MOSCÚ (
Crónica). Desde que en 2003 un representante de la agencia Models1 vio su foto en una revista cuando viajaba en un avión y la sacó de Kazajistán, todos coincidían en afirmar que la chica tenía un aura especial, que era un hada de cuento, casi un ángel. Pero la bella Ruslana Korshunova no tenía alas. Quería volar alto y así lo dejó escrito una vez en la web rusa odnoklasnike.ru, comunidad digital de ex compañeros de clase. "Sueño con volar. ¡Oh arco iris, estás demasiado alto!", escribió.
Hija de rusos emigrados en Kazajistán, Ruslana voló del nido con apenas 17 años, pero algo o alguien le cortó las alas antes de tiempo. La víspera de su muerte había desfilado en París y al día siguiente la modelo de rostro élfico, melena leonada y ojos verdes debía estar en Texas para una sesión fotográfica.
Trabajaba para la agencia IGM (la misma de Kate Moss), fue portada de Vogue y se había convertido en el icono ruso de Nina Ricci, para quien posó en un anuncio de resonancia mundial con traje blanco de princesa entre decenas de manzanas rojas desperdigadas por el suelo.
En poco tiempo se había encaramado a la cúspide de la fama, pero una fuerza poderosa, un king kong interior, la arrojó desde el balcón de su casa. En las uñas de Ruslana la policía no halló restos de piel, dato esencial para inferir si se produjo una pelea antes de la caída fatal. Para arrojarse por el balcón, la joven tuvo de cortar antes con un cuchillo una tela sintética que protegía el balcón y que habían colocado los obreros que pintaban su apartamento.
Un fotógrafo amigo de la joven ha dejado caer la posibilidad de que Ruslana pudiera perder el equilibrio mientras cortaba la tela, pues durante una de las sesiones fotográficas la joven lloró de vértigo una vez que tuvieron que alzarla casi hasta el techo del estudio.
Mientras sus amigos y familiares deshechan la hipótesis del suicidido, privilegiada por la policía neoyorquina, afloran suposiciones y detalles que contribuyen a multiplicar las versiones. Desde los celos hasta la mano de la mafia, toda una colección de hipótesis se mezclan en el rompecabezas de esta vida hecha pedazos.
Unos versos
Un fotógrafo amigo de la modelo sugiere que la infidelidad de Mark, comprobada al parecer por una amiga suya, podría estar detrás de la tragedia. Ruslana empezó a salir con Mark en marzo.
Hasta entonces su novio oficial era otro joven ruso adinerado, Artiom Perchonok, de 24 años, del que no se desvinculó del todo tras su ruptura. No en vano, si bien Mark fue la última persona que vio con vida a Ruslana el sábado al mediodía, unas dos horas antes de la tragedia, la noche anterior la top model estuvo con su ex novio viendo una película: el drama romántico Ghost, protagonizado por Demi Moore y Patrick Swayze, siniestro preludio de su inminente desaparición de este mundo. Artiom la acompañó hasta su casa pasadas las cuatro de la madrugada. Horas después la joven yacía estampada sobre el asfalto neoyorquino.
Cuando la madre de la modelo llegó esta semana a Nueva York, Mark y Artiom estaban los dos en el aeropuerto para recibirla.A tenor de sus declaraciones, parece como si ninguno renunciara al título de pareja oficial de Ruslana y se disputaran ahora el noviazgo de la novia-cadáver.
En declaraciones a la prensa, Artiom asegura que Ruslana y él habían planeado celebrar el cumpleaños de ella en Atlantic City, mientras que Mark contrapone que era con él con quien la joven se disponía a celebrar su 21 aniversario en Pensilvania. Ambos dicen estar destrozados. ¿Fue este triángulo emocional la causa de su desmoronamiento.
¿Suicidio?
Las mismas amigas que certifican la pasión desaforada que Ruslana profesaba por Mark y el dolor de no sentirse correspondida, rechazan igualmente la posibilidad del suicidio. ¿Pudo haber algo más?
La sirena rusa, como la apodaban en el universo del papel cuché, pudo caer presa de la soledad y el consabido estrés de la pasarela, aunque quienes la conocen aseguran que no atravesaba ningún bache profesional serio, no tomaba drogas ni padecía dolencias crónicas.
Román Alexandrov, presentador de la televisión kazaja y amigo de la modelo, asegura al diario Izvestia que coincidió no hace mucho con Ruslana en Alma-Atá, ciudad donde había nacido en 1987.
Durante aquel encuentro Ruslana le confesó que se había querellado con una de sus agencias por no pagarle medio millón de dólares. "¿La mataron para no tener que pagar el dinero? Yo no la creo capaz de suicidarse", conjetura Alexandrov.
Mientras tanto, la prensa anglosajona, curada de espanto tras el asesinato con polonio radiactivo de el ex agente Alexander Litvinenko en noviembre de 2006, entrevé conspiraciónes y aventa la hipótesis mafiosa, vinculada a un supuesto grupo parisino-moscovita-neoyorquino que reclutaría modelos en Europa del Este como amantes para multimillonarios, y que se habría interpuesto entre Ruslana y sus deseos de abandonar el mundo de la moda.
La madre de Ruslana asegura que su hija quería dejar la pasarela, acabar sus estudios y trasladarse a vivir a Moscú. Ruslana nunca acabó de encajar en el mundo de la moda. ¿Fue esa la razón por la que se arrojó por el balcón como una solitaria pieza de Tetris?
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El caso Ruslana: ¿La mataron por US$ 500.000?
Nunca la silueta de un cadáver dibujada con tiza en el asfalto tuvo medidas tan perfectas. Con los brazos rotos y una gran mancha de sangre junto a su larga melena de cabellos flameantes, Ruslana Korshunova fue hallada sin vida el pasado sábado tras caer del noveno piso de su apartamento en Manhattan. Le faltaban dos días para cumplir 21 años.
08 de julio de 2008 - 03:26






