-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Aún antes de ser completado el recuento de los votos del domingo, el presidente electo, Alberto Fernández, ya tuvo que empezar a contabilizar los porotos contantes y sonantes que le aguardan: los dólares de la deuda y los que podría liquidar el campo. Plantados en las columnas del debe y el haber, los dólares que faltarían ingresar de la cosecha anterior y los vencimientos que quedaron sin reperfilar para cerrar el año se aproximan a los principios de la partida doble. Y lo mismo sería para 2020. O sea que soja y maíz saldarían lo inmediato. Pero, además, las retenciones, que le salvaron las papas a la Administración Macri de pleno tobogán de la recaudación impositiva, se convierten en un insustituible puntal para acomodar el equilibrio fiscal en el arranque de la gestión. La Federación Agraria, la Sociedad Rural y la Bolsa de Comercio de Rosario le dieron la bienvenida con un guiño al futuro jefe de Estado, hasta dispuestos a olvidar antiguos enfrentamientos durante el primer mandato de CFK. Ofrecieron trabajar en conjunto, a sabiendas de que será muy difícil que Fernández les devuelva lo que Macri les sacó. Superado el atolladero inicial, los productores aguardan con la intención de invertir en los próximos 5 años, como 7 de cada 10 aseguraron que harán en una Encuesta Sobre Necesidades del Productor Agropecuario (ENPA) que elaboró el Centro de Agronegocios y Alimentos (CEAg) de la Universidad Austral junto con el Centro de Agronegocios de la Universidad de Purdue de USA, y lanzó junto al Ag Barometer.
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-