CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). Ya a comienzos de 2008, el crecimiento económico comenzaba a debilitarse como resultado de una política económica que subestimó el problema de la inflación, que terminó apreciando el tipo de cambio real, aumentando los costos internos y restándole competitividad al sector exportador y protección a los sustituidores de importaciones.
A su vez, el estallido de la crisis internacional -durante el 3er. trimestre de 2008- impactó negativamente en el nivel de actividad local a través del canal de transmisión real. Concretamente, la crisis internacional deprime el precio de las exportaciones argentinas (commodities) tanto como las cantidades exportadas, generando una menor entrada de divisas.
Se rompe el círculo virtuoso que acompañó el fuerte crecimiento económico del período 2003-2007: menor entrada de dólares implica menor monetización -por parte del BCRA-; y lo que es lo mismo, menor inyección de liquidez en el sistema, menos consumo, menos producto, menos empleo, etc.
Paralelamente, la elevada presión tributaria que impone el Gobierno para desarrollar su política fiscal expansiva, junto con otras medidas poco populares, como la nacionalización de las AFJPs, la intervención del INdEC o el conflicto entre el Gobierno Nacional y el campo por las retenciones a las exportaciones, han generado incertidumbre y desconfianza, incentivando una fuerte fuga de capitales que arremete directamente contra el nivel de actividad, potenciando los males anteriores.
La caída en la demanda de pesos (que no es más que la contracara de la fuga de capitales) retrae inversiones, a la vez que reduce el consumo durable, dado que los agentes eligen demandar dólares en lugar de gastar sus ingresos en bienes y servicios.
Básicamente, son estas las causas de la recesión que atraviesa la economía argentina.
Si bien, la coyuntura internacional influye en la recesión local, los principales orígenes se encuentran en las propias inconsistencias de política económica que ha desarrollado la actual administración.
No obstante, con un soja por encima de US$ 450 por tonelada hacia fin de año, un mundo con mejor "sensación térmica", un dólar más débil (y un real más fuerte) y, un potencial acuerdo con el FMI que garantice cerrar el Programa Financiero 2010, se estría en condiciones de volver a crecer -modestamente- durante el año próximo.
En este marco, el acuerdo con el FMI exigiría introducir, al menos, tres cambios importantes en materia de política económica:
> 1ro., impone modificar la política fiscal, haciendo crecer el gasto por debajo del ritmo de expansión de los recursos para volver a acumular superávit primario.
> 2do., exige refundar el INdEC.
> 3ro., obliga a solucionar el tema de los hold-outs y el club de París.
Aún en este escenario optimista, la salida de la crisis sería suave.
Una salida dinámica de la crisis requiere fuertes niveles de inversión, y no se visualiza aún un contexto apropiado tanto internacional como doméstico.
Está claro que nuestro país no saldrá, ni acortará su actual recesión aplicando las tradicionales políticas contra cíclicas expansivas fiscales y monetarias que se aplican en otros países del mundo.
La política fiscal pro cíclica, excesivamente expansiva e inflacionaria, aplicada durante el período de bonanza 2006/2008 nos quitó esa posibilidad.
El sector público nacional no ahorró en épocas de 'vacas gordas', y, por ende, hoy no tiene margen para aumentar el gasto e intentar amortiguar la actual recesión. Además, la caída de la demanda de dinero y fuga de capitales impiden hacer política monetaria expansiva (contra cíclica).
En otras palabras, Argentina no tiene herramientas fiscales ni monetarias para salir y acortar la recesión.
Por el contrario, depende básicamente, de seguir contando con la suerte de un mundo que continúe "jugando a favor" y también, de adoptar políticas racionales que por lo menos, no profundicen la actual salida de capitales del sistema y permitan el regreso del país al mercado voluntario de deuda.
La suerte que nos viene acompañando en los últimos años nos da, ahora, una nueva oportunidad, está en nosotros aprovecharla.
En el otro extremo, un escenario más negativo no debe descartarse si se continúan cometiendo errores de política.
Estos errores, que profundizarían y alargarían la actual recesión, se podrían resumir como una intensificación de las políticas aplicadas durante los últimos 2 años.
Es decir, si luego de las elecciones, la actual administración incrementa la tasa de crecimiento del gasto y deteriora, aún más, el superávit primario, continúa con su política de expropiación para el sector privado, intensifica su intervención en los mercados y sigue cambiando las reglas de juego debilitando la seguridad jurídica y las instituciones, la recesión actual no sólo se profundizaría, sino que se prolongaría en el tiempo.
Así, mientras el mundo se encontrase saliendo de la crisis global, Argentina podría estar sistemáticamente hundiéndose aún más en su actual recesión.
Durante el 1er. trimestre del año, la economía argentina creció un 2% respecto a igual período de 2008, según la estimación del INdEC.
Sin embargo, en relación al 4to. trimestre de 2008, el Producto Bruto Interno se expandió en un 0,1%, en términos desestacionalizados, evidenciando claros signos de desaceleración económica.
En efecto, la tasa de crecimiento trimestral es la menor desde el 2003.
Analizando la evolución del producto (a precios constantes) por el lado de la Demanda y Oferta Global se observa que el Consumo Privado creció un 1,5% en relación al 1er. trimestre de 2008, manifestando un menor ritmo de crecimiento del principal motor de nuestra economía (se expandía un 8,3% durante el mismo período de 2008), que actualmente representa el 67% de producto.
En tanto que el Consumo del Sector Público, mostró un incremento anual del 6,8%, superior al ritmo de expansión de igual trimestre de 2008 (6,6%).
En efecto, el gasto público parece ser la única variable que no exhibe una marcada desaceleración, dada la intención del gobierno de amortiguar la caída en el nivel de actividad mediante políticas fiscales expansivas.
Por su parte, la Inversión Bruta Interna Fija se redujo un 14,2% durante el 1er. trimestre de 2009, luego de mostrar una merma del 2,6% durante el último trimestre de 2008.
De este modo, la IBIF representa el 19% del PBI. Dentro de la Inversión en Equipo Durable de Producción, sobresale la caída del componente importado, cuya tasa de decrecimiento en el 1er. trimestre del año (-38%) superó ampliamente el registro del componente de origen nacional, cuya reducción alcanzó sólo un 7,3% durante el mismo período.
De este modo, la inversión en equipo durable presentó una merma interanual del 28% en términos agregados.
En tanto que la inversión en construcción -que absorbe el 61% de la IBIF total- presentó una caída del 2,3%, mostrando claros signos de recesión, si se lo compara tanto con los registros del mismo período de 2008 (10,1% a/a), como con los registros de los últimos 5 años.
La buena performance que había mostrado la inversión en los últimos años llevó a que la participación de esta en el PBI se haya recuperado hasta superar los niveles previos a la crisis iniciada en el 2do. semestre de 1998.
No obstante, el actual contexto de incertidumbre, con expectativas de devaluación y su consecuente fuga de capitales, desalientan la evolución de la inversión, en tanto que se reduce el horizonte de predecibilidad.
Las Exportaciones de bienes y servicios registraron una reducción interanual del 11,8% en el 1er. trimestre de 2009, como consecuencia directa del estallido de la crisis internacional –durante el 3er. trimestre de 2008- que impacta en la economía argentina deprimiendo los precios y las cantidades exportadas.
Mientras que las importaciones de bienes y servicios cayeron un 24% aproximadamente, respecto del 1er. trimestre del año pasado, impulsadas por la merma de compras de bienes de consumo y -sobre todo- de capital.
Por sector
Analizando los componentes del PBI por el lado de la oferta, se observa una marcada diferencia en la dinámica de los sectores productores de bienes respecto de los productores de servicios.
A priori, los sectores productores de bienes registraron una reducción de su producción cercana al 3,2% anual, forjada por el desempeño del sector agrícola-ganadero (-14%), industrial (-1,2%), de la construcción (3,5%), de explotación de minas y canteras (-0,4%) y de la pesca (-2,5).
Paralelamente, los sectores productores de servicios fueron los más dinámicos durante el mismo período, al exhibir una expansión del 4,7%, impulsado por el crecimiento de las actividades de intermediación financiera (4,7%), del transporte, almacenamiento y comunicaciones (7,3%), de las actividades inmobiliarias (5,5%), de la hotelería y gastronomía (5%) y del comercio mayorista y minorista y el turismo (2%).
Obsérvese que todos los sectores productores de bienes presentaron caídas en sus niveles anuales de producción, en tanto que los sectores productores de servicios registraron incrementos de producción.
Concretamente este comportamiento responde a la modificación de precios relativos que trajo aparejada la crisis internacional.
En efecto, una de las consecuencias más inmediatas de la crisis fue deprimir el precio de los commodities (materias primas, alimentos, energía, metales, etc.).
La reducción del precio de estos bienes en el mercado internacional se traslada inmediatamente al mercado doméstico generando modificaciones en las elecciones de producción de los empresarios.
Es lógico pensar que una reducción unilateral de los precios finales de determinados bienes tienda a deprimir los niveles de rentabilidad de dichos productos.
Así, la evidencia empírica pone de manifiesta que mientras que los precios de los bienes crecen sólo un 2,9% entre el 1er. trimestre de 2009 y el mismo período de 2008, los precios de los servicios se incrementan un 16,5% durante el mismo período, según el índice de precios implícitos del PBI.
De este modo, la modificación de precios relativos, tiende a modificar los niveles relativos de producción.
¿A quién le importa el INdEC? La realidad es que la recesión puede profundizarse y extenderse
Acerca de la recesión y las perspectivas de corto plazo, la consultora Economía & Regiones, que dirigen Rogelio Frigerio y Alejandro Caldarelli, difundió su informe El Nivel de Actividad Económica en el 1er. Trimestre 2009. Debe recordarse que el discurso oficial, avalado por el destrozado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, no hay recesión en la Argentina sino crecimiento sostenido... El siguiente trabajo advierte: "Si luego de las elecciones, la actual administración incrementa la tasa de crecimiento del gasto y deteriora, aún más, el superávit primario, continúa con su política de expropiación para el sector privado, intensifica su intervención en los mercados y sigue cambiando las reglas de juego debilitando la seguridad jurídica y las instituciones, la recesión actual no sólo se profundizaría, sino que se prolongaría en el tiempo".
19 de junio de 2009 - 10:40








