GERMANTOWN, Maryland (

Contreras viene del pueblo Chiguayante, al sur del país, donde su padre laboraba como trabajador textil y su madre como vendedora callejera. Otro de los científicos del NIH, Patricia Burgos, especialista en biología, es la hija de un trabajador municipal de Riobueno, una pequeña población también en el sur de Chile.
Contreras está casado con la investigadora del NIH Frances Calderón, en tanto Burgos con su colega bioquímico Gonzalo Mardones.
Burgos se ha convertido en la portavoz no oficial de los científicos chilenos del NIH. Burgos ha dicho que quiere ''dar la voz de alerta'' de la situación que tienen, y está confeccionando una lista de colegas científicos que, al igual que ella, fueron patrocinados por el gobierno de Chile, pero ``tienen grandes posibilidades de permanecer en USA''.
Jorge y Frances Contreras recibieron respaldo en la beca que les otorgó el gobierno chileno para los seis años que pasaron estudiando sus doctorados en la Universidad Católica, en Washington, además de un estipendio mensual de US$ 1.500.
Después de obtener sus doctorados, los aspirantes a científicos por lo general pasan varios años realizando trabajos posdoctorales en Europa y en instituciones estadounidenses como el NIH.
El problema es que pocos países pueden igualar la riqueza científica del NIH, que cuenta con 27 centros que investigan desde la cura para el cáncer hasta la adicción al alcohol. Su presupuesto anual de US$ 28.000 millones es igual a un cuarta parte del producto interno bruto chileno.
Esto ha convertido lógicamente al NIH en un imán para los científicos jóvenes de todo el mundo.
Alrededor de dos terceras partes de los 3,800 investigadores que hay en el NIH llegan allí procedentes de programas internacionales, en su mayor parte de China, India y Japón, dice García-Pérez.
La especialista expresa que países como México y Chile van a tratar de atraer a sus talentosos científicos, y el NIH puede dar préstamos de dinero a los profesionales que decidan volver a sus países. García-Pérez menciona el caso de Gerardo Gamba, un famoso especialista mexicano en los riñones que ganó un préstamo del NIH para realizar trabajos en México.
En Chile, un programa gubernamental paga incluso parte del salario inicial de un científico en una firma privada.
En la actualidad, el NIH está trabajando conjuntamente con Chile para establecer un programa para cinco prometedores científicos chilenos, gracias al cual podrán pasar cinco años en la universidad de Bethesda, y luego volver a Chile a un empleo de una exclusiva facultad universitaria durante dos o tres años. Este sería el primer programa de su tipo en funcionar con un país de América Latina.
Burgos y Mardones quieren regresar a Chile cuando su beca en el NIH termine en dos años, pero dudan que puedan hallar allí opciones atractivas.
''Nuestra decisión dependerá de las oportunidades que haya'', dice Burgos.
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Masiva fuga de cerebros en Latinoamérica: ¿Una región sin futuro?
La mano de obra calificada huye de países que postergan su desarrollo, odian la meritocracia y no participarán del mundo del futuro. Pero no se trata solamente de la ola de populismo demagógico que invadió Latinoamérica. Por algún motivo que la Argentina debería esforzarse en identificar y resolver, USA sigue atrayendo más que cualquier otro país a la mano de obra de calidad internacional, y este imán sigue siendo el eje de su desarrollo. La siguiente nota fue publicada hoy en USA, y expone un drama: ni siquiera economías florecientes como la de Chile logran retener el talento.
13 de enero de 2007 - 08:17






