¿Qué ocurre en la política argentina? La ilegalidad e inutilidad de los candidatos

¿Qué ocurre con nuestros políticos que deben recurrir a los extranjeros para que los asesoren? Pero ante todo: ¿qué ocurre con la ilegalidad de la mayoría de la candidaturas, entre ellas la de la propia Cristina, la de Daniel Scioli y la de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires. Todos quieren mandar en tierra ajena.

No sorprendió hoy que Scioli haya elegido como asesor para su campaña al reconocido y costosísimo estadounidense James Carville, quien ya trabajó en la Argentina con Duhalde y se retiró ante la 'incapacidad' argentina. ¿Qué ocurre con nuestros políticos que deben recurrir a los extranjeros para que los asesoren? Duhalde trabajó también con el brasilero Duda Mendonca, De la Rúa tuva a Dick Morris, y Macri al ecuatoriano Durán Barba.
Pero antes de esta cuestión, hay una primera: Scioli (como De Nárvaez) debe saber si la justicia lo autoriza a presentarse como candidato a la gobernación bonaerense.
Scioli no puede presentarse como candidato a gobernador porque no cumpliría con el requisito de haber ejercido durante cinco años la ciudadanía bonaerense.
A fines de 2006, la conducción de la UCR presentó un recurso judicial para oponerse a la eventual candidatura de Scioli, invocando un artículo constitucional que exige haber "ejercido la ciudadanía" en la provincia.
Gerardo Morales y Carlos Gorosito iniciaron el expediente en el juzgado federal Nº 1, con competencia electoral, a cargo de Manuel Blanco. Solicitaron un pronunciamiento de la justicia sobre el cumplimiento de los requisitos constitucionales del postulante. "El objetivo es tener toda la información con relación a los derechos civiles de Scioli para hacer la impugnación, cuando corresponda", explicaba Morales.
"No alcanza con haber vivido en la provincia, porque no ha tenido ejercicio pleno de la ciudadanía", insistía Morales. "En cualquier momento —ironizó— el ex motonauta terminará siendo candidato en Santa Cruz".
Pero las impugnaciones deben realizarse cuando esté la candidatura formal de Scioli.
Por ello también los reclamos del lavagnismo no se convirtieron hasta el momento en una impugnación ante la Justicia Electoral. Según emitió en un comunicado "lo que no sería aceptable es dejar prosperar cualquier intento de violar la Constitución bonaerense".
Por su parte, el candidato radical, Ricardo Alfonsín aclaraba hace unos días en diálogo con un matutino porteño: "El partido hizo una presentación a la Justicia para que nos informara si Scioli había tenido domicilio en la provincia de Buenos Aires con ejercicio de la ciudadanía. La respuesta fue negativa. Desde el punto de vista institucional está expresamente inhabilitado para ser candidato. Además padece una inhabilitación política. No está en condiciones de defender con autonomía el avance del Poder Ejecutivo en la provincia. En los casos en que haya intereses contrapuestos, como seguramente ocurrirá, actuará como el interventor del gobierno nacional.
Su actitud será muy parecida a la de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, que jamás presentó un proyecto en favor de la provincia. Nos están privando de hospitales, de escuelas y de seguridad. La impugnación la decidirá el partido. Espero que la Justicia federal, interferida por el Ejecutivo, no persista en su intención de proscribir la fórmula Lavagna-Morales."
Recordemos que en los últimos días del año 2006, Scioli cambió su domicilio a la localidad bonaerense de Benavídez.
Pero el motonauta no es el único candidato para la gobernación bonaerense que cuya postulación roza la ilegalidad.  Se sabe también que existen dudas acerca de la posibilidad de que Francisco De Narváez pueda estar habilitado para presentarse como aspirante a la gobernación, ya que no nació en el país ni sus padres son argentinos.
El candidato nació en Colombia y espera ansioso la habilitación. En efecto, está previsto que la Junta Electoral provincial se expida al respecto en los próximos días.
Como frutilla de la torta vale mencionar la candidatura de Cristina Kirchner, designada por el "dedo presidencial".