El regreso de Mario Conde (como político)
Más de 1.600 personas se inscribieron ya en el congreso de Sociedad Civil y Democracia (SCD), el partido que aspira a presidir el ex banquero Mario Conde (fue el dueño de Banesto, hoy día de Grupo Santander), y con el que espera concurrir a las próximas citas electorales, empezando por Galicia.
21 de agosto de 2012 - 09:15
Mario Conde, quien fue presidente de Banesto, quiere estrenarse como político en su tierra natal, Galicia, aunque fuentes cercanas a Conde admitieron que todo dependerá de la agenda electoral y de si el presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, convoca las elecciones para 2012 o espera al año que viene.
Si los comicios autonómicos se adelantan a 2012, puede que SCD no tenga tiempo suficiente para configurar sus listas, ya que el próximo congreso del partido se celebra el 06/10 en Madrid. Pero si Feijóo espera a 2013 dan por segura su presencia en el proceso electoral.
En el Partido Popular gallego hay sorpresa por la irrupción del ex banquero Conde en la política. El entorno cercano a Núñez Feijóo asegura "estar sorprendido por este anuncio debido a la buena relación de años de su persona con el partido y con el propio Feijóo".
"La sintonía de Conde con el PP es obvia", en especial, con José Luis Baltar y su hijo José Manuel, el ex presidente y el actual presidente de la diputación de Ourense por el Partido Popular. Y la continuidad de esa relación no está en duda porque el clan Baltar le ha mostrado su apoyo en público después de este anuncio.
Hace unos meses, en un homenaje a Baltar, estuvo Conde. Y Baltar estuvo en la presentación de un libro de Mario Conde. Hace pocos días se ha anunciado un curso formativo, financiado por la Diputación de Ourense, en el cual Conde será uno de los conferenciantes.
Varios analistas políticos hablan de una posible escisión en el seno del PP gallego o una oportunidad de Baltar para ganar peso en las negociaciones de cara a las próximas elecciones.
Sociedad Civil y Democracia se registró legalmente como partido en junio de 2011 y celebró un 1er. congreso en septiembre de ese año, si bien la cita de octubre de 2012 será el congreso constituyente.
Entonces dejará entonces la presidencia de SCD Daniel Movilla, abogado orensano afincado en Valladolid quien, si no hay otros candidatos, cederá el testigo a Mario Conde, quien en días recientes participó en algunos actos y conferencias y está muy activo en las redes sociales, con más de 68.600 seguidores en Twitter.
Entre las propuestas de SCD se encuentra reformar la Constitución para garantizar la independencia de la Justicia, transformar el Estado de las Autonomías y reducir el número de ayuntamientos allí donde el tamaño, la viabilidad económica y la proximidad, aconseje agrupar varios municipios y pedanías bajo un único órgano rector.
Además, apuesta por que el articulo 2 de la Carta Magna quede redactado como sigue: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza la igualdad y el derecho a la solidaridad, entre todas las regiones y provincias de España".
También aboga por establecer que el castellano "es la lengua oficial del Estado" y que su enseñanza, uso y aprendizaje "es irrenunciable". Las demás lenguas gozarán de protección estatal y podrán ser objeto de enseñanza y aprendizaje como 2do. idioma, "pero nunca en detrimento" del castellano.
El nuevo partido político quiere, además, una modificación constitucional que reconozca y potencie la iniciativa legislativa popular y simplifique el proceso, así como una nueva ley del referéndum popular, tanto consultivo como vinculante, mediante la ampliación de las materias que puedan ser objeto del mismo.
Del mismo modo, propone eliminar la financiación publica de los partidos políticos, los sindicatos, las patronales, las fundaciones de partidos y algunas ONG, así como penas muy severas para los jueces y fiscales que, 'con abandono del derecho, dicten resoluciones o actúen por servilismo político o por motivos espurios'.
Por supuesto que hay críticos a Conde. Es el caso de la columna de Carlos Carnicero distribuida por la agencia Europa Press:
Las encuestas del Centro de Investigaciones sociológicas (CIS) son una hoja de ruta de la destrucción de nuestra democracia. La desafección de los ciudadanos con las instituciones invitan a la aparición de salvadores. El primero de ellos ha anunciado su irrupción en la escena pública.
Mario Conde, convicto de varios delitos graves, se ofrece para devolver España a los ciudadanos. Estaba previsto.
Programas sensacionalistas de televisión se ofrecen para realizar, gratis, su plataforma de lanzamiento. La ecuación empleada también es de libro. Los políticos no sirven, me ofrezco yo como recambio. Varias consideraciones.
La historia está llena de ejemplos. Cuando se produce una crisis económica y social profunda, los ciudadanos buscan una solución telúrica. Y los salvadores se ofrecen con la receta de que la democracia no sirve para solucionar los problemas y ellos la tienen para devolver la soberanía al pueblo.
El ejemplo más dramático está en la eclosión de Hitler sobre las consecuencias del tratado de Versalles. Ese populismo autoritario arrasó Europa.
Con el desplome del Partido Popular y el estancamiento del PSOE, el territorio está expedito para que los aventureros tengan su espacio. Pensar en Mario Conde como solución es como encargar la dirección de una guardería a un pederasta. El show es atractivo para los remedos de debates de televisión. Una cara nueva que es vieja, marcada por los barrotes de prisión de cuando los banqueros sin escrúpulos todavía iban a la cárcel.
La solución está en los partidos y las instituciones. Si el Gobierno sigue tratando la crisis como una guadaña sobre los derechos de los ciudadanos, el camino de estos falsos patriotas se convertirá en una autopista. Si Europa aparece como una amenaza en vez de cómo una solución, les será mucho más fácil. Aquí, además del estado del bienestar, nos jugamos la supervivencia de la democracia.
Y la solución no es otra que transparencia, participación política y compromiso de quienes ocupan las instituciones con los ciudadanos.










