CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Una activista opositora rusa fue condenada el martes a ocho años de prisión acusada de vender drogas, el doble de la sentencia solicitada por los fiscales, en un caso que su esposo considera una venganza por las críticas de la pareja al Gobierno.
Pussy Riots & Osipova: Las operaciones sexistas sobre Putin
Así como Rusia ha sabido crear y expandir toda suerte de teorías conspirativas acerca de las líneas de poder en Occidente (sobre todo a partir de la expansión de Internet); USA y sus aliados han sabido responder pegandole al gobierno ruso con movimientos de inteligencia: las Pussy Riots en realidad evidencian el claro sexismo de Vladimir Putin (muy usado en su campaña presidencial), lo que hace sospechar acerca del carácter legítimo de sus provocaciones. Así puede entenderse también cómo es que florecen las figuras femeninas opositoras en Rusia.
28 de agosto de 2012 - 14:02
Un juez de la ciudad occidental rusa de Smolensk emitió la sentencia contra Taisiya Osipova luego de un segundo juicio ordenado después de que Dmitry Medvedev, entonces presidente y actual primer ministro de Rusia, dijera que la condena a 10 años de prisión que se le había impuesto el año pasado era muy dura.
Las figuras de la oposición manifestaron que la decisión del martes era parte de una campaña de persecución a los disidentes luego del regreso de Vladimir Putin a la presidencia del país en mayo. El líder opositor de izquierda Sergei Udaltsov calificó la condena de "monstruosa" vía Twitter.
"La sentencia a Osipova es la pesadilla que nos está envolviendo a todos", escribió en su cuenta de Twitter Nikolai Polozov, abogado de las tres integrantes de la banda punk Pussy Riot que fueron condenadas este mes a dos años de cárcel por realizar una protesta contra Putin en una catedral de Moscú.
Osipova, de 28 años, ha estado en prisión desde que fue arrestada en el 2010 y sostuvo su inocencia durante todo el proceso argumentando que las drogas le fueron "plantadas".
El tribunal regional de Smolensk desestimó en febrero el veredicto de culpabilidad del juicio original a Osipova -efectuado en diciembre- y ordenó un nuevo proceso señalando que el caso en su contra no había sido probado y pidiendo más investigación. Esa decisión se produjo un mes después del comentario de Medvedev, aunque no hubo una vinculación oficial.
Osipova y quienes la respaldan esperaban una absolución o una condena en suspenso en el nuevo juicio. En tanto, no está claro por qué el juez la sentenció ahora a ocho años de cárcel cuando los fiscales habían solicitado cuatro.
"Las autoridades simplemente están tomando revancha sobre mi esposa", dijo el marido de la acusada, Sergei Fomchenkov, según fue citado por la radio Ekho Moskvy. Y añadió que su mujer apelaría la sentencia.
Fomchenkov es uno de los líderes del grupo opositor Otra Rusia y Osipova es activista en la organización. Ekho Moskvy indicó que el caso se basó en cinco instancias que incriminaban a Osipova y que la corte había rechazado considerar tres de ellas, incluida la de un allanamiento policial durante el cual un testigo manifestó que las drogas habían sido plantadas a la acusada.
La emisora radial indicó que el veredicto de culpabilidad en el nuevo juicio se basaba en el testimonio de testigos cuya identidad no fue revelada por el tribunal pero que los líderes de la oposición alegan que son activistas a favor del Kremlin.
La oposición señala que en los últimos meses ha habido en Rusia una campaña en contra de la disidencia, incluidas nuevas leyes que buscan restringir sus acciones, como un mayor control sobre internet y más multas potenciales para manifestantes. Curioso, porque eso es exactamente lo mismo que denunciaron en su momento algunos activistas en USA contra la ley SOPA y ACTA.
Las Pussy Riots
Los opositores también consideran que la sentencia de dos años de prisión para el trío Pussy Riot por "disturbios motivados por odio religioso" es desproporcionada y tiene motivaciones políticas.
El Kremlin niega que exista tal campaña de persecución y ha señalado que no interfirió en el juicio a la banda punk.
En este contexto, lo que se vislumbra es una respuesta de contrainteligencia a las gigantescas campañas de ingeniería social lanzadas contra occidente por algunas potencias emergentes a través de Internet. Esto significa que en la guerra informativa que se libra en el mundo entre Rusia, China e Irán contra USA, Israel y sus aliados, cada golpe tiene una respuesta.
El caso más claro es el de Siria, donde los rebeldes son claramente asistidos por inteligencia británica, mercenarios alemanes y provisiones de USA (vía Turquía); y donde el régimen de Al Assad tiene soporte técnico ruso, retórica china y armas iraníes. En ambos casos, la prensa se inclina por defender a uno u otro bando sin dar cuenta de los dos a la vez. Y lo cierto es que la guerra fría nunca terminó.
Así es como el grupo de las Pussy Riots, que tanto alboroto han generado en los medios, se traduce como una operación de prensa contra Putin, sobre todo si se tiene en cuenta que los "crímenes" de una banda completamente ignota (por no decir claramente prefabricada), resultan solamente una provocación que buscaba mostrar al jerarca ruso como un machista represor. Las acciones de las Pussy Riots fueron las siguientes:
-Robaron un pollo congelado de un supermercado y lo convertieron en un consolador, grabando el acto y subiéndolo a internet.
-Escribieron y soltaron papeles con fuertes insultos a Putin en el metro de Moscú.
-Montaron una orgía en un Museo y erigieron un enorme pene.
-Entraron en iglesias y catedrales profiriendo blasfemias y quemando iconos religiosos.
Esa última acción fue, aparentemente, la que sirvió para rebalsar el vaso de la paciencia del gobierno ruso. Cabe la pregunta de qué hubiera pasado si en Rusia hubieran entrado a una sinagoga un grupo de neonazis con svásticas a insultar la Torá o un grupo de judíos entrando a una mezquita a insultar a Mahoma...
Lo cierto es que la provocación en la iglesia fue la que finalmente impulsó las acciones que proyectaron la imagen negativa de Putin. Imagen que, por cierto, se vuelve verosímil teniendo en cuenta las campañas sexistas que ha impulsado el mandatario para su reelección.
Otra opositora
En este marco, otra figura femenina se presenta como emblema de los opositores rusos. Evguenia Chirikova presentó el lunes su candidatura para las elecciones a la alcaldía de una localidad de la periferia de Moscú conocida por la movilización de ecologistas opuestos a la tala de su bosque, convertida en símbolo de la lucha contra el régimen ruso.
"He presentado hoy mi candidatura" para las elecciones al ayuntamiento de Khimki previstas el 14 de octubre, declaró a la AFP Chirikova, jefa de fila del Movimiento de Defensa del Bosque de Khimki.
Indicó que había ahora logrado reunir al menos de 800 firmas de electores para que su candidatura sea validada por la comisión electoral regional.
Pero "reuniremos más porque sabemos ya que parte de ellas van a ser rechazadas" por la comisión, dijo. Chirikova es una figura en ascenso de la oposición al régimen del presidente ruso Vladimir Putin.
Está a la cabeza de un movimiento de vecinos que ha luchado por impedir la tala de una parte del bosque de Khimki previsto para construir una autopista, denunciado los intereses financieros privados y la corrupción.
El proyecto provocó una movilización sin precedentes, que llevó en 2010 a Dimitri Medvedev, entonces presidente, a congelar el proyecto. Pero unos meses después, el gobierno anunció su decisión "definitiva" de reanudar las obras.
"Evguenia Chirikova entra en la verdadera política", escribía el lunes el diario Vedomosti. Al recordar que la joven ya se había presentado en 2009 a Khimki, donde logró el 15% de los votos, el diario subraya que "casi todo ha cambiado desde entonces".
"Chirikova se ha convertido en una participante permanente de las manifestaciones de la oposición, más de una vez ha sido víctima de los policías y en su agenda ya no está la ecología sino también el eslogan 'Putin tiene que irse'", escribe Vedomosti.










