CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El conflicto agropecuario que mantuvo a los argentinos con la atención puesta sobre él durante 21 días pareció haber corrido a la crisis energética del foco de interés. Esta desviación de la atención pública sobre uno de los mayores problemas que atravieza la Argentina en los últimos años no implica, de ninguna manera, la desaparición del mismo.
Los volúmenes de gas boliviano no son (ni serán hasta los próximos años) los solicitados por nuestro país para garantizar el abastecimiento; la energía que podría proporcionar Brasil esta sujeta a sus propias necesidades y los combustibles líquidos para las centrales térmicas que compra el Gobierno Nacional a través de Venezuela son de dudosa procedencia y calidad.
La producción de hidrocarburos, como ya hemos informado, está en retroceso y sobre eso se explayó en el último informe del Instituto Argentino de Energía 'General Mosconi' el ex ministro de Energía Jorge Lapeña.
De acuerdo al informe la Argentina "no posee una política exploratoria" y las actividades para encontrar nuevos yacimientos son las más bajas en 20 años. Además, planteó que la producción petrolera viene descendiendo desde 1998 y "no hay signos de quiebre de esa tendencia negativa", agregó el informe.
Entre otras cosas, el reporte aseguró que las exportaciones de crudo son cada vez menores, mientras la demanda interna aumenta. Esto "nos lleva a ser un país cada vez mas dependiente del suministro importado", añadió el texto. Sobre este tema dice que la Argentina exportaba más cuando el oro negro estaba en US$30 por barril en los mercados mundiales y ahora importará cuando el petróleo está por encima de los US$100.
El informe además explica que "no se ha construido ninguna nueva refinería de petróleo a pesar de que las mismas operan al limite de sus capacidad instalada indicando claramente la existencia de un cuello de botella en esta rama de la actividad industrial".
Esta situación se presenta en un país en el que "la demanda de refinados (...) no deja de crecer" ya que se presentaron incrementos de 7,26% interanual para el gasoil y 18,0 % interanual para las naftas en 2007".
En tanto, "la producción de gas natural viene cayendo desde 2004 con una demanda siempre creciente", aseguró el reporte. A su vez, afirmó que las importaciones del combustibles son cada vez mayores. Según el informe de Lapeña, las reservas de gas natural han disminuido desde los 30 años a fines de la década de los 80 a 9 años en la actualidad. "la Argentina es un país con problemas para cumplir con los compromisos con el mercado interno y con la exportación, lo que abre un gran interrogante hacia el futuro", precisó el texto. Desde 2005, afirmó el documento, "la Argentina necesita cada vez mayores cantidades de gas natural de procedencia importada".
Según datos del reporte, se necesitan aproximadamente entre 135.000 y 175.000 millones m3 acumulados entre 2006 y 2020. Argentina es altamente dependiente del gas boliviano en este momento y al respecto, el informe aseguró que "habrá menos gas desde Bolivia, y aunque el faltante es en términos relativos , una cantidad relativamente pequeña frente al total consumido por Argentina (aproximadamente un merma del 3%); lo que bastaría para poner a todo el sistema energético Argentino en jaque."
Frente a este problema, plantea que es necesario que la Argentina tenga una fuente externa de suministros de gas natural; "en este contexto la imposibilidad de Bolivia de cumplir con el compromiso de enviar a la Argentina la cantidad contractual de hasta 7 millones de m3 de gas en la primera etapa pone en aprietos al Gobierno y desnuda la falencia de la política energética oficial y la falta de alternativas", insistió el estudio de Lapeña.
En cuanto a la situación eléctrica, aseguró que es incierta, la oferta no se amplía y la demanda crece. "El sistema eléctrico asume en su funcionamiento riesgos crecientes que han sido diagnosticados por organismos oficiales", agregó el informe.
Sobre este tema, planteó que en "el sector eléctrico los problemas para hacer frente a la demanda son cada vez mas complejos" y hay un mayor riesgo de corte. Esto evidencia un sistema con fallas de planificación y de gestión.
Para hacerle frente a la grave crisis energética que afronta la Argentina, dijo el reporte, es prioritario tener una política energética en el mediano y largo plazo. "Para ello se necesita una estructura estatal técnica, capacitada y estable".
De acuerdo con Lapeña, "hoy se carece de ella". Además afirmó que existe el agravante de que los responsables niegan la situación, que es más que evidente. "La política de subsidios y manejo de tarifas es absurda. Los acuerdos con Bolivia son prueba de apresuramiento y mediocre negociación", añadió el informe.
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El retroceso energético argentino: Un panorama de la situación de los hidrocarburos
Las exportaciones de crudo son cada vez menores, mientras la demanda interna aumenta. No se ha construido ninguna nueva refinería de petróleo a pesar de que las mismas operan al limite de sus capacidad. Las reservas de gas natural han disminuido desde los 30 años a fines de la década de los 80 a 9 años en la actualidad. Ante este panorama la Argentina se convetirá poco a poco en un importador neto de hidrocarburos y refinados con los precios internacionales del petróleo por encima de los US$100.
04 de abril de 2008 - 01:25






