CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) nació en 1960 con el objetivo de, según estipula sus estatutos, coordinar y unificar las políticas petroleras entre los países miembros, "con el fin de garantizar unos precios justos y estables para los productores de petróleo, el abastecimiento eficiente, económico y regular de petróleo a los países consumidores y un rendimiento justo del capital de los inversores".
Fue así como en la Conferencia de Bagdad, celebrada entre el 10 y el 14 de septiembre de 1960, con la presencia de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela quedó conformado el cártel que controla en la actualidad el 40% de la comercialización del crudo mundial y posee el 75% de las reservas probadas.
A los cinco países fundadores se les unieron otros más tarde: Qatar (1961); Indonesia (1962); Libia (1962); Emiratos Árabes Unidos (1967); Argelia (1969); Nigeria (1971); Ecuador (1973-1992 y luego en 2007), y Gabón (1975-1994).
En la actualidad son 13 los países que integran el grupo en el que claramente se pueden definir 2 alas: una 'blanda' encabezada por Arabia Saudita (el mayor productor del mundo y por ende del cártel) con una mayor afinidad hacia USA; y un ala 'dura' que se opone a Washington y encabezan Irán (el 2do productor del cártel y 4to del mundo) y Venezuela (9no productor del mundo y 3ro del cártel).
Arabia Saudita es el líder de facto del cártel ya que es en definitiva el que más deberá regular su producción ante una decisión común de aumentar o reducir la oferta de crudo para el mercado.
Es por ello que ante la descontrolada subida de los precios del barril (que alcanzaron los US$147 en julio último) USA, con gran llegada al país saudita, le pidió en más de una ocasión que utilice su influencia en el cártel para aumentar la producción y aliviar el precio que azota a los consumidores.
La teoría del presidente George W. Bush es que una inyección de mayores volúmenes de crudo al mercado reduciría la presión de los valores del barril.
La versión oficial del grupo es que el mercado está bien abastecido y que el alza de los precios es el resultado de la especulación financiera.
Aunque en la OPEP se opusieron Arabia Saudita no dudó en aumentar su producción unilateralmente en 500 mil barriles en junio último. El resto del cártel criticó su decisión pero admitió que aunque quisieran no podrían hacer semejante apuesta.
Otros de los momentos en el que los sauditas mostraron su supremacía fue cuando frenaron la iniciativa impulsada por Irán y Venezuela de cambiar la moneda de comercialización de su canasta de petróleos. En noviembre de 2007, Arabia Saudita logró bloquear la propuesta del ‘ala dura’ de comenzar a utilizar el euro en lugar del dólar para las operaciones.
La importancia de Irán y Venezuela
Irán y Venezuela tienen otra idea de orientación para la OPEP. Mientras Arabia Saudita tiene una visión más técnica, el 'ala dura', esta vez con Hugo Chávez a la cabeza, pretende convertir al cártel en un instrumento geopolítico.
Previo a la cumbre de la OPEP de noviembre de 2008, Chávez dijo "más allá de lo meramente energético" para adquirir "visos políticos y geopolíticos (...) Debemos retornar a la OPEP originaria, con una fuerte carga geopolítica".
Sin embargo, la influencia de Venezuela en el cártel es relativa y la caída de la producción de la estatal Pdvsa, bastión del gobierno bolivariano, condiciona aun más su poder dentro del grupo.
Para poder contrarrestar la influencia saudita, Chávez intenta acercar al cártel otras naciones con las que tiene una mayor afinidad ideológica, como es el caso de Ecuador, que se incorporó a la OPEP tras 15 años.
Bolivia, otros de los aliados de Chávez, también fue tentado a sumarse. El país que lidera Evo Morales sería una inclusión atípica ya que no es no es un exportador neto de petróleo ni de sus derivados. La iniciativa respondería a una necesidad política.
Por su parte la influencia de Irán, quien está presidida por Mahmoud Ahmanidejad, quedada reducida ya que queda eclipsada por la omnipresencia de Arabia Saudita, cuya producción de crudo más que duplica a la iraní.
Uno de los grandes fracasos de Irán fue tratar de convencer a Brasil de que integre la OPEP. Un emisario de la república islámica tentó al gobierno de Luiz Inacio Lula Da Silva, pero este se negó argumentando que no tiene planes de vender al exterior el crudo extraído de sus reservas recién descubiertas en aguas profundas.
Por sí solos Irán y Venezuela no logran doblegar la fuerza de Arabia Saudita, a no ser que sus iniciativas sean compartidas por gran parte del resto del cártel. Fue así como en la última cumbre de la OPEP, celebrada el 9 de septiembre en Viena, sorpresivamente se decidió reducir el nivel de producción del grupo para mantener al precio del barril cerca de la marca los US$100. Arabia Saudita optaba por mantener el mismo nivel.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo está tratando de recuperar su influencia en el mercado mundial de la energía, y por lo visto que el único país que realmente puede contribuir de manera importante a ello es Arabia Saudita, cuya capacidad instalada es tal que le bastaría apretar algunos botones para producir hasta un millón y medio de barriles adicionales a los casi 10 millones que produce diariamente.
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Las 2 caras de la OPEP: Los 'duros' y 'blandos' del grupo petrolero
Arabia Saudita y sus aliados dentro del grupo se enfrentan a Irán y Venezuela por su cercanía a USA. La lucha interna por un cártel más 'técnico' o más 'geopolítico'.
25 de septiembre de 2008 - 05:10






