# La fecha de Pascuas: determinación Desde inicios del Cristianismo, la determinación de la fecha de las Pascuas fue asunto de grave trascendencia. Finalmente, en 325, el Concilio de Nicea estableció la regla: "Pascuas es el primer domingo después de la luna llena que sigue al 21 de marzo. En Roma, hacia esa época del año se concluía con el mes de instrucción militar (marzo = Mars: dios de la Guerra) y se iniciaba el Año Civil. Las fechas móviles de Nicea determinaban que la Crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo se conmemorara en Primavera Boreal y coincidiera aproximadamente con el "Pesaj" o Pascua Judía, que se celebra el 15 de Nisán, época evangélica de la Crucifixión. El Pesaj también es fecha móvil porque en el calendario hebreo (lunar de 354 días) se agregan meses compensatorios de tanto en tanto. Fijada la fecha de la Pascua de Resurrección, el domingo que antecede es Ramos; y cuarenta días hacia atrás es el Día de Cenizas que sigue a los Carnavales o Carnestolendas (literalmente prohibición de carnes en Romance y Latín, respectivamente). Todo es simple a excepción de un detalle: el equinoccio vernal no es astronómicamente el 21 de marzo. Puede adelantarse o retardarse unas 50 horas; dependiendo de movimientos complejos de la Tierra en órbita. Además, los ciclos lunares en la época de Nicea se basaban en las Tablas de Metón y Ptolomeo que difieren de las actuales en ~2 hs cada 20 años. Pero todo este asuntillo astronómico no se tiene en cuenta… ¡Gracias a Dios! La primera Pascua Oficial quedó fijada el 3 de abril de 326 (del calendario juliano). La Pascua de 1583 quedó alterada por cuanto del jueves 4 de octubre de 1582 se pasó al viernes 15 para sustituir el calendario juliano por el gregoriano (actual). Otra curiosidad es que las Pascuas Inglesas marcaban, aproximadamente, el inicio del año. Hasta 1752, en Gran Bretaña y Colonias Inglesas. el año comenzaba el 25 de marzo (y no el 1 de enero) y, en general, coincidía con la época Pascual. #El huevo de Pascuas ¿Cuál es el origen del huevo de Pascua? Y, para colmo, traído nada menos que…¡por un conejo! En la Alemania medieval, hacia las Pascuas, se cobraban los impuestos de capitación (una suma fija por persona). Los recaudadores recibían pagos en especie. Los más favorecidos solían depositar en los huertos de los demunidos algunos huevos para que con éstos, pudieran sufragar el tributo y evitar los azotes o la cárcel. Entre los niños surgía el interrogante del origen de los huevos aparecidos ya que algunos no tenían ni siquiera gallinas. La respuesta era: es el "conejo duende". Catalina la Grande de Alemania pasó a gobernar Rusia. Con ella emigró al Volga gran cantidad de campesinos alemanes. Llevaron la costumbre del regalo pascual de huevos; pero, en Rusia, no servían para pagar impuestos. En consecuencia, para hacerlos más gratos, los huevos, una vez vaciados, comenzaron a ser pintados durante las largas noches invernales. Así se entregaban. Hacia fines del S. XIX, el Zar Alejandro encargó a Favergé –famoso joyero parisino- algunos huevos de ébano y piedras preciosas para regalar en la Corte. Contemporáneamente, el Pâtissier Fauchon los copió en chocolate y reemplazó las piedras por confituras de colores. #Otras versiones ovales Sobre el famoso huevo de Pascuas hay otras versiones. Los germánicos festejaban la Primavera con tributos a la diosa de la fertilidad Eastre u Oestre. De allí proviene la palabra Pascua en inglés Easter y en alemán Ostern. El tributo prerrománico eran huevos depositados en los huertos como símbolos de la fertilidad. El conejo era la representación pagana de los vástagos de la diosa Eastre. De allí parece derivar la costumbre de Europa del Norte de jugar a buscar huevos en los jardines. En esos países, los huevos se envuelven en papeles de colores. La mayoría son meros huevos duros pero algunos son de chocolate… #Digresión final A mí me gusta más la versión del Sur. Porque, hasta hace poco, nuestros huevos eran siempre de chocolate y con azúcar de colores: al estilo parisino. Y no un mero envoltorio de colores vivos con un celofán que pretendiendo ser las orejas de un conejo, rara vez consiguen parecérsele. Ahora a la seriedad de la etimología. El filólogo Corominas (Summa Ethimologicae) sostiene que, etimológicamente, Pascua no necesariamente deriva del hebreo Pesaj (pasaje). En griego, Paschein (pronunciar paskein) es sufrir. Y enseña que se habla de la Pascua (en singular) de Natividad (dolor del nacimiento) y de las Pascuas (en plural): dolores de la Vía Crusis, Crucifixión y Resurrección. En 325, en el Concilio de Nicea, al instituirse las Pascuas, se hablaba en griego y no en hebreo. Además, de paschein parece derivar el latín Pasque (en plural), el francés Pâques (el acento circunflejo indica omisión de la s), el portugués e italiano Pasqua, y nuestro Pascuas. Observa Corominas que todos estos vocablos utilizan la "a" del griego y no la "e" del hebreo. # Las Pascuas y el sentir
Sean pintados, de joyería o de chocolate, el conejo duende seguirá depositando los huevos pascuales. Sean los tributos a Eastre o la ayuda solidaria a los cristianos menos favorecidos, siempre en las Pascuas habrá huevos. Algunos serán grandes, otros, modestos, pero, invariablemente, habrá en quien los ofrece y recibe el mismo espíritu pascual. ¡Felices Pascuas! AAC.






