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"Yo no quemé un cajón"

Cuando se conmemoran 20 de la democracia, Hermino Iglesias, parcialmente retirado, no sueña –como la mayoría -con ocupar cargos políticos ni legislativos, pero conserva intacta su identidad militante y su espíritu guerrero. Según relata la revista La Tecla, como todo peronista, en su casa de Avellaneda tiene una pintura de la compañera Eva, una foto del General, el escudo y varios diplomas que remiten a su paso por las instituciones de la democracia.

"Herminio Iglesias, José Amerise, con su triunfo a la Provincia le darán, justicia, trabajo y a su pueblo el esperado bienestar; Herminio Iglesias, justicialista y trabajador, a votarlo compañero, a votarlo el pueblo entero...." - ¿Renunció definitivamente a sus sueños de ser gobernador, o aún alimenta aquella esperanza? - No, hace tiempo que renuncié, porque realmente yo nunca quise ser gobernador. Los periodistas se tienen que acordar que le ofrecí la gobernación a (Antonio) Cafiero, pero él no la aceptó porque quería ser Presidente, entonces me vi en la obligación de aceptarla yo. Pero a mí no me interesa, yo no tengo ambiciones personales ni políticas, mi ambición es trabajar en beneficio de la gente. - ¿Y desde dónde lo hace ahora? - Estoy trabajando. Menos que antes, es cierto, pero sigo trabajando. - Aquella anécdota del cajón que prendió fuego en un acto, ¿sigue recordándola, se arrepintió, qué pasó con todo eso? - Bueno, en primer lugar no fue un cajón. Yo me tengo que arrepentir si hablamos de una corona y voy a empezar sinceramente a hacerle algún juicio a alguno, para que la entiendan que no es así, porque yo recuerdo que después de cuatro o cinco años de ese hecho, el presidente de los jubilados un radical- quemó uno delante de las cámaras y nadie se acuerda. Yo no quemé un cajón, fuimos todos, fue un acto político. En ese momento ganaban Boca, River, Independiente o Racing y quemábamos cincuenta cajones. Era una costumbre, una broma de mal gusto, pero yo creo que la tienen que terminar. Hay que acordarse que después de ese momento murieron millones de chicos, millones de ancianos, millones de trabajadores por las grandes necesidades; pero de eso no se acuerda nadie, se acuerdan del cajón. Renovadores y ortodoxos A los 74 años, Herminio luce calmo, reflexivo podría decirse. Está agradecido con aquellos docentes y estudiantes que suelen convocarlo a la Universidad, donde ofrece charlas; disfruta de los diálogos abiertos, frontales y prolongados. Y, por sobre todas las cosas, se esfuerza por no alimentar rencores. - ¿Qué piensa ahora de aquellos dirigentes con los que estuvo enfrentado?, ¿qué opinión le merecen los años de menemismo? - Bueno mire, yo creo que (Carlos) Menem no hizo un mal gobierno. Por lo menos estábamos mejor que ahora. No fue todo lo bueno que nosotros esperábamos, pero se estaba mejor que ahora, así que yo creo que hay que pasarlo y seguir trabajando, porque aquí el gran problema de los dirigentes... Inclusive lo digo con respeto de (Néstor) Kirchner que está abriendo paso, está dividiendo al pueblo argentino, yo creo que lo que tiene que hacer para sacar el país adelante es lograr la unidad nacional. Hay que perdonar errores, perdonar un montón de cosas y convocar a todos los argentinos, para que tiremos hacia el bienestar de la gente. Y así lo vamos a lograr, de lo contrario, no. Dividiendo no vamos a conseguir nada. - ¿Y al peronismo cómo lo ve?, ¿no corre el riesgo de dividirse en varios partidos? - Ya lo estamos viendo, pero es difícil de responder. De todos modos, quiero recordar que el peronismo no es de izquierda ni de derecha, sino un movimiento profundamente nacional y cristiano. - ¿Está de acuerdo con la idea de sancionar a los candidatos que fueron por afuera o hay que convocarlos para que regresen? - (Por primera vez en la charla abandona su seriedad habitual y esboza una amplia sonrisa, carcajada podría decirse) Bueno, en todo caso tendrían que regresar (Eduardo) Duhalde y Kirchner, porque fueron por afuera del justicialismo ¿o no? - ¿Y entre tantos candidatos peronistas, a quién votó en las últimas elecciones? - Yo voté en blanco. - ¿Ninguno de ellos le cerraba? - No. - ¿Y ahora? - Acompaño sin la crítica, porque sin criticar uno acompaña. Criticar no es bueno para el país y yo quiero que el pueblo ande bien y quiero que el Presidente ande bien. No por Kirchner, sino por la gente. - ¿Cuál es la deuda más grande que tiene la democracia con el pueblo argentino al término de estos 20 años? - El bienestar social que no se logró - ¿Se pudo haber alcanzado? - Pero por supuesto, no tenga ninguna duda. Si estaba (Juan Domingo) Perón, seguro que se alcanzaba. - Y ve alguna posibilidad de que se pueda salir adelante... - Mire, el mundo está convulsionado y acá tomar partido por un sector o por el otro, termina perjudicando. Yo creo que tenemos que ser neutrales, tanto con los Estados Unidos como con las otras naciones que están en contra de aquella. Tenemos que hacer la nuestra: pedir, ayudar a quienes nos ayuden e inclusive ayudarnos a nosotros mismos. - ¿A quién admira, tiene algún referente? - A Perón y a Evita, en ese orden, después a nadie más. - ¿Sigue militando? - Por supuesto y les pido que se olviden del cajón, que ya pasaron más de 20 años. Tengan presente a los chicos que se mueren de hambre, por las necesidades. De eso es de lo que tienen que hablar. - ¿Sueña con la intendencia o con alguna banca de diputado o senador? - No, aunque creo que podría aportar mucho, tanto desde afuera como desde adentro. Puedo aconsejar, por ejemplo, a algunos compañeros que se equivocan feo (no los nombra) y decirles que así no es la política; la política es una cosa sana, una cosa que tenemos que respetar. - ¿Usted lo dice por la feroz interna dentro del PJ, en la que Menem parece haber quedado chico respecto de Duhalde? - Yo respeto esa opinión, pero no se olviden que Menem se retiró ganador. Ganó y se retiró; no hay que olvidarse nunca de eso. - ¿Esperaba que Kirchner avanzara tan fuerte contra ciertos sectores? - Se ha avanzado contra la Corte y contra la Policía, pobre, que gana dos pesos para dar la vida, también contra los militares. Pero el verdadero avance no se hace, que es ir contra los gobernadores, los presidentes, las cámaras de Diputados, de Senadores que son donde pueden realizarse los verdaderos negocios. - ¿Se investigarán algún día? - De esta manera no creo. - ¿Usted aconseja revisar las gestiones de ciertos funcionarios? - De todos, ahí está la cuestión. Y que devuelvan la plata que se robaron, que son cuatro o cinco deudas externas. Hay que empezar a investigar a los políticos, después seguimos con la Corte , los militares, la Policía y todo lo que quiera, pero primero los políticos. - ¿Recompuso su relación con aquellos dirigentes que lo golpearon tanto durante las campañas de los años ´80 o quedó algún rencor? - Yo ando bien con todos, gracias a Dios ando solito por todos lados. Donde voy soy respetado y eso se lo tengo que agradecer a la gente. Es cierto que hay algunos que ni me miran, pero la mayoría quiere que siga, porque yo fui intendente de Avellaneda y encabecé la mejor gestión en la historia de la provincia de Buenos Aires. Además, fui el único intendente que se fue al otro día (del golpe militar) y el último, junto a Lorenzo Miguel (ex dirigente gremial) que estuvo con la señora Isabel Perón. Yo volví a la semana siguiente a la intendencia y me dijeron: usted se tiene que quedar por orden del Gobernador. Querían que me quedara a ordenarles las cuentas, pero les dije me voy y me fui. Los demás que hoy hablan de peronismo se quedaron un año, ocho meses y algunos colaborando con los militares, expulsando a los peronistas y al pueblo. -¿ Usted cree que la juventud tiene lugar dentro del PJ? - Sabe lo que pasa, ni a las compañeras que respetamos mucho, ni a los jóvenes que son el futuro les tenemos que regalar nada. En política los lugares se ganan, no se les regala a nadie. La juventud se lo tiene ganar, tanto en el PJ como en la UCR o donde sea. Si dicen: somos el futuro, bueno entonces salgan a ganarlo, porque sentados en casa no van a lograr nada. ------------ Revista La Tecla, Ciudad de La Plata, Octubre de 2003.