TRAGEDIA DE ONCE

El tren que no frenó: Los 51 muertos que todavía nadie "pagó"

Fue un miércoles 22 de febrero de 2012 cuando 51 personas subieron a un tren sin saber que sería el viaje del fin de sus vidas. Hace seis años, el tren № 3772 de la línea Sarmiento, identificado con la chapa 16, no detuvo su marcha y colisionó con los paragolpes de contención. La justicia probó que no fue un simple accidente que terminó en tragedia, sino que fue causado por una gran cadena de corrupción que solo tenía como fin hacer millonarios a empresarios y políticos. Este jueves 22/02, cuando se conmemora otro año de aquel viaje fatídico, todavía no hay ni un responsable tras las rejas. La justicia de Argentina se caracteriza por su lenta actuación, pero los familiares no pierden la fe de que más temprano que tarde “alguien pague” los muertos de la tragedia de Once.

22/02/2018, 6 años de la tragdia en la estación Plaza Miserere u Once. Todo parecía un día más pero subir a un tren, era jugar a la ruleta rusa: 4 rebeliones de usuarios habían ocurrido desde la asunción de Néstor Kirchner hasta el TBA N° 3772:

> 01/11/2005, en la estación Haedo. Decenas de personas quemaron vagones y un patrullero, saquearon locales, y apedrearon a la policía.

> 05/08/2008, los usuarios volvieron a estallar por una demora de más de una hora de duración y la posterior suspensión del servicio. Hubo pedradas, saqueos e incendios en Merlo y en Castelar.

> 02/05/2011, bronca en la línea Sarmiento: saqueos a boleterías y destrozos en las estaciones Haedo, Ramos Mejía, Ciudadela y Liniers. Además, fueron incendiados 14 vagones de la línea Sarmiento.

> 13/09/2011 a las 6:23 de la mañana se produjo un terrible siniestro entrehabía ocurrido un choque entre un colectivo de la línea 92 y dos formaciones del tren Sarmiento. La barrera de dicho paso, a cargo del concesionario ferroviario Trenes de Buenos Aires (TBA, de los hermanos Cirigliano), estaba rota y era sostenida con un palo. El banderillero de turno dejó pasar al chofer del colectivo cuando el ferrocarril estaba llegando: 11 víctimas fatales y más de 200 heridos.

Entonces ocurrió lo del tren chapa 16, formación de ocho vagones que circulaba sin un compresor y con otro en estado inoperante y, según el expediente, el conductor debía manejarse con "frenos largos" (mayor distancia para frenar) desde una cabina sin velocímetro.

La formación llegó a la estación de Once a las 8:28 a una velocidad de 72 km/h. Al ingresar a la estación terminal, cuando se encontraba a 300 m del paragolpe, la marcha de la formación bajó a 20 km por hora y a esa velocidad impactó.

La nómina terrible

La corrupción es siniestra y repugnante y en Argentina tenemos un caso dramático que terminó con la vida de 51 personas que el miércoles 22 de febrero de 2012 tomaron un tren a un viaje sin retorno: La muerte. Ahora, después de seis años, parece que algunos funcionarios no aprendieron la lección que dejó la tragedia de Once, y siguen apareciendo  infinidad de casos de corrupción política, tal vez sea porque con ese tiempo transcurrido, la justicia todavía no privó a nadie de su libertad por lo que fue la última catástrofe ferroviaria del país. 
 
El tren № 3772 de la línea Sarmiento, identificado con la chapa 16, no detuvo su marcha y colisionó con los paragolpes de contención. Ese miércoles pasadas las 8:30 de la mañana, el mundo se apagó para varios pasajeros, que fueron las víctimas de un sistema de corrupción que tenía como único fin desviar dinero para hacerse millonarios. La formación, de ocho vagones, transportaba a más de 1200 personas: 51 fallecidos y más de 700 heridos fue el número de la tragedia.
 
 
Por el caso la justicia avanza a paso lento, aunque hay 21 personas condenadas no hay presos todavía, ya que se debe esperar una sentencia firme para que los responsables puedan estar tras las rejas.
 
El 29 de diciembre de 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 condenó a 21 de los 28 acusados. La pena mayor, de nueve años de prisión, fue para el extitular de la operadora TBA, Sergio Claudio Cirigliano, por estrago culposo y administración fraudulenta contra el Estado. Por los mismo delitos, el exsecretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, fue sentenciado a ocho. Y su antecesor, Ricardo Jaime, recibió seis por ser partícipe necesario de administración fraudulenta. Mientras que, el maquinista Marcos Córdoba fue condenado a tres años y medio. Los demás -ex funcionarios, directivos de TBA y de una empresa a donde se derivaban los fondos de los subsidios- recibieron penas de tres a ocho años. Todos los condenados apelaron.
 
“No entendemos esta demora en los tiempos. Ya pasaron más de dos años desde que recibieron sus penas. ¿Qué mensaje se le está dando a la sociedad cuando se permite que condenados en una causa tan sensible como Once estén libres?”, dice María Lujan Rey en diálogo con el diario Clarín. Lujan es la mamá de una de las víctimas de la Tragedia de Once: Lucas, quien el 22 de febrero de 2012 tomó el tren para ir a trabajar como de costumbre. Su cuerpo apareció 50 horas después del accidente dentro de una cabina que tras el choque, se hizo un acordeón. 
 
La cifra oficial que dejó la tragedia de Once es 51 muertos. Sin embargo, los familiares piden que se suba a 52 porque una de las víctimas estaba embarazada. Quienes viajaron sin retorno:
 
Nadia Lezcano, de 33 años. Abogada, oriunda de Sucre, Bolivia. Tenía tres hijas y estaba embarazada de seis meses. Viajaba a hacerse una ecografía. Su bebé en gestación es considerada la víctima número 52.
 
Nancy López, 30 años. Se había radicado en Argentina hace 15 años. Viajaba a Capital para trabajar de empleada doméstica. Era madre soltera. Su hijo, de 6 años, todavía la espera.
 
Federico Bustamante, 19 años. Solía viajar sentado en el primer vagón. Trabajaba en un local de ropa y nunca había faltado.
 
Alberto García, 43 años. Tenía una hija de 10 años y estaba a punto de ser padre nuevamente. Tenía auto pero prefería viajar en tren.
 
Isabel López, 60 años. Vivía en San Justo y todas las mañanas tomaba el tren desde Morón a Once para cuidar a sus nietas en la casa de su hija Noemí. Nunca pudo caminar las 4 cuadras que separaban la estación del hogar de su familia.
 
Ana Zelaya, 38 años. Había nacido en Paraguay, vivía en Moreno y trabajaba en una casa de Belgrano.
 
Graciela Beatriz Díaz, 51 años. Ese día no tenía que viajar. Pero le cambió el turno a un compañero de la confitería donde trabajaba.
 
Gloria Troncoso, 42 años. Madre de cuatro hijos, viajó a Once para comprarles útiles para el colegio. Trabajaba de enfermera.
 
Claudio Belforte, 43 años. Analista de sistemas. Tenía 2 hijos. Había cambiado su horario laboral dos semanas antes.
 
Pablo Zanotti, 35 años. Colaborador de Teatro por la Identidad.
 
Claudia Izzia, 47 años. Nunca viajaba en ese tren. Esa mañana iba a hacer una consulta médica en Once.
 
Mónica Garzón, 43 años. Jujeña. A las 11 de ese 22 de febrero logró avisar por teléfono que estaba internada. Después se supo de su muerte.
 
 
 
Ranulfo González Centurion, 23 años. Nació en General Artigas, Paraguay. Era albañil y estaba refaccionando un local de Once.
 
Carlos Garbuio, 32 años. Tomó el tren en la estación Ramos Mejía. Su cuñado encabezó su búsqueda. Tenía una hija.
 
Gloria Pinilla León, 52 años. Chilena. Trabajó como empleada doméstica y logró recibirse de enfermera. Esa mañana viajaba de Moreno al centro para cuidar a una abuela.
 
Christian Zabala Aquino, 22 años. Peruano. Tomaba ese tren cada mañana para ir a trabajar.
 
Sofía Peralta, 19 años. Viajaba junto a su hermano, que fue internado.
 
Lucía Fernández Chaparro, tenía 34 años. Viajaba junto a su beba, Florencia Fernández Sugasti, de 5 meses. Fue la menor de las víctimas.
 
Jonathan Báez, 26 años. Días antes de la tragedia se había quejado por Facebook de lo mal que se viajaba.
 
Leonel Frumento, 32 años. Hacía poco más de un mes que había empezado a tomar el tren. Dejó un hijo que en ese momento tenía un año y medio y se llama como él.
 
María Scidone, 69 años. Tomó el tren para hacerse unos estudios médicos.
 
Sonia Rolón, esta paraguaya de 28 años vivía en Moreno y trabajaba en Once, en el taller de costura de su tía. Tenía una hija de 7 años en Paraguay a la que esperaba traerla ese año.
 
Micaela Cabrera Machicao, 29 años. Había venido a vivir a la Argentina desde Bolivia cuando era adolescente, junto a su hijo Brian. Volvió a casarse y tuvo una nena de 4 años. Vivía en Liniers y cursaba la secundaria en Once.
 
Lucas Palud Quini tenía 20 años. Estudiaba Derecho en la UBA.
 
Marina Moreno, 34 años. Vivía en Haedo. Su sueño de viajar a Colombia quedó truncado.
 
Miguel Núñez Vilcapoma, 24 años. Peruano. Se había recibido de periodista días antes de morir.
 
Marcela Gómez, 44 años. Viajaba en el tren junto a una de sus hijas, que pudo ser rescatada. Otra de sus hijas, Sabrina, la buscó por hospitales hasta que le informaron de su muerte.
 
Nicolás Villalba, 24 años. Todas las mañanas tomaba el tren de Moreno a Once. Trabajaba a tres cuadras de la estación.
 
Juan Carlos Alonso, 41 años. Vivía en Villa Luro. Trabajaba en un local de pasajes de micros.
 
Sabrina Espíndola, tenía 29 años. Viajaba todas las mañanas desde San Antonio de Padua. Tenía un hijo de 10.
 
Rosa Tévez, 40 años. Madre de cinco hijos. Viajaba desde Pontevedra, en Merlo, rumbo a Once. Sus 8 hermanos reclaman justicia.
 
Daniel Cerriccio y Natalia Benítez. Ambos tenían 33 años. Estaban construyendo una casa en San Justo. Se habían casado un año antes de la tragedia.
 
Lei Jiang Yan. Esta asiática de 26 años dejó dos hijos.
 
Fernando Lagrotta, tenía 21 años y era fanático de Las Pastillas del Abuelo. Viajaba de Merlo, donde vivía, a Once para trabajar.
 
Tatiana Pontiroli, de 24 años, cursaba el primer año en el Instituto de Formación Docente de Merlo, pero trabajaba en Capital.
 
Yolanda Galván, 23 años. Cursaba el tercer año de Arquitectura en la UBA.
 
Karina Altamirano, 14 años. Ese día, acompañaba a su mamá Noemí al trabajo. Su madre sobrevivió a la tragedia.
 
Lucas Menghini Rey. Fue la última víctima en ser encontrada. Sus padres María Luján Rey y Paolo Menghini lo buscaron sabiendo que había quedado atrapado entre dos vagones. Su tío, Leonardo Menghini es abogado de una de las querellas.
 
El resto de las víctimas se completa con Juan Daniel Cruz Aguilar, Silvia Gabriela Pereyra, Darío Daniel Cellie, Ramón Zuñiga, Verónica González Franco, Graciela Romero, Alex Martínez, Esther Reyes, Dionisia Barros, Braulio Romero, Roberto Pacheco.
 
Por todos ellos, familiares y amigos piden Justicia. Por ellos y por los sobrevivientes de ese fatídico 22 de febrero de 2012.
 
Mauricio Macri recibirá a familiares
 
El presidente Mauricio Macri recibirá este jueves 22/02 El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, precisó a la agencia Télam que el encuentro será a las 14.15 en Casa Rosada. "Entendemos que es importante recibirlos por una cuestión de solidaridad, de acercamiento y escucha hacia ellos. No ser indolentes frente al dolor y la tristeza de otros", sostuvo el funcionario.en Casa de Gobierno a los familiares de las víctimas.
 

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