Hay muchos argentinos deseando el éxito de Néstor Kirchner, pero también son muchos argentinos que apuestan a un esmerilado, cuando no un fracaso del Presidente que comienza su gestión. Kirchner arribó con una gran obsesión: demostrar que no será títere de Eduardo Duhalde, que posee audacia y coraje y que no le palpitará el corazón en la hora de las grandes decisiones. Decidió demostrarlo con un sector emblemático para sus electores, aún cuando en la realidad es la corporación más debilitada, incapaz de ensayar una protesta: las Fuerzas Armadas. Hay que señalar el notable fracaso de los servicios de inteligencia de las tres FF.AA. para, al menos, anticiparle a sus jefes una hipótesis semejante de parte de Kirchner. Resultó un indicio de la incapacidad operativa que tienen los uniformados. O de la capacidad de guardar una decisión en secreto que tiene el nuevo equipo gobernante. Además, fue otra demostración de la influencia que acumula Julio De Vido en el gabiente nacional. Él es el contacto con los jefes militares con asiento en / cercanos a la provincia de Santa Cruz. De Vido fue quien se opuso de inmediato a la propuesta de José Pampuro de permitirles a los jefes militares permanecer hasta diciembre y luego avanzar en un proceso formal de retiros y ascensos. La cuestión que importa es cómo será la relación futura entre De Vido y Roberto Lavagna, dos ministros de fuerte personalidad y con ideas propias sobre los próximos pasos a dar por el Presidente de la Nación para dinamizar la actividad económica. # La Corte Suprema Así como los responsables del protocolo de Kirchner exigieron que no se invitara ni a Fernando De la Rúa ni a Carlos Menem ni a Adolfo Rodríguez Saá a la ceremonia de traspaso del mando, debe destacarse que ni en la Asamblea Legislativa ni en la Casa Rosada se mencionó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Al menos en la ceremonia en el Congreso se encontraba presente el presidente de la Corte, Julio Nazareno; pero el Presidente no lo tuvo en cuenta en los saludos protocolares del discurso impreso. Por la noche, al visitar el programa Hora Clave, por Canal 9, el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Gustavo Béliz, explicó que él no avanzaría en acciones contra la Corte pero que no intervendría si había un pedido de juicio político en la Cámara de Diputados de la Nación, y que cada ministro de la Corte "sabe qué debe hacer". La impresión que tienen muchos integrantes del Poder Judicial es que el gobierno de Kirchner mantiene un encono con algunos ministros de la Corte pero que no desea repetir los errores que cometió Eduardo Duhalde y, entonces, no se involucrará directamente en la presión para que se vayan Julio Nazareno, Eduardo Moline O'Connor, Antonio Boggiano, Adolfo Vázquez y Guillermo López, además de Carlos Santiago Fayt y ¿por qué no? Augusto Belluscio, siete de los nueve ministros. En la Corte buscan interlocutores en el Ejecutivo Nacional para lograr una tregua, una convivencia. ¿Es Béliz el funcionario indicado o habrá que apuntar a Oscar Zanini, secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación? No resultaría oportuno que las diferencias entre el Ejecutivo y la Corte Suprema adopten formas de acordadas en las próximas horas, y es un error de parte de Kirchner permitir que la especulación continúe porque su único Plan B, en este caso, es hablarle a la población, amenaza de la que no puede abusar y cuya efectividad parece limitada. # El anillo de hierro Es evidente que en el gabinete de Kirchner, no todos son iguales. Hay un grupo íntimo con el que el Presidente dialoga en profundidad, que integran su mujer, la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner, el ministro Julio De Vido; los secretarios de Estado, Oscar Zanini y Sergio Acevedo; en algunos temas -no en todos- también participa la ministra Alicia Kirchner. A ellos se sumará el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que si bien viene de Neuquén, tiene una relación personal con Kirchner. El resto de los integrantes del gabinete deberá ganarse la confianza. Ginés González García es quien más adelantos hizo al respecto, porque le abrió las puertas Alicia Kirchner, porque tiene un discurso -en el tema de los genéricos- que le encanta al Presidente, y porque comparten la pasión por Racing Club de Avellaneda. Kirchner ha insistido en que cree en el trabajo en equipos multidisciplinarios, y es un interrogante cómo se avanzará en esa tarea cuando, en verdad, en las grandes decisiones se encuentran él, su mujer, De Vido, Zanini y Acevedo, eventualmente Parrilli, ninguno de ellos con conocimiento de la Ciudad de Buenos Aires, su estructura de poder, su establishment, etc. Hay dos posibilidades: o Kirchner desprecia todo eso o intenta aprender velozmente. Y no será precisamente una alianza con Aníbal Ibarra lo que puede abrirle las puertas. # El Frepaso El Jefe de Gobierno porteño se encuentra entre 10 y 15 puntos por debajo, según qué encuesta se considere, de Mauricio Macri. Si los comicios fuesen hoy en la Ciudad de Buenos Aires, Ibarra sería derrotado. En verdad, su única posibilidad de supervivencia es Kirchner. Durante meses, Ibarra evitó pronunciarse en favor del entonces candidato presidencial, quien le reclamaba -a través del entonces legislador porteño Alberto Fernández- un pronunciamiento. Pero ahora que ganó, apela a todas los atributos de la seducción. Y ha logrado que Kirchner le responda satisfactoriamente. Por ejemplo, que Rafael Bielsa y Gustavo Béliz abandonaran la competencia por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, es un avance; también el sumar a Elisa Carrió, pero no alcanza. No deja de resultar una apuesta muy arriesgada la de Kirchner porque el electorado de la Ciudad de Buenos Aires es muy especial. ¿Qué ocurriría si los vecinos porteños deciden que es mejor distribuir el poder, equilibrarlo, y no dárselo todo al eje Kirchner-Ibarra-Carrió, y por eso apuntalan a Macri? Una pregunta que no es menor: ¿qué ocurrirá con el PJ porteño? Hoy se encuentra presidido por Miguel Ángel Toma, quien hasta ayer era secretario de Inteligencia de Estado, no tolerado por Kirchner. Pero Toma no tiene candidato. ¿Se sumará a Ibarra o a Macri? De todos modos, mucho antes, el esfuerzo de Kirchner por estructurar alianzas distritales o regionales deberá rendir examen en la provincia de Córdoba, donde José Manuel De la Sota también procura seducir a Kirchner pero básicamente porque luego de la elección se quedará sin presupuesto porque se lo gastó todo para intentar su 2do. mandato y precisaría de asistencia financiera excepcional de la Nación. # Los medios El inicio de la gestión de Kirchner debe definir varios temas financieros con los medios de comunicación. Por un lado, la pauta publicitaria que volcó Eduardo Duhalde a varios de ellos, fue importante. ¿La mantendrá Kirchner? ¿Tendrá otra prioridad en la asignación de pautas? En la Argentina 2003 donde los medios de comunicación parecen reparticiones del Estado y los periodistas se asemejan a empleados públicos, ¿será Kirchner consecuente con su discurso de renovación de dirigentes, de eliminación de la corrupción y de cambio? Grupo Clarín, además, se encuentra solicitando que la Cámara de Diputados de la Nación retome su sesión, que había pasado a cuarto intermedio, y apruebe el proyecto, con media sanción en el Senado, que declara a la industria de los medios como patrimonio cultural argentino, imposible de controlar accionariamente por el capital extranjero. El paso siguiente sería la integración del fideicomiso por US$ 1.000 millones para atender la deuda no pesificable de los grandes grupos de medios que, a cambio, ofrecen prostituirse en favor del gobierno que le conceda eso. Lo interesante es que Duhalde, aún cuando debió marcharse seis meses antes de lo previsto, logró la prostitución de los medios pero no les pagó y encima -lo que provoca no escasa admiración en el ex Presidente hoy descansando en Brasil y, dicen, revisando algunas propiedades- firmó un decreto de creación de nuevos medios comerciales propiedad de municipios y provincias. Eliminar ese decreto es otro punto del petitorio de los medios a Kirchner. La experiencia de lo ocurrido en Santa Cruz indica que Kirchner tiende a alguna forma de entendimiento económico con los medios de comunicación pero... ¿volverá a hacerlo en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Con qué medios? ¿Y el resto, qué? Además, se encuentran los periodistas (por ahora, mejor no dar nombres propios), algunos cometen toda clase de indignidades para congraciarse con el nuevo régimen, aún cuando esto les signifique perder la credibilidad frente a la opinión pública. Por ahora, la apuesta no es tan arriesgada porque el gobierno de Kirchner puede tener éxito, lograr popularidad y consolidar su proyecto de poder. Es decir, apuestan contra el beneficio de la duda que toda la sociedad debe darle al nuevo Presidente. Pero la hora de la verdad -en el maldito reloj de la crisis argentina- ya llega... porque ha comenzado la gestión cotidiana y el Presidente dijo: "No he pedido ni solicitaré cheques en blanco". ------------------ (*) Urgente24, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
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Año 1, Día 1, Hora 0: El beneficio de la duda
POR EDGAR MAINHARD (*) ** Julio De Vido, el hombre más importante del gabinete. ** Aníbal Ibarra, la apuesta política más arriesgada del nuevo gobierno. ** Grupo Clarín exige que la Cámara de Diputados retome la sesión que pasó a cuarto intermedio por el patrimonio cultural.
26 de mayo de 2003 - 03:07






