Tras el récord de calor en todo el mundo del último verano del norte aseguran que 2023 superará a 2016 como el año más cálido de la Tierra. Los expertos lo anticiparon al cierre del mes pasado: Hay un 93% de probabilidades de que el 2023 se convierta en el año más caluroso de la historia, superando los índices de 2016, que fue el período más cálido registrado hasta el momento. Y por supuesto, las consecuencias no pasarán inadvertidas.
CAMBIO CLIMÁTICO
2023 y el camino hacia el año más caluroso de la historia
Quedan solo días de este 2023, y está claro que será el año más caluroso registrado por los humanos en la Tierra. Una preocupante coincidencia en los informes.
Los científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) calcularon que hay un 93,42% de posibilidades de que ello ocurra y ese porcentaje es casi el doble de lo estimado un mes antes (46,82%) y 86 puntos porcentuales más que la proyección de principios de año (6,9%).
Robert Rohde y Berkeley Earth, entidad sin fines de lucro que emitió un informe alarmante sobre la situación del pasado agosto y las proyecciones que se observan para fin de año, estima en más de un 99% las posibilidades de que 2023 sea el más cálido, un gran salto desde principios de año, cuando situaron las probabilidades en sólo el 14%.
Científicos de Copernicus indicaron que la previsión para el resto del año apunta a que esta realidad ya es, al día de hoy, " virtualmente cierta".
La cifra del peligro: 1,5ºC
Y los impactantes récords de temperatura vienen acompañados de una triste realidad:
Esto significa también que no se ha logrado reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en suficiente medida: la acción fue escasa y lenta.
Un planeta sobrecalentado altera la dinámica atmosférica y, por tanto, provoca la llegada de fenómenos meteorológicos más frecuentes y también más extremos, como la sequía o huracanes.
En tanto, las olas de calor y los incendios seguirían siendo una realidad con la que tendríamos que convivir. Pero los peligros de sobrepasar este límite van más allá: muchas de las consecuencias del cambio climático serán irreversibles.
Estas contundentes cifras llegaron poco antes del inicio de la COP28, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023, que este año tuvo lugar en Emiratos Árabes Unidos.
Transcurrió desde el 30 de noviembre hasta el 12 de diciembre. Según comentarios de Samantha Burgess, directora adjunta del Servicio de Cambio Climático en Copernicus, la sensación de urgencia por abordar la crisis climática en esta cumbre era mayor que nunca, debido a que este año ya se alcanzó, según algunas estimaciones, una media global de 1,43ºC por encima de la media preindustrial.
El balance final fue "bueno" ya que los responsables de las negociaciones de casi 200 países reconocieron por primera vez la necesidad de abandonar los combustibles fósiles; es decir, el carbón, petróleo y en menor medida el gas.
"Aunque en Dubai no hemos pasado página a la era de los combustibles fósiles, este es el principio del fin", declaró el Secretario Ejecutivo de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, Simon Stiell, en su discurso de clausura.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, subrayó que la era de los combustibles fósiles debe terminar con justicia y equidad. "Hay que apoyar a los países en desarrollo en cada etapa del camino", afirmó en su declaración de clausura de la COP28.
Combustibles fósiles, en el centro de la escena y el "sinsabor" de la COP28
Cierto es que como el aumento de la temperatura global deja poco margen para cumplir con la meta del Acuerdo de París de evitar que la temperatura suba más de 1.5ºC, se puso a los combustibles fósiles en el centro de la escena en la COP28.
El sector energético es el principal responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero a partir de la quema de combustibles fósiles. Hasta ahora, las conferencias de cambio climático solo habían acordado avanzar sobre el carbón, el combustible más contaminante.
El texto final de la conferencia en Dubai llama a los países a impulsar la transición hacia la eliminación de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos para 2050, de una manera justa, ordenada y equitativa, con los países desarrollados a la cabeza. Además, se pide a todos los países triplicar la capacidad de las energías renovables para 2030.
El resultado fue descrito como "histórico" por el presidente de la COP28, Sultán al Jaber, criticado previo a la conferencia por su doble rol como CEO de ADNOC, la principal empresa petrolera de Emiratos Árabes. Además, filtraciones de documentos públicos revelaron el lobby del sector petrolero para evitar mayores compromisos.
En efecto, organizaciones de la sociedad civil y algunos países en vías de desarrollo cuestionaron las limitaciones del acuerdo. El texto abre la puerta a utilizar "combustibles de transición", como el gas natural, que si bien genera menos emisiones también contamina. Además, el texto utiliza un vocabulario menos ambicioso que el que consideran necesario.
"Si bien el texto menciona la reducción del consumo y producción de combustibles fósiles en una forma justa y ordenada, la meta de hacerlo hasta el 2050 evidencian que la COP28 no ha entendido la urgencia de la transformación que se requiere", criticó en diálogo con el sitio 'Chequeado' Javier Dávalos Gonzalez de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente.
Para Alejandra López, directora de diplomacia climática en la organización ambiental Transforma, si bien queda un "sinsabor" de que los intereses de los países vulnerables no fueron tomados en cuenta, hace unos años era imposible hablar de combustibles fósiles en las COP climáticas.
"Ese es el mensaje que debemos sopesar", afirmó al mencionado sitio.
La postura argentina
Por su parte, nuestro país tuvo la particularidad de cambiar de gobierno mientras se estaba desarrollando la conferencia de cambio climático, algo que también había ocurrido en 2015.
El Gobierno del ex presidente Alberto Fernández envió una delegación de representantes de diferentes ministerios, encabezada por la ex secretaria de cambio climático, Cecilia Nicolini.
Y si bien no se esperaba que el actual presidente Javier Milei enviara un representante a la conferencia tras sus declaraciones negacionistas de la ciencia climática y de su decisión de eliminar el ministerio de ambiente, el 10 de diciembre llegó a Dubai Marcia Levaggi, quien fue nombrada como secretaria de Política Exterior en Cancillería.
En diálogo con periodistas en la COP28, Levaggi sostuvo que viajó a Dubai para "traer tranquilidad" a la comunidad internacional de que la Argentina continuará formando parte del Acuerdo de París.
Si bien las emisiones de Argentina son relativamente bajas en comparación con otros países (0,8% del total global de emisiones y puesto 49 de 198 países en emisiones per cápita), la matriz energética dependiente de combustibles fósiles y las emisiones de ciertos los sectores agroindustriales suponen desafíos significativos en términos de mitigación.
Los combustibles fósiles representan hoy cerca del 60% de la generación de electricidad en la Argentina, porcentaje que se pretende reducir al 35% para 2030 mediante la expansión de las energías renovables, de acuerdo al Plan de Transición Energética presentado este año. El sector energético es responsable del 45% de las emisiones del país.
Para Camila Mercure, analista de Política Climática en Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la Argentina debe avanzar en la implementación del plan con políticas acordes a sus necesidades, prioridades y posibilidades:
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