Ex mediático dicta cátedra sobre el honor y la responsabilidad penal de los medios

El que fuera tiempo atrás el abogado más mediático de la Argentina ahora busca limpiar su imagen y enterrar su pasado que incluye una temporada tras las rejas por su (mal) accionar en la causa por el esclarecimiento del atentado contra la sede de la AMIA. Mariano Cúneo Libarona aún disfruta el hecho de ser visto y fotografiado y el jueves por la noche dictó una charla en la Facultad de Derecho de la UBA sobre la Responsabilidad penal de los medios y los delitos contra el honor.

El abogado Mariano Cúneo Libarona fue invitado por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires para exponer su postura sobre la "Responsabilidad penal de los Medios".

El moderador, alumno y miembro del Centro de Estudiantes, se refirió a la importancia de los medios de comunicación de masas como principales formadores de opinión pública y consideró que este rol crucial "no les da derecho a los medios para realizar acciones ilegales y convertirse en jueces".

Cúneo Libarona fue recibido por el auditorio, en mayor medida, con respecto y admiración. El abogado explicó su propio concepto de opinión pública que "se forma a partir de la trayectoria de las personas y eso se ve reflejado en los medios".

Cúneo Libarona fue años atrás el abogado más mediático de la Argentina en la época de esplendor del menemismo. Para ser más precisos, la fama del abogado de 41 años, estalló con el Caso Maradona-Coppola-Berlusconi, y con ellos saltarían al estrellato figuritas mediáticas como Samantha Farjat o Natalia de Negri en el programa de Mauro Viale.

En esa época, Libarona tuvo un amorío con Farjat, testigo de la causa, y fueron fotografiados en Buzios, mientras su segunda mujer esperaba a su tercer hijo. Su primer hija fue concebida en un matrimonio anterior, al que él calificó como "un error", con Lourdes Di Natale, la secretaria de Emir Yoma. Antes de su dudosa muerte, Di Natale había dejado una carta donde escribió que si moría debía responsabilizar al mismo Cúneo, a Yoma, a Menem, a Al Kassar y a Yabrán. Pero más allá de su vida sentimental y del Caso Coppola, Cúneo participó en el Caso AMIA, otro error en su vida, donde "perdí una fortuna y fui preso", declaró al recuperar su libertad. Cúneo fue puesto tras las rejas en 1997 acusado de robarle un video al juez federal Juan José Galeano.

El que es hoy abogado de Diego Maradona, y del matrimonio Beatriz Salomón y de Alberto Ferriols, también participó de causas relacionadas al narcogate, swiftgate y del juicio contra Trovato, "el juez del placard".

Cúneo recordó su ingreso en Tribunales en 1979 "cuando los delitos contra el honor eran muy pocos y aquellos eran entregados a los empleados menos expertos. Hoy se concibe dentro de la misma ecuación al honor y al dinero".

Cúneo sostiene que una vez dañado el honor no hay vuelta atrás porque "te pueden calumniar y eso es mentira y muchos lo saben, pero otros se van a seguir acordando así de vos para siempre y ya no hay vuelta atrás".

El abogado confesó que años atrás presentó un proyecto de ley donde en tres días tendría que haber mediación en caso de violación del honor entre el medio y el demandante.

Cúneo narró un cuento de modo didáctico donde contaba la historia de "José", un empresario que es acusado de fraude por un periodista al que el abogado quiso llamar "Mauro" ("vaya uno a saber por qué le puse así" ironizó").

Luego de referirse a las vías legales ante la violación del honor perpetuadas por un medio de comunicación: carta de lectores, derecho a réplica, mediación, publicación de solicitada, juicio civil y juicio penal,

Cúneo explicó que en realidad ninguna de estas vías es 100% efectivas, además de ser muy caras en varios casos y de extenderse durante un largo plazo hasta que logran resolverse.

Cúneo criticó la inexistencia en el mundo del periodismo de una institución que juzgue y castigue a sus profesionales, como existe el Colegio de Abogados en el mundo del derecho, para asegurar que la profesión se realice de acuerdo a ciertas normas.

Luego, aprovechando para defender su cliente más mediático en la actualidad, Cúneo atacó a la utilización de cámaras ocultas. El abogado representa al cirujano Ferriols que fue filmado por Punto Doc teniendo un affair con un travesti. El auditorio se solidarizó con su cliente y criticaron tanto al responsable de dicha investigación, Miriam Lewin como al dueño de la productora a la que pertenece el cielo, Mario Pergolini. Para Cúneo, muchos delitos que son filmados por cámaras ocultas están inducidos por los mismos realizadores de las mismas quienes además editan los informes a su antojo y desvirtúan los hechos.

El auditorio lo ovacionó, al parecer, olvidando su pasado en causas muy intrincadas vinculadas al poder. Pero Cúneo se equivoca y una vez que el honor ha sido violado es posible recuperarlo. Él es la prueba más sobresaliente de este hecho y la desmemoria de alguno así lo permite.