(...) –Si tuviera que explicarle a alguien que no conoce la Argentina cuál es el signo político del nuevo gobierno, ¿le diría que es socialdemócrata, populista a lo Chávez, laborista a la inglesa o socialista a la chilena?
Álvarez: "Kirchner es un gobierno socialdemócrata de izquierda"
El ex vicepresidente Carlos Álvarez es un simpatizante del presidente Néstor Kirchner, a quien el Frepaso apoya a rajatablas. En el semanario Debate, se publicó una entrevista que le hizo Néstor Machiavelli y en la que Álvarez fundamenta sus coincidencias con Kirchner. Reproducimos algunos fragmentos del reportaje.
-Cuando me vienen a ver estudiantes de universidades de Europa o de Estados Unidos, sabiendo que milité en el peronismo, y me piden que los ayude a entender un fenómeno político tan difícil, les digo que no se gasten mucho, porque si no lo entendimos nosotros que estamos acá y militamos en el peronismo, difícilmente lo van a entender ellos.
-Le reitero el pedido de los estudiantes extranjeros. ¿Cuál es el signo político del nuevo gobierno?
-El peronismo es un espacio donde siempre hubo una confrontación interpretativa. Tensión en algún momento, lucha abierta en otras con un condimento de violencia de niveles inusitados, como fue entre el ’73 y el ’75. Se puede correr el eje político y programático del peronismo de un lado hacia el otro sin poner en crisis la identidad ni la adhesión de un sector importante del pueblo, sobre todo de los más humildes.
(...) –Insisto. ¿Cómo podría definirse en términos políticos convencionales el gobierno de Kirchner?
-Lo podríamos denominar socialdemócrata de izquierda, para situarnos a la izquierda de Cardoso en Brasil y a la izquierda de Alfonsín. Pero más allá de ese cambio en la ubicación del peronismo, todo va a depender de la eficacia de las políticas que desarrolle el Presidente.
-El discurso de Kirchner en el Congreso, ¿era el que esperaba o lo sorprendió?
-Yo firmaría ese discurso. En un ciento por ciento lo firmaría. Es un discurso que marca líneas muy fuertes de cambios pendientes en el país.
-¿Qué cambios?
-En los tres niveles: el eje político-cultural-institucional, que es tópico central en la Argentina, patrimonio quizá de los sectores medios urbanos pero que se ha extendido; el tema de encontrar un proyecto económico alternativo al de la década del ’90 que es una búsqueda pendiente. América latina no tiene un nuevo paradigma de desarrollo que concilie crecimiento productivo, empleo y mayor justicia social; es decir, redistribución del ingreso. Salimos del chaleco de fuerza de la convertibilidad pero eso automáticamente no construye un proyecto económico estratégico de desarrollo alternativo.
(...) -¿Cuál considera que es la vía para renovar la Corte Suprema? ¿Esperar que renuncien? ¿Reabrir los juicios políticos, como se hará contra Carlos Fayt?
-Es difícil. Hay que ver si se genera un clima en el país, si el gobierno está dispuesto a una consulta no vinculante para que la Corte tome conciencia del nivel de rechazo que tiene en la sociedad. Con una cabeza del Poder Judicial tan impugnada y deteriorada es difícil pensar en una justicia distinta. (...)
-El Presidente plantea la construcción de un capitalismo nacional. ¿Cómo hay que hacer para construirlo?
-Se diferencia bien de la década del ’90 y plantea una relación distinta entre el Estado, el mercado y la sociedad. Acá arrastramos un problema serio que ningún país latinoamericano puso en práctica, como fue extranjerizar drásticamente la economía argentina. De las principales 500 empresas, 320 son extranjeras. ¿Qué hubiera pasado si YPF y Petrobras hubieran hecho una empresa energética integrada de Brasil y la Argentina como parte de la integración energética del Mercosur?
-¿Son revisables aún las privatizaciones?
-Claro. El tema de las privatizadas es que en un clima donde todo se compra y todo se vende, salvando honrosas excepciones, los reguladores han sido todos cooptados por las empresas. Si se percibe que en el poder vale todo, si está permitido que cada funcionario vaya a un lugar y haga ‘caja’, en ese contexto cómo van a funcionar los organismos de regulación. Primero hay que revisar todos los organismos de control.
-Insisto con las privatizaciones...
-Pudo haber empresas que cumplieron con las inversiones, con los contratos, que hicieron bien las cosas y otras que hicieron lo contrario. Un Estado eficiente debe analizar pleigo por pliego, contrato por contrato, desde una posición donde se diga que desde acá empiezan a cambiar las cosas, el respeto a las reglas y a la ley. Los poderosos, los conservadores nunca fueron, en nuestro país, respetuosos de las instituciones y de las reglas. Es mentira el discurso conservador que dice que les importan las reglas. Les importaban las decisiones económicas y, cuando venía una dictadura militar y ponía un economista liberal, avalaban a esa dictadura militar.
(...) -Cuando ha ido a la cancha a ver a Racing, ¿se ha encontrado con Kirchner?
-Hace bastante que no voy, pero lo he encontrado varias veces. Nos decíamos mufa mutuamente, pero debíamos ser mufas los dos, porque siempre perdíamos. Me acuerdo de que una vez alguien me dijo ‘menos mal que no vino Kirchner porque es mufa’. Y yo le dije que tenía su costado positivo porque es un hombre que cree en las utopías. Para ser hincha de Racing hay que creer en las utopías. (...)
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(*) Debate, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2003.






