gran condicionante para el desarrollo futuro de la Argentina.
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