Ya puede afirmarse que la Argentina es un país sojadependiente, por la importancia de un cultivo que, pese a una merma de volumen, compensó con el aumento del precio internacional -subió un 43% en el último año-, que permitió facturar la producción de la campaña agrícola 2003/2004 en $ 7.300 millones más contra la campaña 2002/2003, según un estudio de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Cómo hacer para que la soja no sea un cuento chino
POR MARIA JOSE BONACIFA El boom de la soja está vinculado a las relaciones comerciales con China, y para el Tesoro Nacional es muy importante ya que sus "números" dependen en buena parte del desempeño del sector agrícola (cobro de retenciones a los exportadores). El gigante asiático, por ser el principal comprador, busca establecer un mercado alternativo al de Chicago (Illinois, USA), a fin de regular los precios. Lo cierto es que, como sucede en la Argentina, estas "fiebres" o "golpes de suerte" no suelen ir acompañadas de políticas a largo plazo, fundamental cuando la soja ocupa un 50% de la superficie sembrada y abundan los expertos cuyos consejos no son tenidos en cuenta.
De acuerdo a esas estimaciones, los valores provisorios de las exportaciones agrícolas en la campaña 2003/2004 sumarán US$ 14.140 millones mientras que el aporte al Tesoro en concepto de retenciones a los despachos al exterior será de $ 8.408 millones, equivalente a unos US$ 2.900 millones.
La soja predomina en las exportaciones agroalimentarias argentinas a China, fuertemente concentradas. Los envíos de soja representan el 55% del total equivalente a 6 millones de toneladas. Del total de las exportaciones argentinas de soja al mundo (8,8 millones de toneladas), el 75% tuvo como destino el mercado Chino.
La Argentina también le vende a China grasas y aceites vegetales (derivados de la soja), cueros y pieles, lana, productos ictícolas y rezagos alimenticios. El país es un importante abastecedor de alimentos para el gigante asiático ya que se encuentra entre sus 10 proveedores más importantes.
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Expertos en gestión agropecuaria a gran escala aseguran que, a pesar de este boom del precio de la soja, los pequeños productores podrían llevarse una gran sorpresa al final de la campaña ya que se está "gastando a cuenta".
El fenómeno de dispendio es notable en el interior del país, donde las pequeñas economías regionales fueron reactivadas ya que el campo fue, es y será el motor para las demás actividades.
Según expertos como Lucas Pueyrredón, de la consultora VAP, el comportamiento de los productores siempre tiende a que el mercado será alcista, no contemplando que el incremento del precio de la soja empuja hacia arriba los demás mercados, donde se definen también muchos de sus costos.
Pero, además, Pueyrredón reconoció la verosimilitud de las versiones que resultan la gran novedad de estos días: el interés de los productores chinos de crear un mercado alternativo al de commodities de Chicago.
En la capital del estado de Illinois, USA ha construido una plaza de futuros y opciones que le permite fijar las cotizaciones de muchas de las materias primas.
En el caso de la soja, fue hasta lógico porque USA fue el principal productor de la oleaginosa. Pero en los últimos tiempos, con el auge de los transgénicos, Brasil y la Argentina representan un volúmen muy importante, y China es un comprador que casi ejerce un monopolio sobre el Cono Sur. Entonces, en la plaza financiera más sofisticada y voluminosa de la región, la de Sao Paulo; China imaginó desarrollar un nuevo punto de referencia para sus compras.
Esta noticia fue confirmada por el vicepresidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Roberto Riva, quien dijo que avanza la intención de crear un precio-índice Mercosur a través de una forma asociativa entre la Bolsa de Rosario (Rofex) y la de Mercados y Futuros de Sao Paulo.
La idea de un índice del Mercosur es que lograr un indicador que refleje la realidad de la soja en esta región y que sirva para la formación de precios de China.
Las autoridades chinas se comprometieron a gestionar los contratos de exportaciones a futuro de soja con el nuevo índice de referencia que se establecerá entre Paranaguá (Brasil) y Rosario. La noticia fue confirmada a la vuelta del viaje de autoridades de la Bolsa de Comercio y del Mercado a Término de Rosario (Rofex) que acompañaron al presidente Néstor Kirchner en su viaje a China.
Que se tome a Rosario como referencia se debe a que el 80% de la producción sojera surge de un círculo de 300 km. alrededor de esa ciudad del Litoral.
China produce 15 millones de toneladas de soja pero consume cerca de 35 millones, por lo que debe importar 20 millones de toneladas. El Mercosur produce alrededor de 100 millones de toneladas sobre una producción total mundial que no llega a 200 millones. El 92 % de la soja que produce el Mercosur va al mercado internacional.
Pero no sólo productores y operadores se han sumado a este boom, sino que también los bancos anunciaron su participación a través de ABA (Asociación de Bancos Argentinos) como socio fundador de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina. La entidad integrará, además, a representantes de toda la cadena sojera, es decir a productores, comercializadores, procesadores y exportadores.
Los miembros de la asociación dijeron: "Lo importante es que se apoyará a un sector que representa la economía real. El objetivo de la nueva asociación es que la producción de soja siga creciendo, pero que al mismo tiempo se convierta en sustentable".
No es un dato menor que el precio de los granos ha caído sensiblemente ya que los operadores chinos habían realizado compras importantes cuando la oleaginosa estaba en su máximo valor y se teme problemas en la ejecución de las órdenes.
Otra amenaza latente para este cultivo es la roya de la soja, que se considera la enfermedad del agro más destructiva en la región, lo que supone un gasto de unos US$ 40 por hectárea para contrarrestar el mal que puede causar reducciones de rendimiento de hasta un 90% en regiones de alta producción.
Hasta tal punto llegó la moda de la soja, llevada a la política social gracias al gobierno de los Duhalde, que Hilda Beatriz González, por entonces primera dama, prometió convertir a este alimento en el maná argentino que reemplazaría a la carne vacuna, cuyo precio había trepado a las nubes en la famélica Argentina posdevaluatoria.
La moda "pegó’ y llegó a tal punto que en la santafecina ciudad de Venado Tuerto, el Concejo Municipal aprobó y puso en marcha una ordenanza para que se siembre soja en baldíos urbanos y banquinas de caminos rurales y su producido se destine a la construcción de viviendas para los sectores de menores recursos.
Los expertos sostienen que nada es tan fácil ya que, por ejemplo, ante la aparición de yuyos, malezas y plagas la legislación prohíbe el uso de agroquímicos en las zonas urbanas. Por otro lado, la luz artificial propia del alumbrado público, desvía el natural crecimiento de las plantas.
Alerta: El monocultivo es un peligro
Edición i conversó sobre el tema de la sojización con el ingeniero Guillermo Studdert, decano y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, que integra la Unidad Integrada Balcarce con la Estación Experimental Agropecuaria del INTA. Studdert advirtió los riesgos del monocultivo promovido por la rentabilidad de la oleaginosa.
El ingeniero agrónomo Walter A. Pengue es el coordinador del Área Economía Ecológica y Agricultura Sustentable de la Universidad de Buenos Aires. Él coincidió con el ingeniero Studdert en el riesgo del monocultivo, y agregó que la extracción de nutrientes "según mis trabajos de deuda ecológica, ya llevó la pérdida de nutrientes a US$ 1.000 millones". Esto sucedería porque no hay rotación y, explicó, "el maíz mejora la rotación. Es, en parte, lo que técnicamente se debería haber hecho".
En cuanto a la entrevista a Studdert, aquí va:
-¿Cuáles son los riesgos que puede traer un monocultivo a largo plazo para una economía tan dependiente del agro como es la de la Argentina en este momento?
-Independientemente de la especie de que se trate, el monocultivo tiene una serie de desventajas y de ventajas.
Por lo general, las primeras superan a las segundas; entonces, el balance es generalmente negativo y no es muy recomendable, a menos que hayan razones muy fuertes que lleven a pensar en la necesidad de hacerlo.
Entre las ventajas se puede mencionar, básicamente, la especialización que logran los productores en el manejo de un solo cultivo y de un solo mercado y la concentración de la mayor actividad en una época determinada del año.
Las desventajas se basan, fundamentalmente, en la dependencia de un solo mercado y de una sola especie (sin diversificación), lo que hace a la producción y los consecuentes ingresos, altamente expuestos y vulnerables a cambios inesperados, especialmente de factores que no pueden ser controlados por el productor: condiciones meteorológicas, enfermedades, plagas o malezas resistentes o nuevas, nivel de producción en otros países, precios, barreras arancelarias y para-arancelarias y otros (valga como ejemplo el tembladeral que se produjo hace muy poco tiempo cuando China, que es el principal comprador de soja de la Argentina, amenazó con poner algunas trabas a la importación pretendiendo poner sus condiciones de precio y de mercado).
La presencia del mismo cultivo, de manera continua, favorece la perpetuación de plagas, malezas y enfermedades, el desarrollo de resistencias a los medios de control y la aparición de nuevas.
Asimismo, desde el punto de vista ambiental, la utilización concentrada en una sola época del año de los servicios que presta el ambiente, significa una gran ineficiencia en el aprovechamiento de los recursos (suelo y nutrientes, agua, radiación) y riesgos concentrados de exposición a procesos de degradación (por ejemplo erosión).
No obstante, hay que aclarar que es muy difícil generalizar respecto al balance ventajas / desventajas debido a que el mismo depende en gran medida de cuál es el ambiente y cuál es el manejo que se le imprima al monocultivo. Dependiendo del ambiente, adecuadas prácticas de manejo (labranzas, fertilización, rotación de agroquímicos, rotación de cultivares, etc.) quizás puedan permitir aprovechar ventajas comparativas circunstanciales (por ejemplo buenos precios) minimizando las desventajas relacionadas con lo físico.
Difícilmente se puedan minimizar las desventajas que tienen que ver con lo económico y los mercados.
Con esto quiero decir que, si se pretenden aprovechar algunas ventajas y se está dispuesto a correr algunos riesgos, con adecuadas prácticas de manejo de acuerdo a las condiciones y características del ambiente (suelo, clima, relieve) sería factible soslayar algunas de las desventajas haciendo del monocultivo una alternativa factible. Debe destacarse que, en la medida que con adecuado manejo no pueda prevenirse el deterioro de las condiciones ambientales, ninguna práctica, ni el monocultivo ni ninguna otra, es recomendable.
El caso de la soja en monocultivo es particular. En primer lugar, es un cultivo altamente versátil y puede crecer en una muy amplia gama de ambientes, desde los más aptos hasta los más marginales para otros cultivos.
Por otro lado, las características de la especie hacen que las consecuencias de su alta frecuencia en el tiempo se asocie a algunas desventajas adicionales.
La soja es un cultivo altamente extractivo de algunos nutrientes. Con los granos se exportan del sistema grandes cantidades de nitrógeno, fósforo y azufre que, si no son repuestos, provocan un empobrecimiento del suelo.
Si bien la soja es una leguminosa y es capaz, en asociación simbiótica con algunas bacterias (Rhizobium sp. o Bradyrhizobium sp.), de fijar nitrógeno atmosférico, su alta demanda de ese nutriente hace que, a pesar de ello, casi siempre se exporte también nitrógeno del que forma parte del suelo.
Por otro lado, el bajo volumen de residuos que deja luego de la cosecha, hace que sea escaso el retorno de carbono al suelo para formar materia orgánica (constituyente fundamental como sustrato de la actividad biológica y reservorio de nutrientes y como responsable de mantener algunas propiedades físicas del suelo).
Por lo tanto, alta frecuencia de soja en el sistema de producción, especialmente con sistemas de laboreo agresivo, se asocia a pérdidas de materia orgánica del suelo.
Asimismo, aquel bajo volumen de residuos de cosecha además ofrece escasa protección al suelo ante procesos degradativos como la erosión hídrica y eólica. Es por todo ello que la implementación de monocultivo de soja requiere un cuidado y una consideración especial.
En la coyuntura actual otro elemento preocupante del cultivo de soja, aunque no necesariamente en todos los casos es monocultivo, es que a nivel económico se está comportando como tal.
Ante los elevados precios de la soja, las economías individuales –en muchos casos locales o regionales e inclusive la nacional- adquirien una excesiva dependencia de ese cultivo. Entonces, cualquier caída o coyuntura que altere la tendencia, puede provocar serios problemas (reitero lo dicho más arriba respecto al tembladeral por la actitud de China).
-¿Qué granos o qué tipo de actividades agropecuarias han sido dejadas de lado para dejar espacio a la soja?
-El espectacular crecimiento de la soja ha ido desplazando a otros cultivos y otras actividades agropecuarias.
En general, ha ido desplazando a otros cultivos estivales como el maíz, el girasol, el algodón y a la ganadería de carne y de leche.
Es preocupante que, debido al elevado precio que ha alcanzado el cultivo y la rentabilidad que genera, a la alta versatilidad del cultivo para sembrarse en muchos ambientes, y a la falta de regulaciones y controles, se han habilitado tierras no totalmente aptas para la agricultura debido a su vulnerabilidad y susceptibilidad a la degradación y que además prestan servicios ambientales de importancia (regulación del carbono atmosférico, regulación de aguas, ciclado de nutrientes, preservación de biodiversidad, etc.): pastizales naturales, bosques, humedales.
Vale aclarar que la transformación de estos ambientes en tierras de cultivo, hace que se pierdan los servicios que prestan al ambiente y se generan serios riesgos degradativos del ambiente en general.
Si bien esto no es atribuible sólo y directamente a la soja (entiendo que hubiera ocurrido lo mismo si la coyuntura comercial se hubiera dado con cualquier otro cultivo), las particularidades de este cultivo hacen que la situación que se está dando, quizás en muchos casos sin los debidos recaudos de manejo, sea bastante más preocupante.
-¿Considera usted que la tendencia seguirá como hasta ahora, con un aumento de la superficie de soja cultivada o que se frenará?
-Considero que si los precios del cultivo siguen produciendo las rentabilidades presentes, a pesar de las bajas de precios verificadas en las últimas semanas y las retenciones, y si no hay políticas de regulación y control o de incentivo a la preservación de las propiedades del suelo y la protección de determinado tipos de sistemas, la tendencia seguirá igual.
Desde ya que esto también depende también de la responsabilidad de quienes están en el área de producción. Si somos conscientes de la necesidad de preservar nuestro principal recurso, más allá del humano, como lo es el ambiente que nos permite producir alimentos y fibras para el bienestar personal y general, sabremos o buscaremos la forma de tomar las medidas que sean necesarias para tratar de sacar el mayor provecho posible sin deteriorarlo (el concepto de sustentabilidad incluye también la necesidad de obtener una renta adecuada).
Pero el fenómeno de la soja (reitero entiendo que hubiera sido lo mismo con cualquier cultivo cuyos precios relativos se hubieran disparado, tal como sucedió con la soja) ha generado aspiraciones comerciales y lucrativas no sólo en muchos de los actores habituales del proceso productivo, sino también en otros que se han incorporado con la única pretensión de obtener ganacias coyunturales fuera de lo común. Así, pasa a segundo plano la preservación del ambiente porque significa tomar medidas que de alguna manera atentan contra la rentabilidad.
Entiendo que es necesario que haya cierto tipo de regulaciones y controles que conduzcan a proteger el ambiente y a incentivar la diversificación y la utilización de prácticas de manejo que permitan reducir los riesgos.
-¿En qué medida puede afectar la roya a esta campaña y cuál sería su consejo para los productores?
-No es mi especialidad, pero entiendo que la roya de la soja es una enfermedad cuya incidencia se ha visto magnificada por el crecimiento del cultivo tanto en Brasil como en la Argentina.
Esta enfermedad viene creciendo desde el norte hacia el sur y entiendo que se están tomando medidas sanitarias para evitar su propagación en nuestro país. Desde ya que si no se encuentran las formas para detener su propagación (fuguicidas, resistencia y tolerancia de los cultivares, etc.), especialmente en las zonas con caracteríticas ambientales predisponentes, esta enfermedad (como cualquier otra que no pudiera ser controlada) puede limitar la superficie sembrada con soja.
¿Algunas recomendaciones a los productores?
Seguir los consejos y recomendaciones de los organismos que entienden en el tema y que están trabajando activamente en el mismo: INTA, universidades, ministerios provinciales, Senasa, etc.
Quiero dejar en claro que el monocultivo, independientemente de qué especie se trate, es una práctica cuya implementación requiere una atención y un cuidado especiales.
Todo tiene que estar en línea con el ambiente en el que se pretenda hacerlo. Habrá ambientes en que, con adecuadas prácticas de manejo, se podrá admitir el monocultivo por algún tiempo sin demasiadas consecuencias o porque hay posibilidades de recuperación.
Habrá otros ambientes en que ni con cuidado en las prácticas de manejo sería recomendable el monocultivo o más aún, su transformación en tierras de cultivo.






