Con una subsidencia anual de hasta 25 centímetros en algunas zonas, Yakarta encabeza la lista de megápolis del Sudeste Asiático que se hunden en el subsuelo, por delante de Bangkok, Ho Chi Minh y Manila. Una de los principales causas del hundimiento de estas metrópolis que juntas suman una población de casi 40 millones de personas, sin contar la periferia, es la extracción del agua subterránea, acción que se ha disparado en el Sudeste Asiático durante las últimas décadas por el vertiginoso desarrollo urbanístico.
ALARMA
Bajo el agua: A esta ciudad se la está tragando (muy rápido) la tierra
Yakarta, la capital de Indonesia, es hogar de 10 millones de personas pero también es una de las ciudades que más rápido se está hundiendo en el mundo.De no tomarse medidas, partes de esta megalópolis podría quedar completamente sumergida para 2050. ¿Es ya demasiado tarde? Acá te contamos los detalles:
13 de agosto de 2018 - 17:53
Yace sobre tierras pantanosas, acariciada por el mar de Java y 13 ríos que la atraviesan. Así que no sorprende que las inundaciones sean frecuentes en Yakarta y, según los expertos, estén empeorando. Pero no se trata solo de inundaciones fenomenales: esta masiva ciudad está literalmente desapareciendo, hundida dentro de la tierra.
Deltares calcula que entre 2015 y 2025 las zonas más afectadas de Yakarta se habrán hundido alrededor de 1,8 metros; las de Manila, unos 40 centímetros; y las de Bangkok y Ho Chi Minh, unos 20 centímetros.
Uno de los expertos de la consultora en Yakarta, Peter Letitre, detalló a Efe que en el caso de la capital indonesia "podrían pasar entre 10 y 15 años antes que la subsidencia del terreno se reduzca drásticamente" una vez se detenga la extracción de agua subterránea.
El 40 por ciento de la superficie de Yakarta ya se encuentra por debajo del nivel del mar, y para 2025 barrios como Pluit o Muara Baru, próximos a la costa, podrían descender hasta los tres metros por debajo de la línea del océano.
"Si no se llevan a cabo las medidas adecuadas el nivel de las inundaciones podrá llegar a dos, tres y cuatro metros por lo que no hay manera de que la gente pueda sobrevivir. Si son dos metros, la gente puede subirse al segundo piso de la vivienda", añadió el consultor holandés.
Los planes para detener la extracción de agua subterránea en Yakartase encuentran en una fase inicial en la que se elabora un mapa de las zonas más afectadas, luego vendrán otras medidas, como proponer alternativas de suministro o aumentar el reciclado de agua en industrias y edificios.
Mientras, las autoridades estudian la construcción de un gran dique marítimo en la bahía de Yakarta.
Otras ciudades del Sudeste Asiático se encuentran en una fase diferente a la hora de afrontar el problema.
Bangkok se hunde a una media de entre dos y tres centímetros al año en sus barrios más afectados, según datos oficiales, pese a que ha conseguido frenar la subsidencia con una normativa de 1977 contra de la extracción ilegal de agua subterránea que en ocasiones se aplica con laxitud.
Ho Chi Minh cede hasta ocho centímetros al año en las áreas más afectadas, de acuerdo a un estudio académico de 2009, pero además el 70 por ciento de la ciudad se encuentra amenazada de inundaciones.
Las autoridades de la antigua Saigón han empezado a implementar restricciones en la extracción de agua aunque, según Deltares, todavía es pronto para observar los efectos.
Por su parte, Manila se hunde hasta 4,5 centímetros al año en algunas zonas a pesar de que el Gobierno reguló las extracciones de agua con fines industriales.
Otro problema de la capital filipina es que el suministro a través de las tuberías "no mantiene el ritmo con el crecimiento urbanístico", señaló Letitre.
El experto de Deltares opinó que el aumento del nivel del mar, que algunos expertos estiman entre cinco y seis milímetros al año, en comparación con el hundimiento de las megápolis "juega un papel relativamente pequeño".
Tokio puede servir de ejemplo a Yakarta, Bangkok, Ho Chi Minh y Manila, porque detuvo el hundimiento a mediados de los setenta, después de alcanzar los cuatro metros por debajo del nivel del mar en algunos puntos, gracias a una regulación estricta y políticas de ahorro de agua.







