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Reacción de la Iglesia Católica por el protocolo del aborto legal (déjà vu de la pelea Ginés-Baseotto)

Sab, 14/12/2019 - 9:07pm
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Por Urgente24

El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud, monseñor Alberto Bochatey denunció que con la nueva normativa "se instala el aborto libre" en la Argentina. Desde el Gobierno no habría respuesta. El cruce recuerda a la pelea entre el ministro de Salud y el obispo castrense en 2005.

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La Iglesia Católica cuestionó este viernes la actualización del protocolo para de interrupción legal del embarazo (ILE) y al flamante ministro de Salud, Ginés González García.

"No sorprende porque el ministro González García es abortista y ya había advertido que no iba a entrar en una discusión por la ley, sino promulgar el Protocolo vía ministerio y obligar a las provincias a que se adhieran. Y así ya se instala el aborto libre en la Argentina", expresó el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud, monseñor Alberto Bochatey, en declaraciones a la agencia católica AICA.

La actualización del protocolo, que tuvo una breve vigencia durante el gobierno de Mauricio Macri, se hizo oficial con su publicación este mismo viernes en el Boletín Oficial

"La táctica es clarísima y era muy previsible, evitando que se genere todo tipo de discusión y un debate democrático. La ciudadanía no está a favor del aborto en la Argentina, como quedó demostrado democráticamente en el Parlamento, en 2018", agregó el religioso.

Bochatey cuestionó puntualmente la modificación por la cual las adolescentes de entre 13 y 16 años pueden realizar una interrupción legal del embarazo sin necesidad de presentar una autorización de sus padres. "Esto es peor que la ley que quisieron promulgar en 2018, que lo aceptaba desde los 14 años", expresó.

"Otro cambio grande es el paradigma del concepto de salud integral, que es física mental y social. Dicen que es exactamente igual que lo que estaba en el código de 1921, pero no es así (.) Este protocolo avala muchos otros factores que no tienen que ver con riesgos de vida o de violación", dijo el prelado.

Por último, el religioso comparó la publicación del protocolo con medidas similares en otros países de la región, en los que "metieron el aborto por la ventana, no por la línea de debate legislativo, contrario a la cultura del pueblo, sin otras propuestas para el cuidado de la mujer". "Esto no es simplemente un tema de salud pública o de medicamentos, sino que se trata de algo más profundo, que es la vida misma", sentenció.

El protocolo -que había sido publicado por el exsecretario de Salud Adolfo Rubinstein y luego derogado por el expresidente Mauricio Macri- fue adoptado a través de la resolución 1/2019, con la firma de González García. La resolución explica que el texto es "una guía" para que los equipos de salud "cumplan con su responsabilidad en la interrupción legal del embarazo contemplado en el marco jurídico argentino".

A pesar de la crítica de Bochatey, el Gobierno evitará confrontar con la Iglesa por el tema del aborto. Por ello fue que el presidente Fernández evitó mencionar el tema en su discurso de asunción, el 10/12.  En el caso puntual del protocolo, distintos voceros de la Casa Rosada descartaron que vaya a haber una respuesta a los comentarios del titular de la Pastoral de Salud cuando, además, la 1ra dama, Fabiola Yáñez, se encuentra en el Vaticano donde se reunió con el papa Francisco en la inauguración de la sede de la fundación pontificia Scholas Occurrentes.

La relación tirante entre el ministro de Salud y la Iglesia Católica es de larga data. Cuando ocupó la cartera durante el gobierno de Néstor Kirchner,  González García fue atacado por el obispo castrense Antonio Baseotto, quien lo acusó de hacer apología del delito por pronunciarse a favor de la despenalización del aborto y e impulsar la repartición de profilácticos. 

En ese entonces, 2005, Baseotto había dicho que el ministro merecía que “le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar”, generando una gran controversia por la asociación a los detenidos arrojados al mar durante la última dictadura. 

Por esas declaraciones, Baseotto fue suspendido como obispo de las Fuerzas Armadas por el gobierno de Kirchner y denunciado ante la justicia federal por el delito de "apología del crimen", pero  fue sobreseído en esa causa por la jueza María Servini aquel mismo año. En tanto, la Justicia del fuero de la Seguridad Social dictó en 2013 que el Estado debía pagarle una indemnización por la suspensión en su cargo, lo que no era procedente porque para ello se necesitaba del acuerdo del Vaticano. 

Baseotto siguió en actividad hasta mayo de 2007, cuando el papa Benedicto XVI le aceptó la renuncia.