Luego de casi dos semanas de que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aprobase por decreto haciendo uso de la 49.3, la impopular reforma jubilatoria que incrementó de 62 a 64 años la edad mínima (y 43 años de aportes para pensión completa), ocurre nuevamente una multitudinaria movilización, décima jornada y octava huelga con 740.000 personas en las calles fogoneado por la CGT, un poco menor a la protesta del jueves (23/03/23) con 1,09 millones de franceses, según cifras oficiales del Ministerio de Interior.
Emmanuel Macron zafó de la moción: Pero una Patria en llamas
Tal como informó Urgente 24, la aprobación de la reforma jubilatoria en Francia —que aumentó de 62 a 64 la edad mínima—por decreto presidencial haciendo uso del artículo 49. 3 para eludir la falta de mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional caldeó el panorama político. Las manifestaciones populares espontáneas se recrudecieron junto con la huelga general de los principales sindicatos, y la Oposición presentó dos mociones de censura en el Parlamento para deslegitimar al actual gobierno francés, que no lograron los 9 votos extras (20/03/23) que requerían para su aprobación, lo que hubiese implicado la inminente dimisión del presidente Emmanuel Macron y la primer ministra Élisabeth Borne al exigirle responsabilidad política.
La moción de censura de la coalición centrista centrista Libertad, Independientes, Ultramar y Territorios (LIOT) consiguió 278 votos de los 287 necesarios de los escaños legislativos para que entrase en vigor la moción. El partido de derecha del ex presidente Sarkozy Los Republicanos tenía la llave para su aprobación, pero sólo 19 de sus 61 parlamentarios votaron por la moción de censura. Y como era de esperarse, la moción de censura del Agrupamiento Nacional (RN) fue rechazada, recogiendo sólo 94 votos.












