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Vigilancia y autoprotección: Los primeros pasos de Humala contra el narcotráfico

Aunque momentaneamente ha suspendido las tareas de erradicación de cultivos de coca en la Amazonia, el gobierno de Ollanta Humala parece estar preparando el lanzamiento de una importante ofensiva contra los cárteles de drogas. Por un lado, Perú inicia las tareas de vigilancia satelital conjunta con Brasil y, por el otro, Humala entrena a su propia guardia personal, señal concluyente de que no confía en sus propias fuerzas de seguridad.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Pese a que el presidente peruano, Ollanta Humala, se comprometió en su discurso inaugural del 28 de julio a reducir la superficie ilegal de sembríos de hoja coca, su gobierno dispuso ayer la suspensión de los trabajos de erradicación en la zona de Supte, en Tingo María, Huánuco.

La información, que en un principio se conoció a través de las redes sociales, fue confirmada por el presidente ejecutivo de Devida, Ricardo Soberón, quien explicó que la “pausa indefinida” es una “disposición del Gobierno” hasta que se afine el nuevo plan de control de cultivos ilegales de hoja de coca, que tampoco tiene fecha prevista.

El exministro del Interior Fernando Rospigliosi y el experto en temas de narcotráfico Jaime Antezana aseguraron que personas de la misma zona les informaron, cada uno por su lado, que la orden del repliegue de los erradicadores del Proyecto Especial Corah se dio ayer en la mañana. Ambos coincidieron también en que dicha medida es una “mala señal” en la lucha contra el narcotráfico.

“La situación es grave, y es un mensaje para los cocaleros y el narcotráfico en el sentido de que tienen carta libre”, dijo el primero. En tanto, el segundo señaló que la nueva disposición “sería el más grave error porque significaría que el presidente Humala ha vuelto a su discurso del 31 de mayo, cuando en Tingo María ofreció a los cocaleros que no iba a erradicar”.

Sin embargo, el movimiento podría ser simplemente una estrategia para redefinir las políticas contra el narcotráfico en el país.

El ex militar nacionalista recibe la pesada herencia del problema narco ya que durante el anterior gobierno crecieron los sembradíos de hoja de coca y el narcotráfico, y Perú pasó a convertirse en el primer exportador mundial de cocaína. La mayor parte del negocio local de la droga está en manos del cartel mexicano de Sinaloa, y en menor medida del de Tijuana, y ambos operan merced a una vasta red d corrupción entre los mandos policiales y militares.

Esto se evidencia en la facilidad con que salen del país en barco grandes cantidades de droga por los principales puertos, y el ínfimo nivel de decomiso.

Según un reciente informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC), en los cinco años del gobierno de Alan García los cultivos de hoja de coca crecieron en 13 mil hectáreas, llegando a 61,200 ha, con lo que Perú prácticamente iguala a Colombia, donde los cultivos vienen bajando y ahora hay 62,000 ha de coca. El gobierno peruano, con apoyo y dirección estadunidense, ha venido aplicando un programa de erradicación compulsiva de los sembradíos, pero las nuevas hectáreas superan a las erradicadas.

En Perú se producen entre 320 y 330 toneladas de cocaína al año. De esta cantidad, la policía incautó en 2010, según cifras oficiales, sólo 17 toneladas, es decir apenas 5% de la droga producida. En Colombia la producción de cocaína es ligeramente mayor que en Perú, pero en ese país se decomisa cerca de 40% de esa droga, lo que deja a Perú en el primer lugar como exportador neto de cocaína.

El presidente Humala también propone una Cumbre Presidencial Regional Antidrogas que reúna a los países productores y consumidores a fin de encarar de manera conjunta la lucha contra ese flagelo.

Como director de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Humala nombró a Ricardo Soberón, experto en narcotráfico, quien hasta su designación era director del Centro de Investigación de Drogas y Derechos Humanos. En los últimos años, Soberón ha sido un duro crítico de la política antidrogas de USA aplicada en Perú la cual prioriza la represión a los campesinos cocaleros y la erradicación compulsiva de los sembradíos.

El nuevo zar antidroga propone una concertación con los campesinos cocaleros para una erradicación voluntaria, a cambio de una política de desarrollo alternativo a la economía de la coca en las zonas productoras.

Hugo Cabieses, experto en políticas de drogas ligado a Gana Perú, la coalición oficial, dijo a MILENIO que para el nuevo gobierno “los campesinos cocaleros no son el enemigo, que es como han sido tratados hasta ahora, sino que son aliados para una solución a este problema”.

La otra cara de las estrategia es poner el acento en el combate al lavado de dinero del narco y controlar el ingreso a las zonas cocaleras de los precursores químicos usados para producir cocaína.

Para Cabieses, la designación de Soberón “garantiza un cambio en las fracasadas políticas aplicadas hasta ahora, que no han sido soberanas”.

Otro experto, Rubén Vargas, recuerda que en los años de 1980 a 1990 el negocio de la cocaína era manejado aquí por los colombianos, pero tras su derrumbe los mexicanos se hicieron con el negocio que mueve al año unas 300 toneladas de droga. Sin embargo, explica, “ellos no tienen presencia en las zonas productoras y no participan en la elaboración de cocaína, sino que la adquieren ya elaborada y la sacan en barcos a través de los principales puertos”.

Asistencia brasilera

Perú y Brasil iniciaron el intercambio de información satelital para detectar las actividades ilícitas de deforestación y tráfico ilícito de drogas, y proteger a la Amazonía, informó hoy el embajador brasileño en Lima, Carlos Alfredo Lazary.

Explicó que para ello se realiza la transmisión de datos, en tiempo real, desde el Centro de Información Satelital de Manaos, en Brasil, a su similar en Pucallpa, y que es operado por la Fuerza Aérea del Perú.

Ambos países suscribieron en el 2003 una Alianza Estratégica, en el marco del Memorándum de Entendimiento entre las dos naciones para la Cooperación en Materia de Vigilancia y Protección de la Amazonía , para lograr el control de la Amazonía desde el aire.

“Ya empezamos hace días, ahora hay una transmisión de datos en tiempo real entre Manaos y Pucallpa”, declaró el embajador Lazary a la Agencia Andina.

Destacó que este programa de vigilancia permitirá a ambos países unir sus esfuerzos para proteger la Amazonía y hacer frente a las actividades ilícitas en su amplia zona de frontera común.

Brasil mantiene acuerdos similares con Colombia y Ecuador, en el marco de la defensa de la frontera amazónica común, frente a narcotraficantes, traficantes de maderas y grupos armados, explicó.

Perú y Brasil tienen unos tres mil kilómetros de frontera. La Amazonía peruana se extiende por 778,5 mil kilómetros cuadrados y representa el 61% del territorio nacional.

Cambio de guardaespaldas


Los sutiles movimientos de Humala contra lo que parecería ser un inminente anuncio de la lucha contra el narco en Perú tiene otro dato que sorprende: Humala ha decidido entrenar a su propia custodia personal, señal inequívoca de la desconfianza que tiene con las corrompidas fuerzas de seguridad en su país.

Así lo relata el portal Perú21:

"Bajo el mismo criterio por el cual se está rodeando de consejeros, ministros y funcionarios que pertenecieron al Ejército, el mandatario Ollanta Humala Tasso decidió, sorpresivamente, cambiar también su escolta de protección y resguardo presidencial de la Policía Nacional por un grupo de exmiembros de las Fuerzas Armadas.

Asimismo, esta insólita decisión del jefe del Estado –que podría poner en riesgo su propia integridad física– ha generado una corriente de preocupación y descontento en el interior de la Policía Nacional .

“Qué hace usted aquí. Nada tiene que hacer acá”, le espetó el entonces candidato Ollanta Humala a un oficial de la Unidad de Protección Especial de la Dirección de Seguridad del Estado una mañana de mayo pasado, cuando el entonces candidato presidencial de Gana Perú logró pasar a la segunda vuelta electoral.

El sorprendido efectivo policial, quien había acudido con sus agentes especializados hasta el domicilio del líder nacionalista, en el distrito de Surco, le dijo en tono incómodo que, por disposición de sus superiores, solo cumplía con su misión de resguardarlo, así como de toda su familia.

CURSO INTENSIVO. Días después, cuando Perú.21 tomó conocimiento de ese hecho, el asunto no pasaba de una anécdota ante un posible descontento de Humala con la dirección policial en mención.

Sin embargo, a principios de julio se supo que el propio Humala –ya electo– dispuso que un grupo de 30 exsoldados de las FF.AA. recibieran preparación intensa en tácticas de protección de dignatarios en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes ).

Otros 10 licenciados habrían sido preparados en una de las instalaciones del Ejército, que habría sido el cuartel de la división blindada, en el Rímac. La intención del primer mandatario había quedado clara: contar con una suerte de guardia dorada o brigada militar de confianza.

“No entendemos lo que está haciendo el presidente Humala al dejarnos de lado para quedarse con licenciados del Ejército, de la Marina y de la FAP, que no son expertos en el resguardo de un jefe del Estado”, comentó un integrante de la Dirección de Seguridad del Estado de la Policía Nacional (DIRSEG ).

El pelotón de exmilitares adjuntos a Humala –quienes estuvieron bajo las órdenes de varios candidatos de Gana Perú al Congreso– fueron adiestrados durante casi todo el mes de julio por tres suboficiales de la PNP, instructores expertos en tácticas de protección israelí y estadounidense. Para la Policía, esa orden contravenía los parámetros institucionales.

“Eso no se aprende de la noche a la mañana. Pueden ser comandos, conocer el manejo de armas, enfrentar a la gente, pero para resguardar a presidentes se necesita más que cumplir una orden”, señaló la fuente policial.

PREOCUPACIÓN. Pero la inquietud de los miembros de la escolta presidencial no pasa por un simple celo laboral, sino por un tema de responsabilidad profesional e institucional.

“En la DIRSEG estamos preocupados porque, si al presidente le ocurriera un incidente, ¿quién o quiénes serían los responsables?: nosotros y la Policía misma”, aseguró dicha fuente.

La brigada humalista –formada por exsoldados, exmarinos, exintegrantes de la FAP e, incluso, expolicías– empezó a acompañar al mandatario el 28 de julio, en el Desfile Militar del 29 y en sus primeras salidas a las ciudades de Pisco y Arequipa, como se aprecia en las fotos captadas por nuestros reporteros gráficos.

Fuentes del Ejecutivo manifestaron a Perú.21 que la intención de Humala es poner a la Policía al servicio de la ciudadanía. Pero otras fuente afirman que su criterio es de confianza militar y que es en ese sentido que prescindió de toda la escolta presidencial de Alan García (unos 50), y los que han quedado y los nuevos que han llegado a Palacio de Gobierno se abocan a tareas de seguridad interna y de carácter administrativo.