GLOBAL

Los conservadores que causaron el crac de 2008 ya tienen candidatos

Fue un gobierno republicano (George W. Bush-Dick Cheney) el que alentó la burbuja financiera y el que no supo repeler la explosión de 2008. Su herencia fue nefasta aún cuando Barack Obama haya cometido varios errores en el intento de recuperar la economía. De todos modos, los conservadores creen tener derecho moral a culpar a Obama por todo, y así lo expresa la fórmula Mitt Romney-Paul Ryan, que acaba de proclamarse.

 

Mitt Romney ha logrado oficialmente la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos, al lograr los 1.144 votos necesarios en la convención del partido. 
 
El presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, aprovechó su discurso de apertura para atacar una vez más a Barack Obama, candidato a la reelección en noviembre. Según Priebus, su victoria en las elecciones significaría "4 años más de fracasos". 
 
El republicano pidió a los asistentes en ese momento que miraran el marcador de la deuda que preside el recinto donde se celebrarán todos los eventos y que muestran la cantidad que debe Estados Unidos desde el comienzo de la convención. "Tenemos un mensaje para USA: elijan a Mitt Romney y Paul Ryan y ellos pondrán al país a trabajar de nuevo", afirmó entre aplausos.
 
La convención de Tampa designó a Mitt Romney, cuando el portavoz del estado de New Jersey anunció que todos los delegados de su estado votarían por Romney.
 
El ex gobernador de Massachusetts necesitaba superar el umbral de 1.144 votos para ser elegido candidato en la primera votación. Su triunfo en las primarias hacía imposible que los republicanos eligieran a cualquier otro aspirante a la Casa Blanca.
 
Al final de la votación, el republicano John Boehner anunció que Romney había logrado los votos de 2.061 delegados y el auditorio estalló en una ensordecedora ovación.
 
Ron Paul
 
La convención se había inaugurado con un ojo en la ruta del huracán 'Isaac' y otro en la rebelión en ciernes de los partidarios del libertario Ron Paul, cuyos delegados han mostrado su descontento con las normas aprobadas por la dirección republicana, que perciben como una imposición del 'establishment' y una forma de cercenar la democracia interna.
 
La rebelión de los delegados libertarios ha empañado la designación de Romney y ha creado varios instantes de tensión. Por la mañana hubo gritos que pedían la palabra para Paul, que había renunciado al derecho a pronunciar su discurso por los recelos del entorno de Romney, que quería revisarlo de antemano porque no se fiaba de las intenciones de su rival. Por la tarde, el griterío de los simpatizantes de Paul ha interrumpido durante varios minutos la aprobación de las nuevas normas republicanas. Aunque la dirección ha ignorado las protestas como ha podido y ha aprobado las normas pese a su oposición.
 
"No quieren una convención sino una coronación", se quejó el delegado David Boyer, de Falmouth (Maine), quejándose de la dirección republicana, que ha reducido al mínimo la representación de quienes no votaron por Romney para potenciar la imagen de un partido unido en la recta final de la campaña electoral. Un ejemplo es lo que ocurre en su estado de Maine, donde Ron Paul había logrado 20 delegados de los cuales sólo a 10 se les ha permitido venir a la convención.
 
Paul es el líder de los republicanos más libertarios, que abogan por suprimir el impuesto sobre la renta, eliminar la Reserva Federal, retornar al patrón oro y abandonar cualquier intervención militar. Sus ideas apenas tuvieron eco durante años. Pero resurgieron en 2009 con el auge del Tea Party y ganaron vuelo este año durante las primarias republicanas, cuando la candidatura del congresista logró cierto respaldo entre los jóvenes y los independientes seducidos por su lenguaje radical.
 
Los libertarios que están en Tampa están muy descontentos con la dirección republicana. Muchos se han pagado su estancia y sus billetes de su bolsillo para descubrir ahora que no se les permite votar. Y su protesta la comparten líderes conservadores como Sarah Palin, que esta semana definió los cambios como "un ataque directo" contra las bases.
 
Nuevas normas
 
Las normas aprobadas hoy por la convención permiten a la dirección del partido vetar a cualquier delegado a partir de 2016, decisión que no convenció a delegados de estados como Iowa o Texas.
 
Al margen de la polémica con Paul, la convención ofreció al aspirante republicano una oportunidad para explicar quién es y cuáles son sus propuestas para mejorar la economía: el problema que más preocupa al 72% de la población.
 
La mayoría percibe a Romney como un candidato mejor preparado para lidiar con las secuelas de la crisis. Pero también como un político menos atractivo y menos preocupado por los problemas de la gente corriente. 
 
El sondeo publicado por Gallup ofrece 2 cifras especialmente negativas para el republicano: un 60% de los encuestados cree que ayudará más a los más ricos que a la clase media y sólo un 27% le percibe como un político más simpático que su rival.
 
De 65 años de edad, Romney todavía se ubica en las encuestas detrás del actual presidente estadounidense, el demócrata Barack Obama. 
 
En el primer día de la convención, ya no solo fue el nombre de Paul Ryan, candidato a vicepresidente, quien arrancó aplausos entre las bases, sobre todo las conservadoras, sino que la sola mención de Romney también llevó a muestras de entusiasmo. A la hora de dar su voto a Romney, la delegación de Texas -el mayor estado “rojo” (republicano)- argumentó el apoyo al candidato porque los texanos “aún creemos en el capitalismo”. No apuntaban a un motivo de simpatía personal -a Obama se le reconoce más don de gentes-, sino a una causa por la que muchos republicanos se entusiasman.