CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Nuevos cultivos de cereales perennes que crecen con menor cantidad de fertilizante y herbicida, requieren menos combustible para su manejo, y ocasionan menos erosión, que los cereales que se siembran anualmente, podrían estar disponibles dentro de dos décadas, según un equipo de investigadores.
Los cereales perennes serían una de las innovaciones más importantes en los 10.000 años de historia agrícola, y podrían convertirse en una realidad en los campos de cultivo dentro de un periodo bastante corto de tiempo si se recurre a los programas de reproducción correctos. Así lo indica John Reganold, profesor de ciencias del suelo en la Universidad Estatal de Washington y coautor principal del estudio junto con Jerry Glover, de igual especialidad y que ahora está en el Instituto de Tierras en Salina, Kansas.
Alcanzar el objetivo descrito dependerá del progreso que se vaya alcanzando. Cuantas más personas se involucren en el proyecto, más se acortará la espera.
El estudio presentado por el equipo de Reganold es un llamamiento para ponerse manos a la obra en una cuestión crítica para la humanidad e intentar solventarla. La mitad de la población mundial, que sigue creciendo en número de individuos, vive de lo que produce la tierra en zonas marginales bajo riesgo de ser degradadas biológicamente como consecuencia de la producción de cereales anuales (de temporada). Los cereales perennes amplían las posibilidades de los agricultores para mantener los fundamentos ecológicos de sus cultivos.
Los granos perennes, dicen los autores, tienen más largas temporadas de crecimiento que los cultivos anuales, y sus raíces más profundas permiten a las plantas de sacar mayor partido de las precipitaciones. Sus más grandes raíces, que pueden llegar a 3,5 metros de profundidad, reducen la erosión, reconstruyen el suelo y absorben carbono de la atmósfera. Requieren menos pasos de maquinaria agrícola y menos herbicidas, características clave en las regiones menos desarrolladas.
Por el contrario, los granos anuales pueden perder cinco veces más agua que los cultivos perennes, y 35 veces más cantidad de nitrato, un valioso nutriente de las plantas que pueden migrar del campo y contaminar el agua potable, creando "zonas muertas" en las aguas superficiales.
Las versiones perennes de los cereales principales, en fase de desarrollo, podrían escapar a muchas de las limitaciones medioambientales que sufren los cereales de temporada, a la vez que ayudar a alimentar a un planeta cada vez más hambriento.
Las investigaciones sobre cereales perennes se están llevando a cabo en la Argentina, Australia, China, India, Suecia y USA. La Universidad Estatal de Washington acumula más de una década de experiencia en este campo, específicamente con el trigo perenne, en un proyecto liderado por Stephen Jones, director del Centro de Investigación de Mount Vernon, dependiente de la citada universidad.
Los autores del nuevo estudio creen que la investigación sobre los cereales perennes puede verse acelerada si a ella se le dedican una mayor cantidad de personal, más terrenos de experimentación y más tecnología. Abogan por que se le dediquen a esta labor tantos esfuerzos y recursos como se emplean ahora para el desarrollo de los biocombustibles alternativos.
Estos cultivos, también conocidos como plantas vivaces, se mantienen vivas año tras año, pudiéndose recoger la cosecha cada año sin necesidad de tener que arrancar los matojos del suelo, ni volver a sembrar.
Grupos de investigación en la Universidad de Manitoba (USA), en la Universidad Western Australia, en el Land Institute (USA) o en el Instituto de Investigación para Cultivos Alimentarios en Kunmimg (China), por poner algunos ejemplos, están trabajando en programas para obtener variedades de cereales perennes, que no haya que replantar año tras año. Se trabaja con variedades de arroz, mijo, maíz, soja y otras. Lo que intentan es recuperar y adaptar, mediante programas de cruce tradicional, variedades silvestres de cereales, de las que derivan nuestros cultivos actuales.
Los cereales suponen el 80% de los cultivos y son la pieza básica de la alimentación mundial de las personas y el ganado. Aún faltan unos años para poder obtener variedades comerciales pero, de conseguirlo, las mejoras podrían ser notables para la agricultura y, también, para la biodiversidad. Las plantas perennes se convertirían en un ecosistema estable y también retendría considerables cantidades de carbono.
Cultivos perennes: La revolución agrícola que puede reemplazar a los transgénicos
Nuevos cultivos que precisan menos fertilizantes y herbicidas, que se mantienen más tiempo en el suelo y que desgastan menos los recursos naturales están presentando una nueva opción que podría reemplazar a los transgénicos, hegemónicos hoy en día. Los cultivos perennes podrían representar una revolución agrícola como no se ha visto en 10 mil años.
11 de agosto de 2010 - 00:00






