Con el lanzamiento de un programa de retiros voluntarios, Flybondi avanzó en el cuadro de crisis que mantiene envuelta a la aerolínea, con serios problemas para cumplir con las programaciones de vuelos a diario. La empresa, propiedad de Leonardo Scatturice, no logra reacomodarse a pesar de los cambios de mando y sufre un recrudecimiento de los problemas que la rodean.
EN DESCENSO
Flybondi quiere perder peso y busca eyectar personal con retiros voluntarios
Flybondi activó retiros voluntarios para parte de su personal en medio de una crisis de operaciones. Decenas de vuelos cancelados a diario.
En esta ocasión, el objeto de ajuste fue el personal permanente de la aerolínea. Ante una sucesión de suspensiones y cancelaciones por faltas de aeronaves, Flybondi comunicó a sus colaboradores la apertura de una ventana de retiros voluntarios como manera de amortiguar el impacto de los costos que siguen corriendo.
Según fuentes ejecutivas de la aerolínea low cost, la maniobra responde a una “reconfiguración” de la estructura para poder “garantizar la continuidad de las operaciones”. Algo que en la práctica no sucede, con hasta 50 vuelos cancelados a diario y la continuidad de dispensa de pasajes.
A partir de trascendidos en la prensa especializada, la compañía habría ofrecido dos tramos de retiros para sus empleados. El primero comprendería el pago indemnizatorio correspondiente, medio salario, la extensión de la cobertura médica por seis meses y cuatro pasajes sin cargo; mientras que el segundo incluiría una cobertura médica más corta, 25% del salario y tan solo dos pasajes sin cargo.
Flybondi en problemas
Si bien la empresa atravesó, a lo largo de su historia, varias etapas de crisis operacionales, la gravedad de los últimos meses perforó los estándares de la industria por completo. Con una flota acotada por problemas mecánicos y de contratos, Flybondi llegó a tener 16 aviones en tierra entre propios y alquilados, lo que dejó descubiertas decenas de programaciones diarias que no fueron cumplimentadas.
Al respecto, la empresa publicó a mediados de 2025 un programa de renovación de flota que apuntaba a llevar a la aerolínea a una disponibilidad de más de 40 aeronaves con la llegada de 35 unidades completamente nuevas. Sin embargo, esos planes todavía no acusaron impacto en el diagrama de operaciones.
Para poder atravesar la temporada alta, Flybondi acudió a contratos de wet lease, con el alquiler de aviones y tripulaciones extranjeras para cumplir con la agenda. Las mismas fueron asignadas a rutas hacia el exterior, en especial hacia Brasil, donde las sanciones por cancelaciones y suspensiones son altas.
No obstante, este paliativo sólo logró empujar una pequeña porción de las operaciones programadas, con prioridad al mercado internacional bajo amenaza de perder las rutas, o el hub Buenos Aires por su alto nivel de tráfico. En el resto de las programaciones dominaron las suspensiones o cancelaciones, afectando a miles de pasajeros.
ANAC y Transporte
Mientras tanto, las sanciones a Flybondi se hacen esperar. En términos federales, los principales organismos no han aplicado castigos a la operatoria irregular de la aerolínea, que se desmarca del resto del mercado con situaciones insólitas.
Las sanciones que sí llegaron a cuenta de Flybondi fueron provinciales, como en el caso de Neuquén, o internacionales. Pero en ningún caso afectaron las licencias para la empresa, que avanza con sus campañas de ventas de pasajes.
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