La evidencia de la tortura física, de las mutilaciones y el horror bajo las garras de Hamás, empiezan a salir a la luz tras los relatos de varios rehenes liberados y sobrevivientes que fueron testigos de crudos abusos sexuales perpetrados por los terroristas.
TESTIMONIOS
La violencia sexual de Hamás: Exrehenes hablan del martirio
Sobrevivientes cuentan que vieron cómo Hamás ejerció la tortura y el abuso sexual. USA plantea que no liberan al resto de los 130 rehenes para que no salga más a la luz tales atrocidades.
Aviva Siegel, una ciudadana israelí-sudafricana de 64 años, que fue liberada en noviembre tras permanecer 51 días secuestrada —pero su esposo aún permanece como prisionero de Hamás—, relató este martes (09/01) ante el Knesset/Parlamento que vio con sus propios ojos la tortura y el abuso a una mujer soldado israelí, estando ambas privadas de su libertad en los túneles del enclave palestino.
“Conocí a otra mujer secuestrada, y perdón por el lenguaje, pero el hijo de puta [terrorista de Hamas] la tocó. No me dejaron abrazarla; no me dejaron abrazarla”, dijo en alusión a que vio cómo una rehén volvía del baño adolorida y con signos de haber sido abusada sexualmente.
"Había otra mujer soldado allí. La torturaron a mi lado, y yo soy testigo de ello, testigo de lo que pasó allí. Es insoportable", también contó y se quebró al rememorar las atrocidades que vio en su cautiverio.
Su testimonio concuerda justamente con el de otras víctimas y con el exhaustivo informe de la Lahav 433, la principal unidad de la Policía Nacional de Israel, que recopiló pruebas de docenas de casos de abusos sexuales perpetrados por Hamás tanto el día de la masacre del 7 de octubre (en sus kibtz y en el festiva Supernova) como en el cautiverio de Gaza.
Es más, los primeros días de enero el diario New York Times reveló nuevos detalles de la masacre y del secuestro de civiles de parte de la milicia terrorista, que muestran un patrón de violaciones, mutilaciones y brutalidad extrema contra las mujeres.
En uno de los videos que exhibe los crímenes de lesa humanidad de Hamás, a los que accedió las Fuerzas de Defensa de Israel y el New York Times, hay un cadáver encontrado en la Ruta 232 cerca de la 'rave israelita' masacrada: una mujer acostada boca arriba, con el vestido roto, las piernas abiertas y la vagina expuesta. Su rostro está quemado hasta quedar irreconocible y su mano derecha cubre sus ojos.
Se trataba de Gal Abdush, madre de dos hijos de un pueblo de clase trabajadora en el centro de Israel, que desapareció junto a su marido de la fiesta 'rave'.
En ese sentido, Israel también confirmó a fines de octubre el asesinato de la influencer alemana Shani Louk, quien apareció en un video viralizado por el propio Hamás, tras su secuestro del festival de música Supernova. En el clip se la ve boca abajo, despatarrada, visiblemente herida y con poca ropa: la exhibían como un 'trofeo de guerra' en la parte de atrás de una camioneta.
Basándose en imágenes de video, fotografías, datos de GPS de teléfonos y entrevistas con más de 150 personas, incluidos testigos, personal médico, soldados y consejeros de agresiones sexuales, el New York Times identificó al menos siete lugares donde mujeres y niñas israelíes fueron agredidas o mutiladas sexualmente.
Incluso los funcionarios israelíes afirman que en todos los lugares donde atacaron los terroristas de Hamás —la fiesta 'rave', las bases militares a lo largo de la frontera de la Franja de Gaza y las kibutz— las mujeres fueron agredidas de manera brutal, hecho que según ellos constituye un patrón de su ataque sorpresa.
El New York Times que entrevistó a varios forenses y a las fuerzas de seguridad de Israel que encontraron cadáveres en el sector de la fiesta Supernova, a lo largo de la Ruta 232 y en las kibutz, señalan que hay evidencia del abuso sexual cometido por Hamás: piernas abiertas, ropa rota y marcas de violación en sus genitales.
De hecho, el Times vio fotografías del cadáver de una mujer que los servicios de emergencia descubrieron entre los escombros de un kibutz asediado, con docenas de clavos incrustados en sus muslos e ingle. El Times también vio un video, proporcionado por el ejército israelí, que mostraba el cuerpo de dos mujeres soldados israelíes, muertas en una base cerca de Gaza, con disparos en sus vaginas.
Una joven llamada Sapir, una contadora de 24 años, sobreviviente de la masacre de la fiesta Supernova, es una testigo clave de la policía israelí y su nombre completo permanece bajo anonimato por su seguridad.
Contó que a las 8 a. m. del 7 de octubre, estaba escondida bajo las ramas bajas de un tupido árbol de taray, justo al lado de la Ruta 232, a unos 6,5 kilómetros al suroeste de la fiesta. Le habían disparado en la espalda, pero se hizo la muerta y se cubrió con ramas para sobrevivir.
A unos 15 metros de su escondite, dijo que vio motos, autos y camiones de Hamás que se detenían. Sostuvo que divisó a “unos 100 hombres”, la mayoría vestidos con uniforme militar y botas de combate. “Era como un punto de reunión”, precisó.
Según su relato, estos terroristas violaron a varias mujeres, entre ellas a una joven con cabello color cobrizo, que la vio con sangre corriendo por su espalda y los pantalones bajos hasta las rodillas. Un hombre le jaló el cabello y la obligó a inclinarse. Otro la penetró, y cada vez que ella se estremecía, el hombre le hundía un cuchillo en la espalda.
La sobreviviente israelí testificó que luego vio a otra mujer “desmenuzada en pedazos”: mientras un terrorista la violaba, otro sacó un cúter y le cortó un seno.
Sapir también relató que los hombres le cortaron la cara a la mujer y, luego, ésta desapareció de la vista. Casi al mismo tiempo, vio a otras tres mujeres violadas y a los terroristas cargando las cabezas decapitadas de otras tres mujeres.
La testigo clave proporcionó fotografías de su escondite y sus heridas; los agentes de policía respaldaron su testimonio y publicaron un video de ella, con el rostro borroso, contando parte de lo que vio.
Raz Cohen, un consultor de seguridad, que sobrevivió a los ataques del 7 de octubre escondiéndose en el lecho de un arroyo seco cerca de la 'rave' israelí, recordó que a unos 36 metros delante de él, una camioneta blanca se detuvo y sus puertas se abrieron de golpe.
Cohen afirmó que entonces vio a cinco terroristas, vestidos de civil, todos con cuchillos y uno con un martillo, arrastrando a una mujer por el suelo. Era joven, estaba desnuda y gritaba.
“Todos la rodearon”, dijo Cohen y habló de una mujer secuestrada que fue víctima de una violación en manada. “Entonces, uno de ellos levantó un cuchillo”, dijo, “y simplemente procedieron a masacrarla”.
La colectividad Judía ante estas aberraciones pide un pronunciamiento contundente de la ONU, que si bien condena los bombardeos israelíes en Gaza y la masacre de Hamás del 7 de octubre, no ha tenido una postura de contundencia contra el abuso sexual y las torturas sufridas por los civiles, indistintamente de su género.
El portavoz del Departamento de Estado de USA, Matthew Miller, incluso habló de que la pausa humanitaria la frenó Hamas porque no quiere liberar al resto de las y los 130 rehenes, ya que es factible que muchos hayan muerto o hayan sido victimas de atrocidades, las cuales podrían contarles con más lujo de detalle a la prensa.
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