CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - La Agencia de Seguridad Nacional de USA recolecta información telefónica de millones de clientes de Verizon, una de las telecoms más grandes de ese país, bajo una orden secreta emitida por la corte en abril. La orden que le permite al gobierno de Estados Unidos espiar todos los días a todas horas a millones de sus ciudadanos en llamadas dentro y fuera de USA ha sido obtenida por el diario británico The Guardian y constituye la prueba más grande de vigilancia estatal en tiempos recientes, en una alianza que disuelve la frontera entre corporaciones y gobierno.
Ya no hay libertad: USA espía a la población a través de la telco Verizon
Si eres cliente de Verizon, el gobierno de USA te está espiando; filtran documento secreto que muestra que la Agencia Nacional de Seguridad obliga a una de las más grandes telefónicas de Estados Unidos a entregar todos los datos de las llamadas que registran sus clientes (sin importar si son sospechosos o no).
06 de junio de 2013 - 12:55
La información que se registra no está restringida a sospechar de acción ilícita y otorga autoridad ilimitada al gobierno para obtener y analizar la metadata de los teléfonos por un periodo de tres meses que concluye el 19 de julio. En otras palabras si usas Verizon el gobierno de Estados Unidos sabe todo lo que haces –ya que actualmente con los datos de nuestro teléfono se pueden saber saber con quién hablamos, a dónde vamos, qué cosas compramos, que sitios de Internet navegamos y mucha otra información sensible.
El tamaño de los registros que están siendo enviados a la Agencia de Seguridad Nacional de USA y la naturaleza ilimitada de la requisición no tiene paralelos en la historia moderna –constituye un esfuerzo de vigilancia masivo de proporciones sólo encontradas entre estados totalitarios.
La Casa Blanca por el momento ha declinado comentar al respecto; Verizon, que también declinó réplica, tiene una orden de la corte que le prohíbe revelar la existencia del requerimiento del gobierno o de la misma orden de la corte.
Más allá de que esta información sea usada solamente para proteger a los ciudadanos de la sombra invisible del terrorismo o sea usada como una mina de datos para conocer conductas y vigilar a todo tipo de individuos –no sólo criminales o terroristas–, queda claro que cada pantalla, cada gadget, cada nodo es un ojo (encendido o apagado) del tan anticipado Big Brother. El rizoma tecnológico es el cuerpo perfecto de la vigilancia aparentemente descentralizada pero que remite toda la data de regreso a la Gran Oficina de la Policía del Pensamiento.
Esta recopilación de datos, de acuerdo a esas fuentes, no incluye la escucha de las conversaciones ni el registro de los nombres de las personas que hacen las llamadas, pero ha sido inmediatamente criticada por grupos de defensa de los derechos ciudadanos y por algunos congresistas como una intromisión excesiva por parte del Gobierno en la privacidad de las comunicaciones.
El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, ha insistido este jueves desde el avión del presidente en que el programa de registro de llamadas garantiza que no se acceda al contenido concreto de las conversaciones y que fue revisado constantemente por los tres poderes del Gobierno para asegurar que "se ajustaba a la Constitución". "Este estricto control demuestra el deseo del presidente por garantizar el equilibrio necesario entre la protección de la seguridad nacional y los derechos y las libertades constitucionales", ha señalado.
La admisión de esta práctica se ha producido tras la revelación del diario británico The Guardian de que el juez Roger Vinson, del Tribunal de Supervisión de Inteligencia Extranjera, que actúa en secreto, había firmado el pasado mes de abril una autorización para el registro de las llamadas de la compañía Verizon. Se desconoce de forma oficial si el permiso afecta a todos los servicios de esa empresa, si hay otras compañías de comunicación incluidas y desde cuando se está efectuando esta práctica.
Los funcionarios que hablaron con la prensa norteamericana explicaron que el registro se hace de acuerdo con una cláusula de la polémica Ley Patriótica, aprobada tras los ataques terroristas del 11 de septiembre para dar más poderes al Gobierno. “Se registran únicamente datos como los números de teléfono desde lo que se llama y la duración de la llamada”, dijeron las fuentes citadas.





