Luis Majul estará realizando entrevistas durante la temporada 2005, al menos por ahora, en Canal a, ya que América TV ha decidido no renovarle el contrato a La Cornisa.
La política no tiene cabida en la TV 2005
Desde hace tiempo que la política pierde espacio en la programación de la TV ‘abierta’. Pero la responsabilidad es de los periodistas y productores. Es muy fácil afirmar que hay censura cuando la realidad es que el público hace ‘zapping’ con esos contenidos.
Hay diversos rumores acerca de qué ocurrirá con Mariano Grondona –un clásico- y Marcelo Longobardi.
¿Se acaba la política en la TV ‘de aire’?
Las mediciones de encendido de la TV afirman que los programas de política no pueden competir ni con el entretenimiento estilo Trato Hecho ni con el deporte.
Pero también es verdad que en USA un contenido como Larry King Live no se difunde por la TV ‘abierta’ sino por la TV paga, a través de CNN.
Un ‘clásico’ como Hora Clave, de Grondona, le da una audiencia calificada a Canal 9 pero las mediciones de Ibope registran los totales antes que los ‘nichos’, y esto obliga a tomar decisiones a los responsables de la programación.
Con Fuego Cruzado, ocurre algo similar. ¿Son los programas de política los que el público busca para la pantalla ‘gratuita’?
Antes que la crisis socioeconómica se manifestara en profundidad, el mercado de la TV paga había crecido en forma significativa, hasta superar –en el ‘prime time’- el 20% del encendido total. En USA, el universo de la TV paga se divide en partes iguales con el de la TV gratuita o ‘libre’.
Con la crisis, se multiplicaron los problemas de mora de muchos abonados, o directamente en la suspensión del servicio. Y el progreso de la TV paga se diluyó.
El avance más significativo fue el de TN, de Artear / Grupo Clarín, pero fue producto de un cambio en la ubicación en la grilla de CableVisión que le permitió ubicarse en el canal Nº 8, desplazando a Política & Economía hacia atrás. Así logró superar en televidentes a Crónica TV y al estatal Canal 7, de acuerdo a las mediciones que realiza Ibope en la Ciudad de Buenos Aires y algunos partidos del GBA.
TN ha logrado ubicar en su ‘prime time’ a periodistas como Joaquín Morales Solá, Nelson Castro, Santo Biasatti, Marcelo Bonelli-Gustavo Silvestre, etc.
Con todo, las placas rojas de Crónica TV siguen siendo –para una cantidad importante del público que busca información de último momento- el estándar del mercado, para desesperación de Grupo Clarín, a quienes muchos atribuyen la desgraciada relación con el Fisco que padece Héctor Ricardo García, el dueño de Crónica TV.
Política & Economía y Plus Satelital son dos experiencias muy curiosas en la TV paga. Ocurre que son señales donde el conductor le compra la franja horaria a la productora (Pramer), y esto convierte a esos canales en verdaderas ‘torres de Babel’, donde conviven programas de orientación diversa y divergente, sin alguna homegeneidad en la calidad de los programas y en su ideología comunicacional.
En verdad, a Pramer (propiedad de Liberty Media, que controla el 50% de CableVisión S.A. y el 60% de Torneos y Competencias) poco le importa quién le compra la franja horaria sino que cumpla con los plazos y montos de pago.
Algo similar ocurre con CVN, un canal de noticias de América TV que, por las noches y hasta superada la madrugada, le alquila su pantalla a una iglesia pentecostal o carismática.
En verdad, no hay canales de circuito cerrado destinados a la política y la economía que exhiban una programación competitiva. Lo que existen son experiencias de loteo de grilla, rentables para Pramer o América TV pero de muy escasa repercusión en el público.
América TV imaginó su AN24 como una propuesta de canal de contenidos políticos pero no rematado al mejor postor, pero desde hace un año que se anuncia esa nueva señal y, hasta la fecha, sigue preparando su inicio de transmisión, a la vez que sufrió un fuerte desgaste inicial al propagarse la versión de que sería financiada por el Estado nacional (al menos así lo había imaginado Eduardo Eurnekian, cuando se lo propuso a quien era su socio en América TV, Carlos Ávila).
Si el público ABC1 mantuviese una clara preferencia por la TV paga, resultaría más fácil la segmentación de los programas con actualidad política.
Para los canales, el clásico programa de política tiene el beneficio de costos de producción muy bajos. Ocurría con Tiempo Nuevo, en los días de poder de Bernardo Neustadt. Y sucede con Mirtha Legrand en sus almuerzos que aún se televisan.
Canal 9 y América TV son las dos pantallas que más horas semanales destinadas a esa temática lucieron en la programación 2004. Pero todo indica que no ocurrirá algo semejante en 2005.
Es contradictorio e insostenible que una sociedad con tanto cuestionamiento a los políticos, y una enorme pérdida de credibilidad en esos personajes, tenga muchos espacios dedicados a ellos.
Además, se atribuye a las negociaciones de los medios de comunicación con Presidencia de la Nación por pauta publicitaria para la temporada 2005, ya que siempre es para controversia.
Los programas con temática política de línea oficialista no gozan de interés ni siquiera para los televidentes que pueden coincidir con el gobernante de turno.
Los programas que reproducen críticas, alejan al Estado anunciante. El caso más interesante es el de Elisa Carrió, cuya ausencia de la pantalla habría solicitado alguna vez –se dice en América TV- el ministro Julio De Vido a Carlos Ávila, presidente de la empresa concesionaria.
El gobernante de turno también puede presionar a través del Comité Federal de Radiodifusión y su sistema de renovación de licencias y aplicación de multas por diversas infracciones.
El formato ‘tradicional’ –el de Hora Clave, por ejemplo- resulta obsoleto en la TV ‘de aire’ de otros países. En general se prefieren programas que mezclan a entrevistados de temáticas heterogéneas, y una presentación propia de ‘show’.
Una variante es el programa de investigación, que puede incluir a lo político, como 60’ Minutes, que para muchos podría resultar oneroso para el mercado local aunque el desafío más interesante es hacerlo con idoneidad.
Dado que los programas de política han sido diseñados en base a lograr la publicidad institucional de públicos y privados, y la publicidad institucional es la que más ha mermado –al menos entre los anunciantes privados-, el desafío es lograr, a través de un programa de esas características, capturar anunciantes ‘de productos y servicios’ y no institucionales.
Sin duda que es un riesgo comercial porque, en ese caso, hay que competir en el rating bruto, pero sin duda que se precisa de creatividad, audacia y –probablemente- una renovación de periodistas-presentadores.
En el formato de investigación se anotan desde Puntodoc –que por diferencias internas ha sufrido la baja de su ex co-conductor Daniel Tognetti- hasta Telenoche Investiga, que luego de algunas controversias, se produjo en cuentagotas. Pero, hasta ahora, no se ha logrado definir un contenido importante en este formato.
Mucho más importante resultó CQC, hoy en Canal 13, y Televisión Registrada o TVR en América TV.
El canal con mayor audiencia –Telefé- no tiene programas destinados a la política, desde que suprimió Tiempo Nuevo hace una década. Sí decidió incrementar sus horas diarias destinadas a noticias.
En general ocurre que los canales prefieren llevar la política a los informativos, impartir instrucciones a las gerencias de Noticias y circunscribir el riesgo de la controversia.
¿Esto es censura? No, es ejercer el derecho a elegir la programación propia. Más bien lo que marca es una tendencia de muchos periodistas y productores a no innovar en los contenidos y a privilegiar la superficialidad (vía el escándalo o el halago o ‘chivo’) antes que la investigación profesional y su debate correspondiente.






