Días atrás, en el inicio de una guerra de solicitadas que ocurre ante un sorprendido público, el Grupo CableVisión afirmó haber recibido un ataque hacker a los servidores de su controlada FiberTel, y que ese era el motivo de una suspensión de casi 36 horas en sus servicios de conectividad.
Absurdos cortes de FiberTel, empresa del Grupo CableVisión
CableVisión tiene problemas de gestión desde mucho antes de su default de Obligaciones Negociables; pero el colapso permanente de FiberTel ya saca de quicio a sus abonados.
¿Y hoy, a qué le atribuirá el Grupo CableVisión a los problemas que ocurren con FiberTel?
Si nuevamente el motivo es un ataque hacker similar al que el Grupo CableVisión afirma haber recibido antes, habría que aconsejarle a los clientes de FiberTel que huyan de esa compañía de ISP que, entonces, demostraría tener una escasa capacidad defensiva de sus equipos, firewall deficientes y programas antivirus obsoletos.
Y si no es el resultado de un ataque hacker -como sospechan casi todos sus clientes- ¿cómo piensa resarcir el Grupo CableVisión los daños que produce en quienes utilizan sus conexiones para realizar tareas laborales?
Lo que sí parece resultar cierto es que el Grupo CableVisión -que es mal administrado desde hace años, probablemente porque a Liberty Media y a Hicks, Muse, Tate & Furst sólo les preocupó embolsar su rentabilidad en un lejano país tercermundista donde se ganaba mucho dinero con el 1 a 1- ante la crisis reaccionó sobrevendiendo su capacidad de conectividad.
Las inversiones no han sido proporcionales y esto provoca que la red tenga un comportamiento extremadamente inestable, con sus más y con sus menos.
Si tan sólo le dedicaran a la inversión en la red el dinero que el Grupo CableVisión destina a sus solicitadas de riñas entre accionistas, la comunidad de abonados resultaría gratamente sorprendida.
Mientras tanto, FiberTel sólo es un caos.






