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En USA, quedó al descubierto la falta de liderazgo de Romney

La Convención Republicana mostró cuál es el problema central de su candidato a la Presidencia, Mitt Romney: la falta de liderazgo. Todos los partidos del mundo pasan por una fase de redefinición tras perder el poder. Pero, en el caso del Partido Republicano, esa fase puede hacerse crónica si Mitt Romney es derrotado. Incluso si gana, no es seguro que consiga imponer su autoridad dentro del partido.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El candidato republicano a la presidencia de USA, Mitt Romney, ofrecía este jueves por la noche (30/08) un discurso en la Convención Republicana, donde destacaría por sobre Barack Obama, su capacidad de gestión para mejorar la situación económica. La esperanza que tiene es llegar a los ciudadanos que sufren incertidumbre en cuanto a su futuro, pero la Convención dejó al descubierto la falta de liderazgo de Romney.

Quiero ser presidente para ayudar a crear un futuro mejor, un futuro en el que todo el que quiera un trabajo, lo encuentre, en el que los mayores no sientan inseguridad ante su jubilación, una América en la que cada padre sepa que sus hijos conseguirán una educación que les abrirá sus horizontes”, diría Romney según el discurso que circuló entre los periodistas.

En su discurso prometería hacer lo que Obama no hizo y corregir lo que hizo mal: “Sé que hace cuatro años muchos norteamericanos sintieron una gran emoción por la posibilidad de un nuevo presidente. La esperanza y el cambio son una poderosa llamada. Pero, esta noche, yo les hago una simple pregunta: ¿si estaban emocionados cuando votaron por Obama, no deberían de sentir lo mismo ahora que es presidente? Ustedes saben que algo está mal con lo que ha hecho como presidente cuando los mejores sentimientos hacia él fueron el día que le votaron”.

Yo hubiera deseado que el presidente Obama hubiese triunfado porque quiero que EE UU triunfe. Pero su promesa dio paso a la decepción y a la división. Lo tenemos que aceptar. Ahora es el momento en el que podemos hacer algo. Con la ayuda de ustedes lo haremos”.

Romney asegurará que el objetivo de su presidencia es “sencillo”: “Lo que necesita nuestro país hoy no es complicado o profundo. No es necesario crear una comisión especial que nos diga lo que necesita EE.UU. Lo que necesita EE.UU son puestos de trabajo, muchos puestos de trabajo”.

Romney es de Massachusetts, aunque nació en Michigan y conserva la altivez de su privilegiada cuna, unida a los modales robóticos adquiridos durante su formación dentro de la iglesia mormona. Pero cuenta con la ventaja de su fama de buen gestor. Es discutible si su labor al frente de la compañía Bain Capital es la de un buen empresario o la de un buitre de las finanzas, pero lo cierto es que esa su carta de presentación.

Lo único que lo puede salvar a Romney es que una buena parte del electorado está saturada y decepcionada de la oratoria y las promesas de Obama, sólo parcialmente convertidas en realidad, pero aún así su triunfo en las elecciones que se celebrarán el 6/11 es lejano.

Una reciente encuesta de Gallup, arroja que el candidato republicano está muy por detrás de su rival en todos los apartados que tienen que ver con sus cualidades humanas. Obama supera a Romney por 53% a 48% en el conjunto de opiniones a favor o en contra, por 54% a 31% si se pregunta a los electores quién les parece más agradable, por 52% a 36% en cuanto a quién consideran que se preocupa más por los problemas de la gente corriente y por 48% frente a 36% en lo que se refiere a la honestidad y la confianza que ofrecen.

Incluso en lo que tiene que ver con la labor de gobernar, el actual presidente vence al republicano en todos los apartados principales -52% contra 43% en política sanitaria y 54% frente a 40% en política exterior-, excepto en dos: reducción del déficit público -39% de Obama frente a 54% de Romney- y manejo de la economía -43% frente a 52%-.

El discurso de su esposa, Ann Romney, apuntó a mostrar el lado familiar del candidato. Las imágenes del candidato comiendo pizza con algunos de sus nietos mientras miraba la televisión intentan ser una buena manera de penetrar en el alma de la persona. Por lo general, los norteamericanos no entienden que la conducta política esté completamente al margen de la conducta personal. No creen que alguien pueda ser un buen presidente si es un mal hombre. Obama puede sobrevivir a sus fracasos –su índice de aprobación sigue en torno al 48%- porque pocos dudan de sus buenas intenciones. Romney promete ahora convertir esas intenciones en una realidad, es decir, corregir las cuentas.

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Mientras John McCain, quien sólo hace cuatro años se dirigía a esta misma audiencia como candidato presidencial, pronunció este miércoles (28/08) en Tampa un serio discurso sobre política exterior, el público se mantuvo distraído y apático. Un rato antes, el video de saludo de los dos presidentes George Bush, padre e hijo, apenas despertó unos aplausos protocolarios. Dos figuras nacionales de la talla del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, la tercera jerarquía del país, y el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, pasaron casi inadvertidos por este foro, como les ha ocurrido a varios gobernadores y congresistas que han participado en esta convención.

Eso no tiene nada que ver con el carácter de los delegados enviados a esta cita sino con el problema mucho más profundo de la falta de liderazgo en este partido. Todos los partidos del mundo pasan por una fase de redefinición tras perder el poder. Pero, en el caso del Partido Republicano, esa fase puede hacerse crónica si Mitt Romney es derrotado. Incluso si gana, no es seguro que consiga imponer su autoridad dentro del partido. Barack Obama fue aceptado como líder demócrata en cuanto derrotó a Hillary Clinton en las urnas. Eligió al vicepresidente de su gusto y no hizo en la formación de su Gobierno más equilibrios que los que se ajustaban a su propio deseo.

Romney no ha llegado a ese punto todavía. Y si Romney no es el líder de este partido, ¿quién lo es? El Tea Party tiene sus propios líderes, los republicanos tradicionales mantienen también sus viejas lealtades. Pero nadie consiguió todavía aunar fuerzas y pasiones. Paul Ryan, el candidato a la vicepresidencia, demostró en su intervención del miércoles (29/08) que es en quien mejor posición está para conseguirlo. Levantó ovaciones y el ánimo de todos los concurrentes.

También el discurso de Condoleezza Rice tuvo una acogida sorprendentemente buena, pese a que habló a contracorriente del pensamiento dominante en el partido. Su éxito despertó comentarios inmediatos sobre sus posibilidades de futuro. Pero, hoy por hoy, el simple hecho de que se hable ya del candidato de 2016 y que se hable de Rice, son pruebas de la falta de liderazgo en el Partido Republicano.